Chávez

Llegó a Barinas como El Bachaco, rápidamente lo apodamos Tribilín y en corto tiempo, por razones de vecindad, de juegos de chapitas, beisbol,  y de estudios en el liceo Daniel Florencio O´Leary, establecimos una relación de camaradería muy bien cimentada en la solidaridad, la amistad y la preocupación por los asuntos políticos.

El cemento de todo ello fue El Paují, José Esteban Ruiz Guevara, transdiciplinario del conocimiento, quién con su infatigable trajinar por todas las rutas inimaginables del pensamiento, nos trasmitió el amor por la revolución. Fue un maestro al estilo de Simón Rodríguez, siempre en la búsqueda de la originalidad.

José Esteban, cofundador del PCV, periodista, arqueólogo, historiador, cronista, ebanista, poeta, bohemio, filatelista bibliófilo, amigo de La Chinata y el ron, con la sabiduría de quienes trascienden a su tiempo, nos legó su biblioteca, repleta de obras de Samuel Robinson, de Zamora y de Simón Bolívar. Con su llaneza y bonhomía nos enseño con humildad el tránsito hacia el futuro.

Y así fue, cuando Hugo ingresa a la academia militar, ya tenía sembrados los gérmenes  de la transformación social, si a eso le agregamos su origen humilde, como arañero y monaguillo, además de su inmenso olfato político, la academia lo fortificó en sus convicciones, no en vano El Paují le había regalado el libro El Papel del Individuo en la Historia de Plejanov.

Cuando se funda La Causa R originaria, concebida por Maneiro como un movimiento de movimientos, con lo que él llamaba la conexión de la cuatro patas de la revolución, es decir, conjunción de intelectuales, militares, pueblo y trabajadores, la relación con Hugo  se robusteció. Comenzó el largo tránsito hacia el 4F, cuando un puñado de pájaros insurgió contra la gran costumbre.

En la fecha del Caracazo, en febrero de 1989, justo cuando se derrumba la Unión Soviética, a Hugo lo salva la lechina, pues estaba de reposo médico, pero, esta primera rebelión en el mundo contra los paquetazos, anunciaba ya, como aldabonazo premonitorio, tanto el 4F como la victoria electoral arrasadora de 1998. Con liderazgo indiscutible del hoy presidente Chávez.

Luego, es historia conocida, Una seguidilla de victorias políticas, constituyente incluida, sólo con la mácula del 2007, que han dado consistencia histórica al proyecto revolucionario. Por lo anterior, no hay razones para pensar que no iremos a un nuevo logro electoral el próximo 7O. En el entendido de una radicalización del proceso a partir del 8 de octubre de 2012.

wladimiruiz_t@hotmail.com



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Wladimir Ruiz Tirado


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