Chávez y el socialismo

Para nuestro país la verdadera política revolucionaria comenzó con la llegada de Chávez, con su oposición irreconciliable al pacto puntofijista y la burguesía. El objetivo de Chávez era unificar a todos los oprimidos y explotados contra la burguesía imperialista y los puntofijista apoyados por la iglesia católica y los pulperos de Fedecamaras y sus derivados. Chávez quería la unidad de las masas revolucionarias basada en la lucha de clases, no la unidad de los charlatanes “socialistas de viejo cuño” asociados con la CIA y la burguesía capitalista para engañar al pueblo. Cualquiera que no entendiese la diferencia entre estas dos formas de “unidad” debía de ser barrido del movimiento revolucionario.

En los meses críticos de la revolución los partidos del “frente popular”, los masistas, Podemos y el PPT o (Polar Para Todos), que decían ser “socialrevolucionarios”, cercados por las masas populares, no encontraron otra forma de defenderse que saltar la talanquera y la calumnia más vil contra el Comandante Chávez y los chavistas.

Pero hay algo más terrible aún que la democracia representativa adeco-copeyana; la de la pordiosería, y es la democracia la cual aspiran practicar los que componen la Mud, la de las famosas privatizaciones, la de la entrega de PDVSA al imperialismo, y las industrias básicas y todos los recursos naturales del país. Porque el fin del oposicionismo es enmemecer al pueblo.

Sólo que la némesis ha sido tremenda, porque tanta maña se han ido dando, que han acabado por enmemerse ellos. Y hoy no hay nada más memo que uno de esos escuálidos de la Mud. Se la pega cualquier pobre diablo.

Este oposicionismo de hoy está degradado mentalmente. Se masca la ramplonería y con ella la frivolidad. Hay quienes creen en la grandilocuencia de Ramos Allup (cara e’vieja), el Capriles Radonski, o la Mari-Cori, la que presume de blanca como los vikingos, siendo tataranieta del mulato Andrés Machado. Y eso que llaman democracia no es sino memocracia, y no sólo de pan vive el pueblo, sino de pensamiento. Que no es el hambre, sino la idea del hambre, la que hace las revoluciones. Lo que hay en el fondo de la historia es el pensamiento.

Ahora que al fin han conseguido los escuálidos algunas diputaciones a la AN, con el compromiso de derrocar a Chávez, y sus antecedentes consiguientes —lo que equivale a liquidar la fatal irresponsabilidad— hay que ayudarles en esa tarea y no permitir que se duerman, y ello les llevará a lo de la ilegalidad. Y acaso más ilegal de lo que se proponían. O aún más allá que ello.

Hay que impedir que levanten cabeza esos “partidos”, que han caído ignominiosamente en la A.N. esos partidos a que llevó por caminos de conspiración el fatídico imperialismo y la burguesía; esos partidos que se proponen ser el sostén del poder personal para esclavizar al pueblo. Para bien de Venezuela, hay que acabar con los diputados fascistas oposicionistas.

Los “partidos” oposicionistas concentrados en la Mud son, en efecto, los conservadores de la burguesía. Los que tienden a conservarla. Y es preciso que a la burguesía no le quede otra reserva. Que cuando agote esa situación —y será ya muy pronto— no pueda ya echar mano de nadie.

Y la agotaran muy pronto, decimos. En cuanto los oposicionistas fascistoides, tengan que ahondar, quiéranlo o no, en lo de las responsabilidades. O la burguesía tendrá que resignarse a una existencia vilipendiosa. Y esto bastaría para su ruina completa.

¡Pa’lante Comandante!

Tenemos que seguir el ejemplo que Bolívar dio. Si la adversidad se opone. ¡Hay que luchar contra ella!

Hasta la Victoria Siempre y Patria Socialista.

¡Venceremos!

manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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