Si reinciden les cobraremos, lo nuevo y lo acumulado

Pildoritas 30(Año V)

Abril es un mes emblemático en la historia de este país, no por algo se vivió hace 202 años aquel 19 de abril que marcó nuestro futuro, 192 años después, un 11 de abril se unieron los herederos de Boves, de Santander y de tantos otros que han sido ejemplo vivo de la traición para intentar barrer con las banderas libertadoras que venían siendo levantadas de nuevo, por un hombre que en los hombros de el pueblo había jurado, ahora sí, lograr el objetivo en latencia que era conquistar una verdadera independencia, porque por obra y gracia de esos herederos, teníamos enterrados esos estandartes, y en los últimos 40 años se habían radicalizado las acciones de opresión, exclusión e invisibilización de los verdaderos herederos del gran Libertador.

Este nuevo abril del 2012, tiene una connotación especial en nuestra historia, porque se presenta en medio de una nueva batalla, en la que una vez nos enfrentamos los patriotas contra los que sueñan con un nuevo colonialismo; al frente de la huestes bolivarianas un hombre que aunque viene de abajo, de donde los pata en el suelo se revolvían en los charcos, en los cerros, a la orilla de los ríos donde había sido empujados por los oligarcas, que por tantos años ejercían cual mayordomos al servicio del amo imperial, un hombre predestinado de quien ese pueblo se agarró cual naufrago, como su tabla de salvación ante una inminente muerte, un hombre que no los defraudó y que se entregó echando a un lado hasta su propia vida, su tranquilidad y se juró cambiar la historia y apenas comenzando vino el primer artero golpe de la canalla, de los apatridas, un abril en el que tuvieron al líder al borde de la muerte, pero como siempre una fuerza providencial incontenible impuso su ley y así como Bolívar después de aquel terrible atentado de septiembre en Bogotá, surgió con más fuerza en una demostración de que esta vez no se perdería la República y fue tanta la fuerza, fue tanto el compromiso de quienes cual terreno fértil habían hecho germinar en sus almas la semilla libertaria que vino el segundo plan tan terrible como el otro, caracterizado por un paro destructivo cual tsunami y tampoco pudieron con ese pueblo.

Ahora cuando ante tantos fracasos los relistas de hoy pareciera que por fin asumen que hay reglas democráticas, estamos en puertas de una nueva batalla, que será la que en definitiva consolidará esta Revolución y de tal manera que no quedará duda.

La canalla nuevamente se ha unido, saben que tendría que surgir un imponderable como por ejemplo el retiro por la enfermedad con la que lucha nuestro líder, y esa esperanza la asumen porque no conocen al pueblo, porque no han sido capaces de darse cuenta que Chávez ya no es Chávez, sino que es un sentimiento que incluso ha traspasado las fronteras de la Patria, cual los principios bolivarianos que pudieron movilizar a los pueblos de la época para lograr la primera independencia.

Por ello y a sabiendas de la desesperación, que aumenta cuando carecen de líder, cuando el esperpento que a fuerza de realazos logró convertirse nada menos y nada más que en el contrincante de ese gigante que es Chávez, no tiene con qué, los puede llevar a intentar con un plan B y de manera similar a lo sucedido en Irak, Libia, en desarrollo en Siria y a punto de comenzar en Irán, movidos como marionetas por el imperio, armados y con infiltración de mercenarios, como la única manera de anexar esta Patria al concierto de países en donde la bota imperial ejerce su dominación,Claro que de nuevo, si se atreviesen, se van a equivocar, por un solo detallito, se olvidan de nuevo del pueblo, que esta vez sería más contundente, que en abril del 2002 y que no va aceptar perdones ni olvidos, y que después de 10 años no va a desperdiciar otra oportunidad para hacerle pagar bien caro el atrevimiento, no solo el nuevo en que incurran, sino el que no hemos olvidado y ahora estamos conmemorando por todo lo alto porque simplemente lo que este pueblo ha hecho es acumularle sus desmanes, sus humillaciones, su necrofilia, sus muertos, sus paramilitares, sus segundas intenciones, sus mentiras, y sobre todo sus intenciones de entregar nuestra Patria y sus riquezas a quienes antes de la llegada de la Revolución eran los verdaderos dueños y nuestro pueblo escasamente recibía, cual lo que narra la parábola evangélica, las bellotas que caían de la mesa de los potentados de entonces. Ese pueblo ahora ha despertado, ha tomado posesión de su destino y cada día más se empodera y reconquista todo de lo que fue despojado por siglos.

yuviliz40@hotmail.com


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Saúl Molina Z.


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