Año IV

Pildoritas 173

¿Mala suerte, ineficiencia, escuálidos infiltrados, o qué?


Les cuento otra de las cosas que le suceden a uno en revolución, y que lo que hacen es contribuir, sobre todo en quienes no tienen una fuerte convicción de que la única vía a un mejor vivir y a una patria verdaderamente independiente es el socialismo, a que se alejen y lo que es peor que sean presa fácil de la contrarrevolución o simplemente se abstengan de votar, lo cual sucede cuando seguramente, la contrarevolución enquistada e infiltrada en organismos del gobierno hacen de las suyas.

Lo que a mi me sucedió y estoy enfrentando, seguramente le está sucediendo a muchos de los 180 mil venezolanos que al azar y de manera aleatoria fuimos metidos en una lista por CADIVI para que demostráramos si habíamos viajado y en qué habíamos invertido los dólares vendidos por ese organismo.

Casi que en menos de 48 horas después de la publicación de dicha lista hace ya casi tres años y medio, envié todos los soportes, tales como copia de los boletos de avión, Tarjeta Andina, puesto que el viaje lo hice a Colombia y como sabemos no se necesita de visa, sino simplemente presentar la cédula de identidad en las oficinas del ahora eliminado DAS y cancelar en el aeropuerto las tasas fijadas; también envié facturas de hotel, facturas de compras etc. etc., todo a través del Banco que me entregó los dólares, cuál no sería mi sorpresa, cuando el día 23 de este mes recibo un correo firmado por el Presidente del CADIVI Manuel Barroso, en el que se me anuncian sanciones administrativas, si en 10 días hábiles no demostraba lo que ya había demostrado hace ya más de tres años, requerimiento que no puedo cumplir enviando nuevamente los recaudos porque en conocimiento de una providencia en la que el organismo recomienda conservarlos por un año y en virtud de que ya había transcurrido mucho más y porque tuve que mudarme de oficina, esos archivos fueron unos de los que deseché, precisamente porque los consideré obsoletos, sin embargo procedí a responder la comunicación conminatoria y a demostrar por otra vía, a través del banco y copia enviada directamente a CADIVI por vía de una amiga en al Capital, y los argumentos son tales y tan contundentes que si después de ello y si es que logro que lean mis descargos y pruebas y no las extravían, como seguramente sucedió con las enviadas hace más de tres años, se insiste en sancionarme, tendré que buscar asesoramiento legal para recurrir por la vía jurisdiccional, pues considero violados mis derechos al considerárseme prácticamente un delincuente, sin negarle a CADIVI, que tiene razón más que suficiente al intentar poner orden y castigar a quienes en realidad sí actuaron con alevosía, para aprovecharse, de los dólares otorgados, por otra vía distinta a la de viajar al exterior.

En mi escrito de descargos, le envió al Presidente de CADIVI, no sólo todos mis artículos publicados en Aporrea (Pildoritas 17 año 02 (este enviado desde Bogotá); Pildoritas 91, año 03: 71, año 03: 211 año 03; 224 año 03; 82 año 04 y 112 año 04) en los que no sólo critico la práctica de muchas personas para utilizar de manera fraudulenta los dólares, sino además en los que denuncio lo que sucede con las llamadas REMESAS, sobre todo aquí en la frontera, eso con el fin de dejarle claro al organismo, que mal podría yo ser un critico y denunciante de esas prácticas, no solo en mis escritos sino con denuncias concretas hechas a través de la página Web del organismo, de las cuales por cierto nunca obtuve respuesta. Pero es que además desde Bogotá escribí un artículo del cual también envié copia en el que además de agradecer a mi gobierno el otorgamiento oportuno de las divisas que me permitieron disfrutar unas merecidas vacaciones con mi compañera, quien por cierto regresó embarazada del viaje lo que lo hace inolvidable y el resultado de ello es una hermosa niña, y además criticando la marcada y vergonzante transculturación observada la capital colombiana, en comercios, urbanizaciones, hoteles, etc., en los que se utiliza casi para todo el ingles para denominar casi todo lo que me venia a confirmar como ese país está invadido por una cultura que desdice mucho de sus orígenes indo americanos y que prácticamente está desplazando la idiosincrasia de todo una sociedad plegada al consumismo exacerbado y a la entrega de su soberanía.-

La verdad que me siento muy mal, sin embargo atribuyo lo que me sucede a mi mala suerte para que haya sido, por azar, escogido en la lista de personas que después de más de tres años, nos vemos obligados, a comprobar en qué invertimos los dólares, no culpo al organismo rector de las divisas, confió en que esta vez se revise, no solo mi caso, sino el de seguramente muchos que cayeron en la llamada lista negra de CADIVI, y las cosas retomen el cause de la justicia

Están burlando la Ley de Costos

El día anterior al anuncio del presidente Chávez, en el que mencionó la congelación del los precios de 18 productos, estuve en uno de los supermercados mas frecuentado por la clase media, al cual voy por comodidad pues me queda muy cerca de mi residencia y porque lamentablemente en el Bicentenario, la atención es poco recomendable, pocos cajeros, nadie que informe, horario los domingos hasta las 4 y 30 y cierran a las 2:00, con el argumento de que hay mucha gente dentro, escasez de muchos rubros, mientras abundan productos importados. Etc. pues bien, ese día compré precisamente varios productos de los que al día siguiente enumeró el Comandante y también lo hizo el Vice, tales como crema de dientes, champú, pañales etc... Como les dije estoy muy cerca del establecimiento y la curiosidad me llevó a averiguar qué había pasado en él con los productos mencionados y me encontré con varias sorpresas por ejemplo el champú que había adquirido hacía menos de 12 horas por Bs. 45, que ya es bastante costoso, lo habían aumentado a 50, al estante donde exhiben las distintas marcas de cremas de dientes, le habían removido los precios y un empleado con la máquina para colocar precios en mano, se disponía a colocarle nuevos, tal irregularidad, me imagino, estaría sucediendo en todos los supermercados y abastos que manejan los enemigos del pueblo y por supuesto del proceso, es decir la oligarquía, que no sólo busca mayor riqueza por la vía de explotar al pueblo, sino afectar la imagen del gobierno.

Se supone ante esta realidad que los funcionarios responsables de hacer cumplir la novísima Ley, deberían estar enterados de que lo que aquí les cuento podría suceder y además saber a ciencia cierta cuales eran los precio de los 18 productos antes del anunció y así, no solo poner orden, sino ejercer con rigor las acciones y sanciones a que hubiere lugar, porque si ante esta flagrante burla los funcionarios se hacen los de la vista, tendremos que lamentar que la nueva Ley va a pasar sin pena ni gloria como muchas otras que se han convertido en letra muerta.

yuviliz40@hotmail.com


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Saúl Molina Z.


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