¡Cesárea para preñados de buenas intenciones porque la cigüeña se retrasa y la criatura ná que nace!

Militares felones alzados en la Plaza Altamira de Caracas, para tumbar a Chávez: ¡Vaya qué militares, se metieron a su propia salsa!

Miguel Rodríguez, Napoleón Bravo y Leopoldo Castillo (mc) rezónes de RCTV, Venevisión y Globovisión, vociferando abiertamente el más enconado terrorismo mediático; y, demás tripanosomas del fango periodístico, impregnaron de odio el ambiente venezolano antes, durante y después de abril de 2002.

Y, hasta el sol de hoy, nada parece amainar. Sin embargo, el pueblo resiste estoicamente.

¿Hasta cuándo resistirá el pueblo, con la paciencia de Job, la arremetida de la prensa sedicente? ¿No es hora de que esa gente recapacite y cese en sus agresiones al pueblo?

Parece que no, y lamentablemente de seguir la agresión de la prensa, radio y televisión, contra el pueblo, podríamos desembocar en un río de sangre.

Nada es más importante que la paz. Mentirle al pueblo, manipular la información, significa atizar la confrontación, es una locura. Va a llegar un momento en que el pueblo deje de responder con la otra mejilla.

No es mucho lo que el pueblo le pide a la prensa, sólo le pide que diga la verdad pero eso parece imposible de lograrse. Ya el periódico dejó  de ser inclusive una referencia para que los niños investiguen en la escuela. Hay que alejar a los niños del periódico y alertar a los maestros para que no asignen a los muchachos tareas del periódico pestilente cuyos titulares constituyen una carga de veneno.

Igualmente, la televisión  privada atemoriza a los niños hasta con las aparentemente inocentes comiquitas. La globalización pretende meter a todos, chicos y adultos, dentro de un solo patrón pero los niños son los más sufridos porque sobre ellos gravita un mar de confusión y de temores. La televisión privada pretende enseñar a los niños venezolanos que todo lo nuestro es malo y lo único bueno es lo que exhibe USA; hay demasiado descaro.

A los niños hay que explicarles que la televisión privada miente. A los niños hay que explicarles las verdaderas razones de la injusticia, de las guerras, de la corrupción y justificarles que mientras no destruyamos esas causas, todo esfuerzo por alcanzar la paz, la justicia, la libertad y nuestra independencia, será inútil.

Y, mientras tanto, la niña  “Buenas Intenciones Pérez” no aparece, no se hace presente para servir de buen ejemplo, y ese parto es de larga espera, es un parto extraño; luego, sería bueno practicarle una cesárea a esa pila de militares y demás golpistas porque la cigüeña [cabezapelá] los empreño y se olvidó del parto.

Y, ni que decir de los “magistrados sinvergüenzas” causantes de tamaña injustica contra el pueblo. ¿Magistrados de qué?

¡Vaya qué cinismo de magistrados enemigos de la patria! 

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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Guillermo Guzman


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