Por qué y para qué la devaluación del 8 de febrero de 2013

Una importante observación inicial de carácter pedagógico, es que existen diferencias sustanciales, tanto en las causales como en los propósitos, que llevan a la toma de decisiones en materia de devaluación. Mientras que en una economía de corte neoliberal, donde los propósitos de una devaluación buscan apalancar los beneficios del capital, de los capitalistas, de la burguesía importadora y exportadora, de la economía de puertos, de la economía rentística, en una economía social de mercado, donde el Estado es el promotor de la economía productiva social, las medidas buscan estimular la producción interna y promover las exportaciones.

En este contexto, un dólar barato incentiva las compras en el exterior por lo que se da en llamar como una sobrevaluación del bolívar, o un rezago en el tipo de cambio. La devaluación del gobierno bolivariano, lejos de considerarse un paquetazo como los famosos de 1983, 1989 y 1995-97 de los expresidentes Luis Herrera, CAP II y Caldera II, en los cuales el pueblo trabajador, el asalariado, fue golpeado inmisericordemente hasta el extremo de elevar la pobreza hasta un 70% en 1998 y robarle las prestaciones a los trabajadores, esta devaluación, como las realizadas en estos años precedentes, busca, por lo contrario, compensar al productor venezolano al permitirle obtener más bolívares por cada dólar producto de sus ventas en el exterior y así ampliar, mediante éste y otros estímulos, la capacidad para dedicarse con mayor ahinco al trabajo productivo. Se busca, además, la contracción de las importaciones prescindibles. Lo más posible es que los precios relativos cambien a lo interior del país, pese a que la estructura productiva es rígida en el corto plazo.

Sabemos, y lo sabe el equipo económico del gobierno, que no podemos aspirar a que los precios de importantes rubros agrícolas sufran modificaciones sustanciales este año, dado que las inversiones que se están haciendo en la agricultura, específicamente en los frutales, y también en otras ramas de la economía, requieren de varios años de maduración, mientras que los componentes de los alimentos concentrados para animales y los fertilizantes, requieren de insumos importados que encarecen estos productos.

Una devaluación puede ser un instrumento de política importante cuando la causal trata de corregir desequilibrios en el sector externo a través de un incremento de las exportaciones, cuando la balanza de la cuenta corriente o de las mercancías nos es desfavorable, es deficitaria.

Pero en Venezuela no estamos en una situación caótica. Hoy la pobreza está reducida a menos del 25%, la pobreza extrema, que en 1998 estaba en 26%, se ha reducido al 7%. El analfabetismo se redujo a su mínima expresión. Somos el país con la mejor distribución del ingreso en América Latina. La matrícula escolar, desde la parvularia hasta la secundaria, tiene cifras absolutas y relativas históricas. El desempleo, que rozaba el 15% en 1999, ha sido reducido a menos del 7%. La economía informal, que superaba el 54% en 1998, ha descendido al 43%.

El índice de bienestar y de desarrollo humano, hoy en menos de 0.400, es el mejor de América Latina cuando el promedio en la región está por encima de 0.500 (Este indicador muestra mejor bienestar cuando el índice está más cerco de cero). La economía venezolana, que durante la década de 1990 fue recesiva, se ha tornado en expansiva, pese a los retrocesos de los años 2002-03 por el Golpe de Estado con su complemento el sabotaje petrolero, y a la crisis económica y financiera mundial del 2008 al 2010. Ya vimos un crecimiento de la economía de 4,2% en 2011 y de 5,5% en 2012, y no hay razones, dentro de la lógica y los instrumentos de política económica que ha estado adoptando el gobierno, para pensar en algo catastrófico en 2013.

De manera que la devaluación del 8 de febrero de 2013 no obedece a situaciones extremas. Se trata de corregir desequilibrios en el comportamiento del tipo de cambio y los precios no tienen porqué sufrir aumentos dado que no se ha modificado la estructura de costos de los productos nacionales y los importados ya han sido adquiridos con dólares a 4,30.

Todo lo contrario sucedió en el cono sur en la década de 1980 y 1990, al igual que en Venezuela durante esos períodos; la implantación del neo-liberalismo no se debió a los caprichos de los dictadores y gobiernos de democracias representativas, sino a la previa situación de excesivo endeudamiento en dólares y a la dependencia política y económica de potencias extranjeras, por lo que se tuvo que acudir al FMI para impusiere sus reglas y con ellas los conocidos “paquetazos” que tanto sufrimiento trajeron a nuestros pueblos trabajadores.

Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

cepo39@gmail.com

 



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César Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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