¿Qué han hecho con el amor?

“Una palabra nos libra de todo el peso y dolor de la vida. Esa palabra es amor.” Sófocles.


Alguien escondió el amor, al menos la mayoría de este, ahora solo existe el amor de pareja, una vez al año el de madre, principalmente para comprarle algo que tape lo poco que le expresamos nuestro amor, igual pasa con el padre pero en menor medida, por ser una sociedad machista donde no debemos demostrar afectos a otros hombres después de los 7 años. A los hijos también, unas tres veces al año para desvivirnos comprándole un regalo que tape la tensión generada por la poca atención que les damos pero que si le dan en T.V. e Internet.

Eso es todo, según nuestros sembradores de cultura que hoy son casi exclusivamente los medios masivos, no existe al amor por la tierra, nuestra tierra, por la naturaleza, por los arboles, por los animales inocentes, por los animales culpables (nosotros), porque la humanidad es la que más necesita amor, siquiera por un acto puro de superveniencia deberíamos querernos un poco mas y tratar de preservar la espacie cuidando a su vez la naturaleza que nos sostiene. El amor por el arte, sea cual sea su preferido, así sean los dibujos en la pared de los bebés cuando aprenden (de sorpresa) a tomar un colorcito, hasta las grandes obras del impresionismo.

Ahora me hago esta pregunta, ¿qué y quienes tienen intereses en que suscribamos al amor solo al círculo familiar directo? y nos olvidemos absolutamente del resto, y para esto hay una infraestructura y una superestructura que nos bombardea peor que la Otan a Libia, libros de autoayuda que resaltan el YO sobre todas las cosas, novelas donde toda la vida de 50 personas giran en torno a dos protagonistas, películas que resaltan a un héroe que hace de todo y bien, generalmente saltando toda norma moral y legal, universidades que ya sin tapujos te dicen que para surgir deben necesariamente dejarse de altruismos y abandonar el compañerismo con el que sobrevivieron sus años universitarios por un individualismo que va a ser su única forma de escalar como un empleado desechable en una ”buena empresa” y todo cercado de comerciales y propagandas que te dicen que si no compras tal o cual cosa serás absolutamente feliz.

Los culpables y sus intereses están claros, a estas alturas todos sabemos quiénes son, considero más importante en este momento tratar de explicar un poco las implicaciones de esta pérdida del sentido universal del amor, ya lo dijo muy claro el Che en su ensayo El Socialismo y el Hombre en Cuba: "Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor... Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo" no hay mas, es así de simple, amor por la humanidad, no hay mayor expresión de amor que tratar de ayudar al desposeído, al explotado, al excluido, ese tipo de frase tan hermosa como subversiva han tratado de esconderla, sepultarla, por sus implicaciones para un sistema que promueve principalmente el desamor por la humanidad, y a su mayor expresión; la exaltación del individualismo que es el valor (negativo) más contrario posible a los interés de la humanidad.

Para tomar una frase de una canción de Silvio, todos los problemas se solucionan sembrando amor, entonces que mejor forma de promoverlo que impulsando el amor por los niños? Pero eso no se ve por ningún lado, cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos del mundo, se dice por ahí, bien bajito, pero cuando leemos los informes de las FAO nos dicen que al año mueren 6 millones de niños por hambre, producidos por un sistema del que casi no se habla, lo más triste y doloroso es que hace falta aproximadamente la mitad de lo que se han gastado bombardeando Libia para acabar con el hambre en el llamado cuerno africano donde en estos tres últimos meses, han muerto 30 mil niños y niñas por hambre y 800 mil más están condenados a morir en pocos días y peor aun saber que la comida que se produce en el mundo alcanza para todos los habitantes que dicen que van por 650000000, pero unos las desperdician y otros comen tierra y perrarina, lo que me acuerda a Haití, sin ir muy lejos, aquí mismo, más cerca que desde Maracaibo a Tucupita, país que mucho ayudo a nuestro Bolívar, el hombre que más ha amado a su tierra. Es decir, que acabar con este horror está al alcance de la mano, principalmente de los países más ricos y poderosos. Cuando vemos estas cifras tan chocantes y absurdas en el sentido más vital de lo humano, entendemos porque nos esconden y minimizan el amor a tan poco.

