Nos tienen el cebo montado y miramos a otro lado

Hay muchas formas de debilitar y destruir un proceso, o una revolución. Generalmente, la forma más visible y abierta de hacerlo no es la que se tiene como la principal por parte del enemigo. Esa, la que se hace entre la luz del sol y el principio de la noche, no es si no el cebo de distracción hacia donde se quiere que se dirija la atención del incauto, mientras por otro flanco se mina la fortaleza y credibilidad de ese incipiente cambio. Fue así como la URSS, se distrajo con la guerra fría abierta y la carrera armamentista, mientras la inteligencia yanqui minaba y destruía la fortaleza ideológica y moral de la revolución bolchevique, al punto de degenerar en un simple capitalismo de estado que sostuvo una opresión contra las mayorías, que hizo que el pueblo se alejara de ella gradualmente, al punto que cuando se disolvió no hubo doliente ni trauma social, por no haber sentido de pertenencia de las masas, no era sentido como algo propio..

 En Venezuela hoy,  pasa algo parecido. Los verdaderos cuadros valiosos del proceso en su mayoría son desplazados y atacados por los enemigos internos de la revolución bolivariana, mismos que han minado los mandos medios y cargos administrativos, del proceso, desviando la acción hacia un reformismo que solo busca sustituir unos poderes económicos por otros emergentes, adquiridos y fortalecidos a la sombra de la administración publica, los contratos amañados e inflados, las desangradoras comisiones de contratos leoninos y obras de mala calidad.

 Esa es la razón por la cual las bases de las organizaciones políticas que dicen apoyar el proceso, sobre todo las del PSUV, se quejan y denuncian por todos los medios, en todo momento, los manejos truculentos de una parte de la dirigencia enquistada y parasitaria, que solo persigue cuotas de poder para tener fortaleza de decisiones en las distribuciones de cargos públicos y contratos estatales. Es un clamor casi general de la base del proceso que se ataque esta deformación peligrosa, no existe un estado o municipio, donde este clamor no se expanda como el viento. Pero el asunto estriba en que mientras se pretenda hacer esa depuración con los mismos impuros, dirigiendo el proceso, todo termina en un simple cambio de denominación y un reacomodo de esas lacras dentro de las estructuras políticas. Por eso el PSUV, es copia fiel del MVR. Ciertamente que hay cuadros dirigentes muy valiosos y honestos dentro del proceso. Pero estos por disciplina o por debilidad de apoyo, tienen que callar y ceder ante la presión de los desclasados chantajistas que se las ingenian por su propia condición inmoral para negociar e imponer posiciones de poder, desde donde aplican sus condiciones pervertidas. Esa es una de las razones por las cuales las decisiones administrativas y las aplicaciones de políticas verdaderamente revolucionarias se retrasan y hasta se derriban las que desde algunas instancias mas identificadas con la esencia del proceso se tratan de aplicar.

 La colocación de personajes de tendencia ideológica y política anti pueblo, anti revolución, adoradores del capital mal habido y de lujos vanidosos, en cargos de importancia, educativa y de justicia, por ejemplo, es una forma muy eficaz de destruir a una revolución. Cuando estos personajes se convierten en trabas para las decisiones oportunas y de justicia, a las inquietudes del común, cuando aplican el favoritismo y la respuesta rápida a los enemigos y la obstrucción para el pueblo, se está asesinando a la revolución y sus postulados. El pobre, el pueblo, la materia prima de la revolución ve todo eso y lo que hace es darle la espalda, o caer en las redes del poder manipulador y termina por asumir la misma conducta que le imponen de corrupción o de impotencia. Ambas cosas son contrarias a los cambios honestos que se pretenden hacer para desplazar el poder podrido y desmoralizado que se intenta cambiar.

 El imperio sabe todo eso. De ahí los ataques abiertos y provocadores contra nuestro proceso, por eso la oposición tarifada y vendida grita y ofende abiertamente por los medios de comunicación al servicio del imperio, ese es el interés de las guarimbas y los ataques al ejercito y a los revolucionarios, que como Lina Ron, si creían en una revolución popular mas allá de los intereses particulares y grupalistas. Incluso desde dentro del mismo proceso se atacan a esos dirigentes, se les acusa de radicales, de enemigos etc. por parte de la banda de los traidores.

 Insisto. Esos infiltrados agentes del imperio con camisa roja, no tienen ningún liderazgo real dentro del pueblo o la base. Ellos imponen los chantajes del poder corrupto adquirido vilmente, para comprar conciencias y respaldos interesados. Ellos juegan con las necesidades del pueblo. Por eso le temen y rehúyen a la verdadera formación ideológica, por eso se rodean de escuálidos golpistas tracaleros como en el caso del gobernador del Estado Yaracuy, el Alcalde de San Felipe y algunos diputados socios de Julio león Heredia. Ellos no quieren revolución, solo pretenden un quítate tu pa ponerme yo. Más nada. Es de esa manera que desde las filas internas del proceso, el enemigo está haciendo la labor destructiva, lo mismo que se hizo en la extinta URSS.

javierdelvallemonagas@gmail.com javiermonagasmaita@yahoo.es

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Javier Monagas Maita


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