El capitalismo y el tráfico y consumo de drogas

El tráfico y consumo de drogas es un flagelo que atenta contra la humanidad entera, los sectores interesados en que la humanidad se convierta en piltrafa se frotan las manos cada vez que suben los índices de consumo de estupefacientes, estos sectores han sido los que promueven el capitalismo, los promotores y sostenedores de un sistema social injusto, que convierte todo en mercancía y en “mar de oportunidades” para acumular dinero. Si además de acumular dinero producto de la droga, sirve para adormecer a los pueblos… ¡Bienvenido el consumo! Así piensan los capitalistas, así sostienen un modelo decadente, lleno de taras y prejuicios en todos los ámbitos de la vida de los seres humanos.

En Venezuela nos hemos empeñado en hacer una revolución, para nosotros no se trata de la primera vez que lo intentamos, ya hace doscientos años lo intento Bolívar, sepultado luego por las oligarquías y el imperio naciente estadounidense; se confrontaron dos teorías, dos doctrinas: Bolivarianismo contra el Monroismo y esa confrontación aún continúa hoy. Para los tiempos de Monroe y Bolívar no existía el tráfico de estupefacientes, en época de la revolución actual este elemento si está presente y con mucha fuerza, a tal punto que hoy sostiene la economía imperialista.

Solo detengámonos un momento a observar los daños que la droga le causa a nuestro pueblo, centenares de jóvenes víctimas de este flagelo maldito y detrás de éste, señorones burgueses llenando sus bolsillos con las distintas actividades económicas que genera el tráfico de drogas; lo paradójico y absurdo es que quienes se benefician del negocio de las drogas (El sistema capitalista) ataca la revolución con el tema del tráfico y consumo de drogas, nos quieren vincular a ello, verbigracia el tema de Aponte Aponte y toda la manipulación alrededor del mismo… “cosas veredes mi querido Sancho” nos diría el cojo de Lepanto, pero así es la esencia de este sistema capitalista, la mezquindad, la envidia, el individualismo se apodera de la sociedad haciéndola insensible y cuando una sociedad es insensible se deteriora a tal punto de buscar una válvula de escape en las drogas y los vicios, pero además, desarrolla una reactividad natural a los cambios y la riqueza espiritual que toda revolución necesita inculcar para que sea irreversible la misma.

Los capitalistas y sus grandes empresas nos utilizan para que consumamos sus vicios; empresas como la Polar nos invita a tomar cervezas, a emborracharnos hasta hacernos unos adictos a un vicio que nos afecta pero… ¿Quién acusa al señor Mendoza de promover los vicios? Para la sociedad capitalista es normal… hoy oímos voces que llegan a plantear la legalización de los estupefacientes, y no estamos hablando de ciudadanos comunes y corrientes, estamos hablando incluso de presidentes y jefes de estado que traen a colación el debate, detrás del negocio de las drogas hay una industria que sostiene sistemas capitalistas como el del propio imperio, de lo contrario no se explica cómo en EEUU no se decomise pero ni siquiera diez kilos reunidos de droga, si acaso hacen algo es decomisar algunos gramos a los malandrines de los barrios pobres de EEUU.

La DEA funge como un cartel, lo han dicho en muchas oportunidades, como también dicen que si se detiene el negocio mundial de las drogas, la economía estadounidense se desploma. Tomando estas cosas como ciertas podemos llegar a una conclusión: ¿Qué interés puede tener el imperio en combatir el tráfico y consumo de drogas? En nuestro país recientemente se desmanteló un banda que se dedicaba a la legitimación de capitales, personeros muy encumbrados de la oposición, entre ellos uno de sus ex candidatos presidenciales, el señor Salas Römer, el gobernador de Carabobo, su hijo Henrique Salas Feo y el de Nueva Esparta, Morel Rodríguez, están supuestamente vinculados a esta red de mafiosos. Una situación de este tipo es como para que inmediatamente la fiscalía solicite el antejuicio de méritos para los gobernadores Salas Feo y Rodríguez, unas instituciones en revolución no pueden permitir este tipo de situaciones. Los burgueses inmediatamente acusan al gobierno y sus instituciones de ser víctimas de retaliaciones, pero vale preguntarnos ¿Por qué la sorpresa? ¿Acaso el capitalismo no es un sistema basado en el delito? Solo basta estudiar la plusvalía, las apropiaciones de los estados, la falta de democracia, las violaciones a los derechos humanos fundamentales y sin ser juristas llegaremos a la conclusión de que el capitalismo es un sistema cuya estructuración se fundamenta en el delito, por esa razón llegaríamos igualmente a la conclusión de que es lógico que la burguesía se vincule a estos negocios ilícitos, eso es de Perogrullo, ahora, el deber es castigarlo con todo el peso de la ley.

Los revolucionarios estamos obligados a ver este asunto de las drogas y desenmascarar que éstas se han desarrollado gracias al sistema capitalista, que son ellos quienes se benefician de los recursos generados por el tráfico de drogas y que son los pueblos quienes ponemos los muertos. No podemos callar ante esta realidad, debemos denunciar el tráfico y consumo de drogas e ir a la causa del problema, estamos obligados a desmantelar las bandas de capitalistas que se benefician en Venezuela de la droga y sus actividades económicas derivadas como lo son: Legitimación de capitales, asesinatos, entre otros.

Los revolucionarios debemos tener claro que nos enfrentamos al sistema capitalista, que esto va más allá de lo político a lo económico, lo social, lo cultural y lo educativo. Una revolución busca sanar a la sociedad y una sociedad que consuma el alcohol que consumimos los venezolanos y la droga, no es un pueblo sano espiritualmente como para emprender el gran salto cualitativo hacia la consagración del verdadero ser humano.

Atacar el tráfico y consumo de drogas significa también atacar el sistema económico que lo sostiene, en este sentido, la meta del gobierno revolucionario debe ser golpear a los factores económicos que se prestan al tráfico de estupefacientes: Empresas, empresarios y todos los vinculados en el gran tráfico y el micro tráfico. Una revolución no puede permitir que nuestros jóvenes sean asesinados producto del enriquecimiento de un montón de burgueses que además conspiran contra el estado revolucionario, por esa razón nos toca ir a fondo en esta batalla contra lo que sostiene al sistema capitalista y al propio imperio…la droga y su complejo industrial financiero.

latojeda@gmail.com


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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