Y ni hablar del amor a nuestra tierra, a nuestra cultura, nos dicen que eso es anticuado y demodé, nos dicen que debemos globalizarnos, osea, parecernos a ellos, y para eso debemos renunciar a los que somos, y operarnos para reducir narices, aumentar el frente y la retaguardia, alisarnos y pintarnos el cabello los mas clarito posible así se ralle en lo ridículo, ¿a quién nos queremos parecer?, al querer parecerte a alguien tan diferente pierdes una clase de amor que no he dicho hasta ahora pero que es de los más importantes; el amor propio, el amor por lo que eres y representas, y entonces no nos queremos porque no nos parecemos a otros? Ven que cosas?, si seguimos ese camino se perderán todas la culturas de todos los países del mundo y nos pareceremos todos, que terrible eso, que aburrido, sería el fin de parte de lo que nos hace humanos, la diversidad. Claro está mas allá del hecho psicológico, está el del mercado y sus intereses, a nadie le conviene más esto que a los que producen moda masiva, así tendrían una sola línea de producción para vender lo mismo en todo el mundo, reducen muchísimos sus costos de diseño, de puesta a punto de maquinaria, y otros muchos. Nuestra cultura es lo que somos, lo que hacemos, lo que nos identifica y nos distingue, somos arepa, joropo, gaita, galerón, Calipso, chistes espontáneos, sancochos los domingos, dominó, truco, bolas criollas, perinolas, gurrufíos, trompo en la uña, paseos y reuniones de toda la familia y amigos con cualquier excusa, somos solidaridad, somos colaboración, somos metiches y salíos, así sin “d”. Que de esto hemos perdido?, sería mejor decir; que nos queda? Lo hemos ido cambiando por: perros calientes, música de cualquier tipo menos la de aquí, entiéndase pop gringo (y malo), reggaetón, vallenato, chistes de internet, pizzas los domingos, póker, y muchos videojuegos para aislarnos más, visitas a los centros comerciales para sentirnos terribles por las cosas que no tenemos, chateos entre personas que están en el mismo espacio, hemos adoptado el egoísmo, el aislamiento, la apatía. Ahora imagínense las próximas generaciones ¿Qué quedará de la venezolanidad? Habremos perdido lo que ha costado primero miles de años y luego 500 años de muchas luchas, que tristeza me da solo pensarlo.

Pero vamos a algo más obvio, hablemos del amor a nuestro planeta, a la naturaleza de la que formamos parte (por desgracia dijera ella), que es nuestra madre porque de ahí salimos todos, cristianos, musulmanes, judíos, protestantes, budistas, la minoría y odiosos ateos, y hasta los mormones y los que adoran el dinero. Y todos regresaremos a ella, tarde o temprano, aunque a muchos no nos gusten si quiera hablar de eso, para allá vamos derechito, y más rápido de lo que creemos si seguimos así. Ese concepto de nuestros hermanos del altiplano de Pachamama de tierra madre, debemos cultivarlo y exaltarnos a más no poder, antes que lleguemos a un punto de no retorno, ya Fidel lo dijo a un grupo de intelectuales de muchos países, el problema ambiental es el más grave que enfrenta la humanidad en este momento y mira que decir eso en este momento es mucho decir, ganarle a las guerras que se ha desatado por los recursos (energéticos, hídricos, alimenticios), el hambre que se acentúa, la crisis del sistema financiero que ayuda a su vez todas las anteriores. Pero si lo vemos bien todo está conectado con el ambiente, me explico: el consumo de combustibles fósiles contamina de forma terrible el aire sin hablar de los derrames que contaminan todo lo demás, este combustible también alimenta la producción de bienes y servicios que contaminan generalmente la tierra y el agua y agotan los recursos que le sirven como materia prima, contaminación esta que ha vuelto la mayoría de los ríos que aportaban el agua dulce que alimentaba las tierras y seres vivos, incluyéndonos, que ahora están desertizados y ya no dan más y entonces esas empresas se van a buscar sitos con mejores oportunidades (de destrucción) que han ido disminuyendo por lo que los grandes capitales no les resulta tan buen negocio producir y lidiar con leyes del trabajo y de ambiente fastidiosas y empiezan mayormente a dedicarse a la especulación de capitales sin producir absolutamente nada que por supuesto es una burbuja financiera que tiene que explotar como toda burbuja, generando crisis tras crisis, donde los poderosos serán cada vez más ricos y menos en cantidad. Ven, todo está conectado.

Aquí creo necesario rescatar las palabras del indio norteamericano, Seatle, jefe de la tribu Suwamish en respuesta a una propuesta del presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envíada en 1854 para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reservación" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855 lo siguiente, Extracto:

“¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas las cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.”

Confieso que a lo mejor este cuento nos es así, pero es lo de menos, quien lo dijo fue alguien muy sabio que recoge en pocas palabras y con la profundidad que solo tiene la sencillez, la esencia pura de todo el pensamiento ambientalista y principio obligado de todo hombre de este siglo.

Rescatemos pues el amor como el primer y único valor para salir desde atolladero donde se encuentra nuestro pequeño planeta y nuestras pequeñas vidas, todo tiene una raíz y una solución, practiquemos lo que nos aconsejaba el revolucionario que era Jesús el de Nazaret que nació en Belén; el amor, en su más extensa connotación y amplitud, trascendamos nuestra existencia egoísta y de corta visión, veamos donde caminaran nuestros hijos y nietos, es por estos lados donde mejor se vislumbra una salida a esta crisis, pero no es solo el sacrificio de un hombre, es el compromiso de todos, seamos otra vez mas venezolanos y solidaricémonos con la causa del mundo, que es la causa de la patria grande, que es la causa venezolana, que si lo ves bien es la causa de tu comunidad, de tu familia, tuya.

sotogs@gmail.com


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Guyén Saúl Soto


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