La descentralización como tema electoral

 La oposición ha hecho de la Descentralización, el tema central de su propuesta de gobierno. Presentan la Reforma Neoliberal del Estado, iniciada a mediados de los años ochenta de la centuria pasada como la panacea de la solución de los males que aquejaban a la Venezuela de entonces.

 Presentan como un gran logro la elección de Gobernadores y Alcaldes en el año 1989, mienten –descaradamente- cuando afirman que dicha “reforma redundó en una apertura a grupos políticos minoritarios, un mayor acceso de la población venezolana a mejores servicios públicos y en el desarrollo de un proceso de participación ciudadana en función del nuevo tipo de gestión pública.”

 La oposición oculta –deliberadamente-, que a pesar del encanto que deparaba dicho proceso electoral, “por lo novedoso”, sin embargo más del 70% de los venezolanos dejaron de participar en el mismo, profundizándose el indetenible proceso de deslegitimación de los partidos políticos y sus dirigentes; así como también el manifiesto malestar de los venezolanos con la democracia representativa partidocrática; ya que esta cada vez era más elitista y excluidora, convirtiendo al venezolano en un simple elector, negándole sus derechos a participar en la toma de decisiones, lo cual se manifestaba en la cada vez mayor abstención en los procesos electorales: déjeme pensar y actuar por usted, era el slogan preferido de dicho liderazgo.

 Señalan que el “Gobierno Nacional se ha propuesto eliminar la descentralización, vulnerando los avances políticos y de calidad de vida de los ciudadanos. Los logros de la descentralización venezolana en el período 1990-1998.”

 A decir verdad, en mis largos años de militante político y de académico, no había tenido la oportunidad de leer un documento tan superficial, desde el punto de vista teórico conceptual, y tan lleno de falsas afirmaciones.

 Ocultan algunos datos que demuestran el fracaso de dicho modelo de descentralización. Ocultan, por ejemplo, que para 1998, el 42% de la población venezolana vivía en condiciones de pobreza extrema  y el 50.5% en condiciones de pobreza; ocultan que para ese mismo año el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en Venezuela era de 0,69, mientras que ahora estamos cerca del 0.90%, lo cual nos convierte en un país con uno de los índices más alto del mundo; nada se dice sobre el hecho de que en 1998 tan solo se destinaba a la educación el 3,9% del PIB; con el mayor descaro ocultan que durante el período presidencial de Jaime Lusinchi, la tasa de inflación promedio fue de 22,70%, en el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez la tasa fue de 44,20% y en el segundo período de Caldera llegamos a 57,60%; sin el menor rubor, pretenden ocultar que la deuda pública pasó de 73,5% del PIB en el año 1998 a 14,4% en 2008, para quedar como uno de los niveles de endeudamiento más bajos en el mundo; ocultan que en el 2007 se canceló por completo al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM) una deuda que alcanzaba los 3 mil millones de dólares. Para solo referir algunos indicadores.

 Uno de los mayores logros que tiene el gobierno del Presidente Hugo Chávez, es que ha nacionalizado y socializado la política. No hay un solo rincón de la Patria, en donde no se hable de política, ello la convierte en un hecho nacional; pero, de igual manera, la política dejo de ser un asunto de “eruditos”, de letrados y “sabiondos”, para convertirse en un tema diario en tertulias y diálogos entre venezolanos de distintas edades, colores, sexos y pareceres, nunca como ahora había alcanzado un grado tal de socialización.

 A esa descentralización no puede referirse Capriles Radonski. Y no puede porque, la concepción que tiene de ella es una concepción tecnocrática y administrativista; de manera diferente, la descentralización la concebimos como un proceso político, que entraña un universo complejo de diverso orden y de diversa índole.

 El tema de la descentralización, no es un tema cualquiera. En su discusión está implícito el tipo de estado y sus instituciones, el modelo de sociedad que queremos construir. Nosotros que hemos hecho de la democracia un proceso participativo y protagónico, que hemos hecho del venezolano el sujeto fundamental de la sociedad, que hemos hecho de la riqueza de la nación una riqueza nacional, de todos los venezolanos, que estamos transfiriendo al poder popular las decisiones fundamentales de la vida toda de la nación, que nos hemos propuesto devolverle al venezolano su condición de ser humano, que estamos edificando una Venezuela sin injusticias sociales, sin excluidos, avanzamos en la construcción de un verdadero proceso de descentralización.

 Cabe preguntarle, finalmente, a la MUD: ¿si la descentralización neoliberal fue tan exitosa, porqué no logró mantener el régimen partidocrático, si su función era esa?

npinedaprada@gmail.com

(*) Profesor ULA



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Nelson Pineda Prada


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