Candidato-Mercancía

Pueden votar con confianza...estoy limpiecito

Después de doce años de frustración la derecha renunció al discurso político y nos ofrece un candidato-mercancía, diseñado por la publicidad no para satisfacer necesidades conscientes sino para “responder” a los deseos inconscientes que duermen en el alma esclava del consumidor.  

El candidato opositor no propone, no recuerda, no explica, no conversa, no debate, balbucea banalidades con un único mensaje: “el pasado y el presente son la vulgar realidad, yo soy el maravilloso futuro irreal, un vacío que tú puedes llenar con tus deseos, con absoluta irresponsabilidad sin siquiera esperar que yo, igualmente irresponsable, te los cumpla”.  
 

FAMILIA

 El “escenario” psicológico es Venezuela como una familia con cosas agradables y desagradables, problemas y limitaciones, deberes y derechos; Chávez es el padre más o menos simpático o antipático, tolerante o estricto, amado, odiado o tolerado, temido o respetado, pero siempre una figura del pasado y el presente. El candidato opositor nos dice: olvídate del pasado y el presente, en la esquina te espera la aventura “esa maravillosa atención que prestamos a nuestro futuro”…en la esquina está el autobús del progreso. Ven Pinocho, el circo te espera”. 
 

BURGUÉS

El candidato opositor ofrece a los venezolanos el lema de la burguesía francesa Libertad, Igualdad, Fraternidad. Ayer era Libertad de escoger entre ser siervo u obrero asalariado, hoy libertad de escoger entre ser ciudadano que sabe lo que su gente y su Patria necesitan o ser una marioneta manejada por la publicidad. Ayer Igualdad ante el dinero indiferente a las cualidades de los hombres, hoy Igualdad en el consumo de los mismos sueños y desilusiones; ayer Fraternidad entre ricos y pobres, hoy lo mismo.

BOBA

Sería comprensible la insistencia en la heterosexualidad del candidato opositor como táctica compensatoria para defender su soltería de la superstición homofóbica que aun flota en las cloacas del subconsciente colectivo, si no fuera por la misoginia con que trata a las mujeres, misoginia de la publicidad que nos vende a la mujer objeto, bonita y superficial, incapaz de resistir al burguesito rico de la telenovela: “Boba: voltea para que te enamores”.

Exactamente lo contrario de Chávez que ha hecho del amor, respeto y admiración por la mujer eje de su discurso, que ha propuesto e impulsado leyes y prácticas para defender los derechos y el protagonismo femenino..


“GUÓN”

La derecha presta desprecio especial a los jóvenes primeros votantes, invitándolos a “ser diferentes” desde el inicio de su vida política, con el mensaje secreto: “si uno es joven e ignorante, necio y malcriado, bien puede votar por un candidato casi joven, ignorante, necio y malcriado”. Y este es su mayor error, donde más cara paga la oposición su terca ignorancia de los hechos. La juventud actual, incluyendo la que no gusta de Chávez, creció arrullada por el debate político de la última década y no se deja polarizar fácilmente. Cualquier adolescente, por “escuálidos” que sean sus padres y por antichavista que se proclame, entiende que el candidato opositor es nulo y no va p’al baile.

LA COLA DEL ALACRÁN

En realidad el candidato opositor no es sino el mascarón de proa de la nave del mal, la tapadera democrática de los imperialistas y oligarcas que preparan un golpe electoral para justificar una guarimba armada o viceversa. Por eso lo promocionan como un producto publicitario. Saben que no puede ganar pero lo usan como pretexto para provocar fricciones y violencias cada vez más serias, a fin de desestabilizar y preparar el terreno para su agenda de guerra.

AMOR MATA CHEQUERA

Es urgente y necesario, sin embargo, desenmascarar al candidato derechista para que el triunfo de Chávez sea aplastante, para reducir al máximo el margen de maniobra del golpismo. Tiene razón el Comandante cuando nos llama a Carabobo: el triunfo del 7 de octubre debe asegurar la continuidad del proceso de cambios y obligar a la oposición a salir de su dirigencia actual y organizarse en una oposición digna de ese nombre, que reconozca al proceso y proponga cambios dentro del mismo, y que renuncie para siempre a la idea de liquidar nuestra independencia y soberanía. “Chequera mata galán” decía el cinismo burgués de la Cuarta República; hoy Venezuela dice: “Amor mata chequera y publicidad”.

 
En el mundo de la publicidad donde hasta las pocetas hablan, el candidato opositor aprovecha cualquier oportunidad para callarse la boca.

rothegalo@hotmail.com



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Eduardo Rothe


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