Los misterios de abril del 2002

¿Quièn me ha robado el mes de abril?

Joaquìn Sabina.

Los hechos de abril del 2002, estàn envueltos en un halo de misterio. Hay màs cosas oscuras, inexplicadas e inexplicables, tanto que nadie aborda. Es màs, pareciera haber, en algunos casos y cosas, ya veremos cuàles, como un acuerdo tàcito entre todos, incluyendo a periodistas, polìticos y hasta historiadores, de pasar agachados para dejar las vainas como estàn.

“¿Quièn me ha robado el mes de abril?

Lo guardaba en un cajòn.”

Asì cantò Joaquìn Sabina y puede que uno, cuando repasa aquellos hechos que “nunca sucedieron”, como un golpe que sòlo fue un “vacìo de poder.”

El primer gran misterio y misteriosa cosa, para no llamarle cinismo, fue aquella decisiòn del TSJ, manipulado por ese gran filibustero de los tiempos eternos llamado Luis Miquilena, segùn el cual, aquì no hubo golpe de Estado, sino “vacìo de poder”. Se secuestra al presidente, se busca màs a muerte que a vida al vice y a todos los en la ristra del poder y, los alzados, con la pìrrica mayorìa del “Magno Tribunal”, se cubren en sus desmanes ¡porque no habìa mando! ¡Puro vacìo, como una oquedad inmensa, sin luz ni aire, que sòlo podìa ser llenado con las idioteces de Carmona, aplaudidas por los mismos que decretaron el vacìo! El misterio mayor no està en lo sucedido y en la curiosa sanciòn, sino que todos se fueron para sus casas a guardar sus reales e indignidad, como si no hubiesen roto un plato.

Arbitrariamente se sustituyò al presidente, a todas las autoridades legìtimas, se persiguiò, se asesinò y no hubo golpe ni golpistas. ¡Què misterio señor! Hasta los francotiradores contratados por golpistas de aquì y de allà, de la casa del misterio, del gran puente de mando universal, se esfumaron y nunca màs se supo de ellos.

La televisiòn privada, asì como trasmitiò el caracazo, el golpe mismo, los desmanes de los francotiradores para mal suyo, por esa manìa mercantil de volver todo un negocio, hasta su propia desgracia, lo hizo con aquel bochorno que Leopoldo Lòpez y Capriles Radonski, acompañados de figuras macabras como Salvador Romanì, montaron fuera y dentro de la embajada de Cuba. Pese a lo que ahora se diga, de un lado u otro, violaron la soberanìa de la patria de Martì. Le faltaron respeto. Cortaron todos los servicios, habiendo hasta niños allì dentro y al final obligaron, para evitar males mayores, que les permitiesen entrar a constatar que allì no habìa refugiados del gobierno que acababan de tumbar.

¿Quièn dijo eso?

Pues nada màs y menos que las imàgenes y audios que los canales golpistas mandaron al mundo entero. Todo el mundo las vio y los oyò. ¡No hay nada por demostrar!

Mis rudimentarios conocimientos del derecho, son suficientes para saber que en todo eso hubo delito. La embajada de cualquier paìs, no importa cuàl ni el tipo de gobierno que en èl haya, es territorio soberano. Por sòlo eso, Capriles, Lòpez y compañìa, como aquèl que acopmpañaba sus desmanes con el grito “se van a tener que comer los muebles”, debieron haber pagado por ello. Y el paìs agraviado, a la instancia competente, debiò llevar una querella y reclamar la sanciòn a que tenìa derecho.

¡Ah! ¡Vaya misterio! Ese asunto quedò como si no hubiese sucedido. Uno cuando escucha hablar de eso, queda dudando. Y piensa, ¿no habrà habido en todo aquèllo tambièn un gran vacìo? ¿De verdad sucediò? Puede què no. ¿No serà por eso que Cuba se quedò como si nada y Capriles de demòcrata, tanto que ahora es candidato?

Uno puede creer en fin de cuentas, a Carmona Estanga, un rolo de pendejo. Tanto como para que se le ocurriese, entre otras payasadas, despuès de haber presenciado aquel fenòmeno telùrico que se llamò el caracazo, tomarse el mismo, enarbolando una hoja en blanco, el juramento que presuntamente le convertìa en presidente de Venezuela. Pero a menos que se asuma como cosa seria aquella ridiculez del “vacìo de poder”, es el primer responsable de todo. Por lo menos, en eso le convirtieron, aunque en verdad sea el màs idiota de todos.

Pero siendo eso, Carmona, un buen dìa, sin ser Houdini, se le escapò, como agua entre las manos, a quienes estaban encargados de custodiarle. Nadie supo còmo, cuàndo y por dònde se escapò. ¡Misterio!

Pero el misterio aumenta, cuando nadie sabe quiènes fueron los encargados de velar para que no se fugase. Carmona, demostrò ser un idiota. Sòlo a uno de esos se le ocurre tantos disparates juntos en pocas horas. Pero se fugò y no dejò ni el pelero. ¿Habrà sido aquèllo cierto? “Misterios de la ciencia”, dirìa el profesor Lupa.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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