No nos volvamos locos

Entiendo perfectamente que una buena parte de los votantes prefieran al presidente Chávez antes que a Capriles Radonski. Entiendo que considere a Chávez de izquierda y a Capriles de derecha. Comprendo que se piense que Capriles es la vuelta al pasado y que sus intereses son los de la minoría económicamente dominante. Me parece bien si se opina que uno de los logros del gobierno es el alto grado de politización actual del pueblo venezolano. No me extraña que se exagere y se diga que el triunfo del presidente Chávez es el triunfo de la democracia, la soberanía nacional y los derechos humanos, mientras la victoria de Capriles significaría todo lo contrario. Todo ello es parte de la campaña de venta del candidato.

Pero de allí a decir que el asalto imperialista a Siria, Irán, Irak y Libia, será derrotado votando por el Presidente, ya me parece una insensatez ridícula producto del fanatismo o se trata de un recurso electoral extremo dirigido a la conciencia izquierdista. Basta sólo conocer el caso de Siria, para darse cuenta que no tenemos ningún peso en el futuro del mismo. Sólo 12 votos han alcanzado en la Asamblea de la ONU las propuestas antiimperialistas en relación con Siria y fueron liderizadas por Rusia y China, no por Venezuela ni por la ALBA. Éste no aportó ni siquiera los votos de sus miembros de habla inglesa, o sea los países caribeños, que han votado al lado de los intervencionistas, a pesar del buen trato que Venezuela les ha dado en materia económica y petrolera.

Entiendo que algunos exaltados consideren al Presidente como el faro que ilumina el futuro de la Humanidad, pero que también lo digan personas de mucha mayor formación y experiencia, me resulta inquietante y hasta ridículo. Esto sin desmerecer las cualidades ni el liderazgo de Chávez. Por otra parte, atribuirle a la candidatura de Capriles esos mismos poderes y alcances pero de signo contrario es también completamente irracional. Acusarlo de ser la representación del triunfo de la cultura occidental, de la supremacía de la raza blanca, de la destrucción de la diversidad cultural, étnica, religiosa, musical, de las lenguas; que será la ruina de los saberes tradicionales, la desaparición de los fogones, los tambores, las flautas; la destrucción de la vida salvaje, de las selvas y de nuestras ensoñaciones interiores, es simplemente un despropósito grotesco y risible.

Venezuela sólo constituye el 0,4 por ciento de la población del planeta, reunida en un pequeño país subdesarrollado, cuya muy modesta presencia mundial se debe a estar situada sobre un mar de petróleo, el cual está obligado a vender para sobrevivir. No tenemos mayor peso en la comunidad internacional, ni siquiera somos los más importantes en Sudamérica. Nuestro amor por la patria, más que dedicarlo a expresiones heroicas muy alejadas de la verdad, debería centrarse en sacarla del subdesarrollo y hacerla verdaderamente independiente.

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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