Las Maticas de la IV y de la V y el Problema Ético del Socialismo

Todos los días uno encuentra forma para visualizar contradicciones entre lo que muere  o está moribundo pero duro todavía y lo que puja por salir, que no sale porque viejas prácticas contribuyen a que lo nuevo no aparezca. Para observar desde muy cerca estas contradicciones éticas, únicamente hace falta caminar un poco y mientras uno va caminado o andando en su carro, sólo tiene que voltear la vista hacia la isla de una avenida o autopista y la conciencia va ofreciéndole las herramientas para entender o ir entendiendo  problemas probablemente muy profundo del cambio hacia el socialismo, pero que tienen su manera muy práctica de observarse en la calle. A través de este sencillo caminar o andar en una cola, puede uno meterse en asuntos ontológicos de envergadura, pero con situaciones muy prácticas

Los gobernantes de la IV en sus leyes de presupuestos incluían “obras genéricas” de ornatos que eran –según dice- un negoción porque el margen de ganancia –no es plusvalía, pero por ahí va el asunto- daba para un 20% de comisiones. El negocio no era concretar un contrato, sino la oportunidad de muchos contratos y entonces sembrar y secar maticas era un extraordinario negocio.

A partir de la “maticas” y las gramas que con frecuencia uno observa verde en los momentos en que la siembra y luego a los tres meses, el espacio donde antes observó una “matica” recién sembrada con su grama bien bonita, no hay nada y el lugar es muy  parecido a lo que llaman un peladero e chivo, se tiene un espacio para observar contradicciones y filosofar. Las “maticas” sembradas hoy y ayer en las divisiones de las islas o en áreas que fueron concebidas como verdes, son indicadores perfectos para entender cuánto son los kilómetros que un alcalde socialista ha recorrido para tomar distancia de la IV república.

Al observar esta práctica de sembrar y dejar secar a la maticas, se entiende y se suman  perfectamente grandes cantidades de recursos utilizados para estos fines por administradores de la IV, pero que en la V existen, como una manera de observar el no cambio. Al mirar un día unas maticas recién sembradas todas bonitas y luego en dos meses, no ver más que el peladero de chivo, uno entiende porque está en el Proyecto Nacional Simón Bolívar la “nueva ética” como un objetivo primero. La matica viva un día y muerta al mes, permite decirnos que nos encontramos éticamente en el mismo sitio, pero el  tiempo paso de (t) a (t+1). Desde el punto de vista administrativo podrá decirse que se “invirtieron” ciento de millones de bolívares en mejora la visual de la ciudad, pero éticamente nos encontramos enterrados en un hueco profundo de la no ética sin posibilidad de saltarlo para salir de él.

No sé si esto sucede en todas las entidades y municipios, cuyos gobiernos están en manos de la revolución, pero puedo asegurarle, que en Anzoátegui y fundamentalmente en la zona metropolitana, las “maticas”, la pintura de los brocales y cunetas nos permiten observar un proyecto socialista éticamente contaminado con rasgos y valores de la IV. Si las “maticas” son una necesidad -y lo son- sembrémosla, pero démosle la posibilidades de crecer y con ello, estamos embelleciendo a la ciudad  y dándolo a la “matica” la posibilidad de ser parte del pulmón urbano que todos necesitamos. Siembren las maticas y manténgalas vivas y dejemos de tener con esa práctica de sembrar y matar maticas, un encuentro con la forma no ética de ser y proceder de la IV República.

@ClaudioElcuaco



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Claudio Domínguez


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