Washington, juez en materia de derechos humanos… ¡zape!

La gran noticia del pasado lunes 28 de marzo en el diario El Universal decía
lo siguiente: “El Departamento de Estado norteamericano acaba de publicar un
informe en el que afirma que el gobierno de Venezuela emplea cada vez
métodos más autoritarios, que la situación de los derechos humanos en el
país empeoró en el último año y que la libertad de prensa y la independencia
judicial han sufrido severos retrocesos.

El presentador del informe (Michael Kozak) dijo que el esfuerzo del gobierno
norteamericano ha sido decirle al gobierno de Chávez que están dispuestos a
trabajar con él, siempre y cuando respeten los derechos humanos, pero
desafortunadamente en Venezuela hay un severo retrocesos en áreas como la
libertad de prensa, la independencia judicial y otras.

El reporte señala que la situación de los derechos humanos se deterioró como
consecuencia del aumento del control del gobierno sobre el sistema judicial,
de las persecuciones políticas sin base contra opositores. También
identifica retrocesos en la libertad de expresión por la nueva ley de
prensa.

El reporte destaca que los portavoces del Departamento de Estado han
expresado reiteradamente la preocupación del gobierno estadounidense por la
nueva libertad de prensa.”

Definitivamente, un informe que ofende el intelecto. En apenas cinco
oraciones, el texto repite cuatro veces que en Venezuela se atenta contra la
libertad de expresión y en tres oportunidades afirma que no hay
independencia judicial. Ninguna prueba se muestra como evidencia.

Igual pudieran decir que los funcionarios del gobierno venezolano se comen a
los niños y que los ancianos son enviados a campos de exterminio para evitar
los gastos de manutención.

Este tipo de informe, que no refleja la verdad, sino lo que Washington desea
que el mundo crea, es el que el pentágono fabrica, para ir “preparando el
terreno” para acciones posteriores. El mundo entero conoce de informes
similares según los cuales Irak poseía armas de destrucción masiva, estaba
vinculado con los actos terroristas del 11 de septiembre, representaba una
amenaza para la humanidad y estaba listo (el pueblo) para recibir un
ejercito invasor con alegría, música y flores.

En aquella oportunidad, al igual que hoy, el mundo no se comió el cuento de
“los informes de inteligencia” y los gringos tuvieron que asumir la
responsabilidad de invadir a un pequeño y pobre país con base a mentiras.

La decisión de Bush ha tenido un alto costo político y económico, que los
obliga hoy a ser más cautelosos; y si no les ha ido peor, es gracias a que
cuentan con una población idiotizada e insensibilizada a tal punto, que las
masacres de niños y civiles que hace su ejercito, ocupan un lugar secundario
en la lista de cosas que les preocupa. Ellos, sin embargo, no abandonan la
vieja práctica de construir y difundir mentiras, más para mantener sedados a
sus electores que para convencer al resto de la humanidad.

Pero volviendo al informe sobre Venezuela. No hay, en el mismo, ninguna
referencia a lo que ellos denominan “control del gobierno sobre el poder
judicial” ¿Sabe usted por qué? Porque si lo hicieran, tendrían que reconocer
que los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia fueron electos de
acuerdo a lo establecido en la ley y con el voto mayoritario de los miembros
de un parlamento, elegido a su vez por el pueblo en elecciones directas.
Si esto le da control al gobierno venezolano sobre el poder judicial, qué
podría decirse del sistema norteamericano, donde la selección de los jueces
de la Suprema Corte la hace exclusivamente el presidente de la república,
quién es elegido, para su cargo, en elecciones de segundo grado. ¿Verdad que
no conviene profundizar en el tema?

Tampoco hay en el informe referencia alguna al articulado de la ley RESORTE;
hacerlo obligaría a reconocer que las leyes norteamericanas, en cuanto a lo
que puede decirse y mostrarse a través de los medios audiovisuales, son
mucho más restrictivas que la venezolana.

Vean la televisión norteamericana a ver si observan pornografía, si le dan
prioridad a la música latinoamericana, si usan la televisión para promover
paros y guarimbas o si refieren al presidente Bush como homosexual, loco, o
cosas por el estilo.

En cuanto a la persecución que se hace a los dirigentes de la oposición ¿por
qué será que no se les ocurre mencionar en el informe, las causas por las
cuales son procesados o buscados?

En conclusión, el referido informe será bueno para la idiotizada e inculta
sociedad norteamericana y algunos mayameros nacidos en esta tierra; pero
para quienes hace tiempo perdimos la ingenuidad en materia política y
dejamos de ser víctimas de la manipulación mediática, el mismo no es más que
la continuidad una campaña que pretende repetir un millón de veces la misma
mentira, con la esperanza de que se haga verdad.

Note usted, amigo lector, que el referido informe no habla de torturas en
las cárceles, ni de ajusticiamientos extrajudiciales. Tampoco habla de
detenciones ilegales a ciudadanos extranjeros o grupos minoritarios, y ni de
vaina se menciona que el gobierno venezolano prohibe que sus presos tengan
acceso a un abogado o a un funcionario de la embajada de su país.

El informe tampoco acusa a Venezuela de invadir otro país en contra de la
decisión de las Naciones Unidas, ni de cometer genocidio contra un pueblo.
¿Será por eso que tantos afirman que Estados Unidos no tiene moral para
hablar de violación a los derechos humanos?

Alexis Arellano



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