Llegó el Comandante y mandó a parar

Si usted revisa los pronósticos que emitieron, al final de 1998 y principio de 1999, sobre el desenvolvimiento de la economía venezolana, los diferentes organismos nacionales e internacionales dedicados a esta actividad, se encontrará con que todo el mundo esperaba un caos, aunque, por razones obvias, no se hacía mucho ruido al respecto.

Los más conservadores esperaban inflación de 30 %, devaluación de 40%, contracción del PIB de 10%, reducción del consumo final en los hogares de 15%, reducción de la inversión pública en 18%, reducción de la inversión privada en 20%, tasas de interés activa promedio 40%, reducción de las reservas internacionales a diez mil millones de dólares (10.000 MM$), precios del petróleo de nueve dólares por barril (9 $/BB) y déficit fiscal de 9%… como para salir corriendo.

No se trataba de una crisis coyuntural, era un problema estructural de un modelo económico agotado, que permitía prever que Venezuela se convertiría en los albores del siglo XXI en una nación con características similares a las vividas por los pueblos centroamericanos… pero llegó el comandante y mandó a parar.

El nuevo Presidente y su equipo tenían claro que el Estado venezolano tenía dos fuentes de suministro de recursos económicos (PDVSA y el SENIAT) y que era necesario, en consecuencia, desarrollar una política petrolera destinada a obtener un precio justo por nuestro recurso y una política tributaria orientada a evitar la evasión y el contrabando. En paralelo había que desarrollar una política social, pero ese no es el tema que hoy nos ocupa.

Las acciones destinadas a incrementar el flujo de caja del Estado son conocidas, aunque algunos analistas de pacotilla intenten poner en duda la relación entre los resultados y ellas. Para ellos nada tiene que ver el fortalecimiento de la OPEP y el incremento de los precios del petróleo con la labor del presidente Chávez; mientras que la labor del SENIAT es calificada como “terrorismo tributario” Claro, ellos tenían planes de privatización (PDVSA incluida), y pagaban en impuestos lo que les venía en ganas… pero llegó el comandante y mando a parar.

El primer año de gobierno, en lo económico, fue destinado a tratar de evitar que la caída fuese tan pronunciada y drástica como se había pronosticado. El éxito fue evidente y aunque el precio del petróleo promedio del año fue de diez dólares por barril; al final mostraba signos de fortalecimiento y una tendencia a ubicarse por encima de los dieciocho dólares.

La inflación fue reducida a 20% y la caída del PIB, aunque alta (7%), no lo fue tanto como se preveía.

Los dos años siguientes (2000 y 2001) fueron una clara demostración de que la política del gobierno era acertada pues reducía significativamente la inflación (12%), el desempleo (13 %), aumentaba el consumo en 3% interanual, lograba crecimiento económico cercano al 5%, elevaba las reservas a 17 mil millones de dólares, se imponía record en la venta de vehículos y se agotaba el cemento y las cabillas.

Fue aquí, cuando los que intentaban por todos los medios ocultar lo que estaba ocurriendo, decidieron pasar a la acción y evitar que el gobierno siguiera teniendo éxito; pues en caso contrario su retorno sería imposible.

Así llegamos a los años 2002 y 2003, donde el trabajo realizado por el gobierno se derrumbó, como consecuencia de una conspiración que incluyó dos huelgas generales, un golpe de estado, un sabotaje petrolero, múltiples acciones terroristas y la peor campaña mediática que se haya realizado contra gobierno en la historia de la humanidad… pero llegó el comandante y mandó a parar.

Chávez los derrotó en todos los terrenos y aunque no cesan en su empeño, hoy Venezuela es uno de los países con mejores resultados económicos en el mundo entero.

La inflación que fue llevada a 31% por las acciones de los apátridas, continúa descendiendo y en el último año (mayo 2004- abril 2005) llegó a 15%. Las reservas internacionales, hoy a diferencia del pasado representan un problema por excedentarias y llegan casi a 25 mil millones de dólares; el crecimiento económico, aunque la oposición lo calificó de “rebote”, fue en el 2004 uno de los cinco más altos del mundo (17%) y para el 2005 proyecta un crecimiento de 7% sobre el obtenido el año anterior. De hecho, en el primer trimestre del año la economía creció 8,9%, con un crecimiento del sector no petrolero equivalente a 9,3 %.

Interesante será ver en los próximos días los argumentos con los que una oposición embrutecida por el odio y unos medios concebidos para desinformar intentan descalificar indicadores que reflejan un incremento del 20,3% en la demanda agregada interna, un superávit en la Balanza de Pagos de 4.620 millones de dólares; un incremento de 35,4% en el valor de las exportaciones totales y un incremento de las ventas externas del sector no petrolero de 16,5%.
No se necesita ser muy inteligente si se dispone de la información que aquí he plasmado, para entender que los argumentos de la oposición acerca de que PDVSA está quebrada y que la ha perdido un millón y medio de barriles en la producción diaria, no son más que parte de la misma campaña de siempre.
El problema es que ahora no pueden pasar de hablar pistoladas, pues si intentan volver con acciones como las de los años 2002 y 2003 irán para con todos sus huesos a la cárcel, pues el comandante llegó y mandó a parar.


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Alexis Arellano


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