Chávez entre el amor, malos deseos y un sustico opositor

Otra vez la salud del presidente Hugo Chávez está en una balanza que oscila entre el amor de todo un pueblo, que lo quiere tanto aquí como más allá de nuestras fronteras, y los deseos de muerte -algunos simulados en grageas venenosas revestidas de hipocresías de buenas intenciones-, de un grupo de opositores que se mueven dentro del territorio nacional y también en el exterior.

Ya el año pasado, en junio, cuando se le detectó un tumor maligno del tamaño de una pelota de béisbol y fue operado en Cuba; los avances de la ciencia y de la medicina, así como la fe, las oraciones, las plegarias, y el afecto, se impusieron ante la monstruosidad y el anhelo sombrío, fúnebre y necrofílico que caracteriza a sus adversarios; gente evidentemente de sentimientos cancerígenos y de alma abscedada, que muy bien están conscientes de que sólo con la muerte pueden vencer a un valiente y corajudo como Chávez.

El chasco que se llevaron con esa primera experiencia así se los confirma; Chávez es un líder que no sólo es capaz de entrar a un quirófano con 60 por ciento de aceptación, sino de salir con 70, situación que hace que esta vez los opositores tengan un sustico que no pudieron ocultar y lo pusieron de manifiesto en público.

Lo digo por un mensaje de twitter enviado por Ramos Allup inmediatamente después que Chávez participara públicamente que debía someterse a una segunda intervención quirúrgica, porque tenía una lesión de dos centímetros en la pelvis, donde antes le habían extirpado un absceso. Escribió el secretario general nacional de Acción Democrática: “Desesperados y asustados son más peligrosos. Ahora más que nunca unidad, prudencia, sensatez, firmeza y trabajo”.

Obviamente una advertencia de un viejo zorro de la política que sabe que si se resbalan la derrota será más penosa todavía; Ramos Allup tiene plena conciencia de lo que es un líder, lo que significa Chávez para este pueblo, lo que es capaz de hacer así esté en un hospital con una mascarilla de oxígeno y conectado mediante unas mangueras transparentadas a una bolsa traslúcida, contentiva de un líquido cristalino colgando silenciosa de un soporte metálico.

Este adeco al igual que todos los venezolanos ha visto como Chávez se crece en las adversidades. Lo vio el 4 de febrero de 1992, en el famoso “Por ahora” poco antes de que lo condujeran a la cárcel, el 13 de Abril, durante el sabotaje petrolero, en la derrota de la Reforma Constitucional, en la operación del cáncer en Cuba, y ahora al salir del quirófano se sabe que regresa por un triunfo demoledor y el fracaso inexorable de Henrique Capriles Radonski.

Creo en síntesis, que la situación de la enfermedad de Chávez se les puso cancerosa a los opositores a tales extremos, que hasta están arrepentidos de haber abortado por los medios de comunicación social y las redes sociales, la información de su nueva operación. Lo quisieron debilitar y lo fortalecieron aún más. Siempre les ocurre y nunca aprenden. No les valen ni las rigurosas sesiones de quimioterapia que les aplica el pueblo.

Por lo demás, Chávez vivirá, si está con Dios y el pueblo, quién contra él.

albemor60@hotmai.com


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Alberto Morán


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