¿Debatir qué?...

Los expertos en asuntos electorales, todos enmarcados en el encuadre burgués, sugieren que el candidato que está ganando no debate con el que va de segundo, mucho menos si la diferencia es abismal. La lógica indica eso, la táctica política también, pero en el caso del proceso electoral en Venezuela existe un conjunto de elementos anexos a esta máxima de los estrategas electorales que se resume en una corta interrogante ¿Debatir qué?

Con solo hacerse esa pregunta seguramente los estrategas burgueses se verán obligados a recurrir a muchas respuestas porque en eso han basado su campaña, en la inmoralidad de contradecirse sin el más mínimo sonrojo y sin siquiera prestarle atención a sus propios electores que debe estar más perdidos que “Adán el día de las madres”.

Una de las cosas más antidemocráticas en las elecciones de tipo burgués es que en ellas se esconde todo tipo de resentimiento y desviación por los vericuetos de la legalidad y eso embrutece. Cuando lo electoral cae en el electoralismo pierde su esencia democrática, desborda los muros de contención burgueses y si no se actúa con mucha consciencia revolucionaria la burguesía se aprovechará de la inercia capitalista para imponernos su lógica.

El ejemplo más palpable se presenta cuando no existen mecanismos para controlar la sarta de mentiras que pregona el candidato burgués a cada paso. No se justifica sino en un manicomio lo que viene haciendo el candidato de la burguesía, las mentiras contienen una banalidad exacerbada como señalar que “aquí se importa la materia prima de las cachapas”, o decir, tomándose una foto al lado de un sembradío  que “aquí no se está produciendo nada, no se está sembrando nada”… o lo que dicen los “sesudos analistas”, periodistas tarifados y todo tipo de opinólogo con respecto a las concentraciones del candidato Chávez… según los medios de la burguesía a estos de broma va Chávez y pretenden hacernos creer que la gente que brinca, salta, llora, grita, canta, baila y expresa el amor a Chávez es producto de unos laboratorios extra-modernos que reproducen virtualmente a las  personas.

Quien nos lea observará que estamos mezclando a medios privados con comando de campaña, lo hacemos a propósito, porque en realidad es la misma cosa. Cuando un moderador como Mario Silva, que no da puntada sin dedal, saca a la luz pública la realización de reuniones entre opinadores y faranduleros con uno de los jefes de campaña del candidato burgués para comenzar a manipular las informaciones con el tema de las encuestas, y el siguiente día aparecen noticias como está http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/elecciones-2012/120925/datanalisis-chavez-tiene-494-capriles-39-y-11-no-respondio  no nos queda otra alternativa sino que creer en la maniobra de la burguesía. Lo paradójico es que nos presentan unos datos que en su propio contenido echa por tierra lo que afirman en los títulos y sub-títulos. Reconocen que en 4 meses supuestamente el candidato burgués ha reducido 10 puntos y pretenden convencernos que en doce días bajará los otros diez puntos, algo matemáticamente muy difícil, por no decir imposible.

Ahora bien, el asunto no solo se queda allí, van mucho más lejos, y es que con base a datos muy contradictorios pretenden construir “una verdad” que es una absoluta mentira. Desde hace días la prensa burguesa y los medios audiovisuales vienen lanzando mensajes subliminales que contradicen la realidad. El candidato Capriles no ha logrado hacer una concentración en alguna avenida de esas que se catalogan como la prueba de la verdad, en lo que respecta a la movilización de personas, pero a esto le incluyen aquello de que los chavistas nos movemos por dinero y pagados por el estado, algo absolutamente falso, además que la presencia masiva de chavistas en las concentraciones las minimizan, madrugan a tomar fotos que las envían por twitter diciendo que son de horas cercanas a la llegada del comandante y todo tipo de estratagema absurdo e incoherente, es así como sostuvieron que en Mérida y Valera no había nadie y eso estaba desbordado de pueblo, con convocatorias de horas apenas.

Ni hablar del programa de gobierno; la burguesía presenta un programa ante el CNE y tiene su programa verdadero de manera oculta, es decir, subversiva. Son los propios militantes de la oposición quienes comienzan a denunciar este tipo de planes y con pruebas en la mano demuestran que el candidato burgués firmó esos lineamientos, pero luego dice que no lo firmó y le echa la culpa al gobierno del paquetazo, algo absurdo, sin sentido, sin pies ni cabeza, pero que ocurre en una campaña electoral burguesa y los promotores de tal aberración ni siquiera se les puede colocar un aviso de esos que dice “INFRACTOR”, usado por Transito Terrestre.

En este orden de ideas tiene cabida la pregunta ¿Debatir qué? Con cual de los candidatos de la burguesía se debate, con el que dice que apoyara a la ALBA ó con quien plantea eliminar los convenios con Cuba, Nicaragua, Bolivia, etcétera. ¿Con cual candidato debatirá Chávez?  En un supuesto caso de que quiera debatir.

Podríamos decirle a Capriles, el candidato de las mil caras, sabemos que es el candidato de la burguesía, del capitalismo mundial y del paquetazo neo-liberal, pero el y los medios de su comando, perdón, los medios de la burguesía y todos sus opinadores niegan que eso sea así y se presentan como “progresistas”, “centroizquierdistas” y todo tipo de calificaciones cuyas ejecutorias los contradicen por la calle del medio.

En ese sentido es pertinente preguntarle a la burguesía ¿Con cual de los rostros vendría el candidato burgués a  debatir? ¿Cuál programa debatiría, el verdadero o el falso?

La verdad es que la burguesía no resistiría un debate de su plan de gobierno, solo lanzan esa propuesta como una medida desesperada para intentar desviar la atención de su plan golpista que se esconde en la institucionalidad burguesa, llena de vacíos y leguleyismos. El candidato de la patria al contrario, expone permanentemente su proyecto socialista al pueblo venezolano, además, el pueblo percibe en concreto los logros del socialismo que nace y lo hace con fuerza, con contundencia patria. Ante esa realidad, el candidato de la burguesía no está en condiciones siquiera de confrontar una idea coherente que se pueda debatir con profundidad y que éste se comporte como un político serio. En conclusión, debatir con el majunche es más inútil que debatir con las piedras y esperar que éstas nos acaricien el oído con grandes discursos, aunque, las piedras cuando hablan solo dicen que gana Chávez.

latojeda@gmail.com

 



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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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