En memoria a los niños y niñas de cualquier nombre o geografía

Entre metras, trompos y trompadas

Indudablemente que nuestros juegos tradicionales, revisten gran importancia y por supuesto muchos de ellos, unos más que otros, dejan en nosotros profundas huellas, que permanecen inalterables en nuestras vidas adultas, que solo traerlos a nuestros recuerdos, no es suficiente para reconocer su importancia axiológica y estratégica.

Más que recordar para que nos sirvieron en la época de niños, profundicemos en la utilidad que tienen en este contexto, en el cual nos encontramos inmersos.

Afloran hoy a nuestra memoria vieja, los recuerdos de la infancia; los trompos y las trompadas que nos dábamos por defender la integridad de aquel madero labrado por las manos nuestras o de los mayores, (hoy lo hacen de otro material manufacturado y sintético), comprados en las bodegas o de fabricación casera, y como no recordar los roncadores garrufios, raudos rompiendo el viento y los cordeles del adversario. Parecían bisturí manejados con precisión por nuestras quirúrgicas manos infantiles, cuando queríamos troncharles la continuidad a los opositores que se creían vitalicios.

De los papagayos, zamuras…cometas, no quiero relatar mucho, ya que se llevaron al viento las promesas que oíamos de la boca de los señores entarimados, mediáticos, robacamaras y parlanchines en los escenarios electoreros de la llamada hoy cuarta República

Las metras, pichas culines o bolondronas, estas si eran y son aún muchos más importantes para quienes las tuvimos, las tenemos y las conservamos bien puestas. Ellas merecen ser reivindicadas, desde y por nuestra infancia; reconocer que se necesita tener suficientes metras para aguantar los ataques que se le hacen a nuestros sueños,…

Metras ha tenido y tiene nuestro comandante presidente, al jugarse el pellejo junto a la esperanza de un pueblo y vencer al oponente. Perdón, al conspirador. Metras tuvieron y tienen los panas (todos) en puente Llaguno, para enfrentarse a los Metropolitanos, con sus ametralladoras, y nos la jugamos Edgar Márquez con nuestras metras bien puestas (reconocimiento a mis libres, no importa si son puincheros con el adversario).

De metras que este pueblo es valeroso, y con ese arrojo y valor seguirá construyendo los canales y vías que lo lleven a dejar clara la herencia más hermosa para el continente; (después de la legendaria Cuba), esa es ahora el proyecto del pueblo argentino, ecuatoriano, boliviano, nicaragüense y el de Venezuela, encabezado por Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández y nuestro guía guerrillero (después de Fidel), Daniel Ortega Saavedra; pero enarbolado por todos los pueblos oprimidos y antiimperialistas.

Indiscutiblemente tendremos que seguir usando todas nuestras metras y las puntiagudas tijeras (bueno tijeras no romas), estas fueron armas de nuestras combatientes en esos días fatídicos del golpe de abril.

Todavía hay mucha tela que cortar, para hacerle el vestido hermoso a la patria bonita. Y será un vestido rojo, cortado, tejido, confeccionado por las manos de las niñas, los niños, indígenas, campesinas, campesinos, estudiantes, obreros, obreras, por todas y todos; donde nos dibujemos con los rostros viejos e infantiles; donde el retorno de la patria, solo sea para recordar los juegos de niños y niñas que nos curtieron como hombres y mujeres. Donde no habrá retorno es al pasado nefasto hegemónico de las jugadas capitalistas. Eso si no es juego.

baredu25@hotmail.com


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Bartolo Hernández


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