La FANB no está para cargar estuches de cosméticos

      He sido un simpatizante crítico del proceso e invito a los rojos rojitos de verdad a que hagan una rigurosa contraloría social, sobre todo  en casos como el de los carros iraní, que cuando no brillan por su ausencia en los concesionarios, en las entidades bancarias parecieran hacer fiesta cuando desaprueban los créditos porque, sin duda alguna, de ese tipo de situaciones depende el éxito de la revolución;  pero tampoco me calo el discurso pronunciado por la diputada María Corina Machado lanzándose como precandidata a la presidencia de la República. Sería un perfecto estúpido, sabiendo que desde que el comandante Hugo Chávez llegó al poder ninguno de la oposición en las consultas populares registradas en el país desde entonces, ha sido capaz de presentar un programa alternativo al del Gobierno bolivariano.

      Los adversarios del proceso, todos sin excepción, no han hecho más que despotricar de Chávez, de su trabajo y lo hacen con tal caradurismo, aversión e irresponsabilidad que se les revierte; no le reconocen un mérito, un logro, y a quién pueden convencer diciendo que el comandante no ha hecho absolutamente nada en este país, y no solo lleva doce años en el poder sino que gana seguro el próximo período presidencial. A nadie. Eso ni ellos mismos se lo creen;  sólo intentan confundir, pero ya la población los conoce de sobra.

      Hablan sin mesura, hacen promesas, dicen puras generalidades, enumeran dificultades por doquier y no son capaces de presentar una solución detallada de cómo resolverán tan solo uno de esos problemas que plantean y critican; ese es el caso de la diputada Machado. Pronunció un discurso anacrónico y extemporáneo. Obvió que este país avanza en el marco de un proyecto socialista e hizo una exposición para la Venezuela del puntofijismo.

      Dijo que “no hay una familia que no haya sufrido el dolor de la pérdida de un ser querido”, pasando por alto que en la IV República los periódicos en protesta por la violencia desatada,  iban contabilizando diariamente las cifras de los homicidios cómo si publicaran la lista de los ganadores de algún concurso millonario. “Ayer mataron diez”, “el fin de semana asesinaron…” Había una matanza brutal que nadie podía ocultar, ni siquiera los medios de comunicación con sus intereses.

      Cuando se refirió a los ingresos petroleros expresó que estas riquezas no alcanza a todos; supongo que aludió a cuando en el pasado pretendieron quebrar Pdvsa a fin de rematarla a los intereses extranjeros, porque ahora esa riqueza se traduce en medicinas, alimentos y otros beneficios para la población.

      Expuso: “Hoy, quienes gobiernan a Venezuela comulgan con la corrupción, el autoritarismo, la mentira, la exclusión, el odio. Por eso tenemos una sociedad que premia la trampa y perdona el abuso, donde impera la violencia y se impone a la fuerza un solo punto de vista, donde la desconfianza es el factor común en todas nuestras relaciones”.

      Que feo peló el pedal la diputada Machado. En cuanto a corrupción podemos decir que olvidó frases como aquellas que se hicieron casi un slogan, una gracia que se decía hasta con orgullo en la Venezuela de la guanábana: “Yo no quiero que me den, sino que me pongan donde haya” o “Lo bueno de los adecos es que roban y dejan robar”.

      Sobre la mentira, ¡por Dios!, hipotecaron al país cayéndole a coba a la población. No lo vendieron todo porque llegó Chávez. ¡Exclusión! ¡Qué barbaridad! Cuando el comandante asumió la presidencia lo primero que hizo fue llevar a cabo el Plan Bolívar 2000  ¿por qué?, porque mientras los dirigentes de la IV República quebraban Pdvsa e intentaban privatizar los hospitales, la gente se moría en los sectores miserables sin acceso a la salud. Ahhh y no existía Mercal. ¡Odio!, odio tiene la oposición.  Y ese rencor los hace cada vez más torpes, al punto de desarrollar discursos como los de  la diputada Machado.

      La precandidata presidencial habla de caudillismo, militarismo, autoritarismo. Y le sacan la mamá a  Chávez ¿qué más querrán? Yo los hubiese querido ver ofendiendo y sacándole la mamá al ex presidente Rafael Caldera, a Carlos Andrés Pérez o a cualquiera de los otros mandatarios en ejercicio del puntofijismo.

      En sus palabras, María Corina  sugiere que cuando una madre hace una cola en Mercal la están humillando; como si le dolieran mucho los pobres. Qué se puede esperar menos de esta parlamentaria que le tiene asco a la gente humilde; se limpia la boca cuando besa a una de esas señoras de nuestras comunidades que espera paciente con el propósito de comprar barato en ese mercado que, para dolor de ella y de todos los adversarios del proceso, puso Chávez en funcionamiento a fin de que la gente de menos recursos pudiera comer.

      Luego, entre otras cosas, fue por el comodín de los políticos de la oposición que quieren pescar en río revuelto: el tema de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. La parlamentaria habló sobre el asunto pensando en que la gente no tiene conciencia de lo que han divulgado los propios miembros del sector castrense, como las humillaciones  de las que eran objeto para lograr sus ascensos dentro de la institución.

      En ese sentido tengo que decir, porque así lo siento, que a estas alturas de la vida no creo que los militares estén pensando en pasar por la vejación de cargar un pinta labios, un elineador de cejas u otros accesorios de maquillaje de piel delicada, para poder obtener sus justos méritos jerárquicos. Tenemos una FANB sólida y con suficiente moral al servicio del pueblo.

      ¡Y bien!, llegó el momento de concluir, pero aunque este es otro tema, no puedo despedirme con esta sarta de dudas que me siguen atormentando en torno de los carros iraní. Creo que ningún chavista de corazón que de veras piense en el buen desarrollo del proceso debe hacerlo, porque callar no es la consigna; hacer silencio no ayuda a esta revolución, ya eso está demostrado; los daños pueden ser irreversibles, así pues me pregunto: ¿Qué sabrá Chávez del negocio de esos carros? ¿Creerá que todos los pobres que pueden reunir la inicial consiguen un Turpial en Venirauto? ¿Será que esos autos se encuentran en las plantas ensambladoras y los están engordando? ¿Hay alguien detrás de algún negocio oscuro? ¿Por qué los bancos en lugar de flexibilizar y sensibilizar los requisitos, más bien los endurece en contra del cliente? ¿Habrá gente en la comercialización de esos carros con el objetivo de entorpecer el proceso para derrotar al comandante? ¿Querrán causar un malestar general en la población, para que le de la espalda al máximo líder revolucionario en las elecciones de 2012? 

      Señores, tenemos Chávez pa’rato, pero para eso hay que estar ojo visor con este tipo de situaciones, empezando por el mismo comandante. ¡Mosca con los infiltrados, con los enemigos vestidos de rojo!

albemor60@hotmail.com



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Alberto Morán


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