"Yo no fui"

Desde que ocurrió el golpe de Estado de abril de 2002 hemos estado esperando que se sancione y conozca la verdad de lo que aconteció ese día. Sin embargo, pese a que fue un hecho "público y notorio", como suelen argumentar los abogados, hasta ahora nadie ha salido a dar la cara y asumir su responsabilidad por semejante asalto. Por el contrario, en más de una ocasión hemos escuchado alguna que otra frase de los que estuvieron en Palacio el 12A, en la efímera asunción de Pedro Carmona, que dicen algo así como que "yo iba pasando por la esquina y me dio curiosidad asomarme a ver qué sucedía y entré al Palacio". Esta semana se han vuelto a dar respuestas similares y contradictorias.

Por un lado Acción Democrática, en boca de su secretario general, admitió que el famoso decreto, que le cambió el nombre al país e hizo caída y mesa limpia con todos los altos cargos electos popularmente, en una de las mayores aberraciones "jurídicas" de que se tenga razón, era conocido por la oposición con anterioridad. "Es mentira que ese decreto cayó del cielo, lo habíamos visto todos una semana antes". Es la primera vez, que sepamos, que alguien admite finalmente que había visto, y suponemos que aprobado, el mamotreto, supuestamente redactado por unos ilustrísimos juristas que dejaron sus pestañas allí pegadas, y presumimos que después deben haber colgado el título.

Pero según nota de este mismo diario, el dirigente de Copei Agustín Berríos prefirió hacer mutis y no opinar sobre las declaraciones de Ramos Allup, mientras que el coordinador de Primero Justicia aseguró que ellos se habían enterado del Decreto de Carmona "por televisión". Ya son varios los que iban pasando por la esquina y les llamó la atención el barullo. Si no fuera tan trágico el asunto, uno hasta se reiría.

En la misma onda del "yo no fui" en que anda la oposición venezolana, se anotan, en otro sentido, muchos gobiernos que creen que lo que está sucediendo en el norte de África se puede reproducir aquí. Se olvidan del pequeño detalle de que en Venezuela no gobierna una autocracia, sino un poder legítimamente electo y reiteradamente ratificado con el voto popular. Están empeñados, los mismos que "iban pasando por la esquina", en establecer parangones entre lo que sucede allá, para ver de qué descabellada manera, tipo decreto de Carmona, intentan repetir el experimento aquí.

Ahí está la Otan, igualito que la MUD, maquinando sobre cómo inventa excusas para intervenir en los asuntos libios. No lo hizo, más bien lo avaló, cuando los gringos invadieron y arrasaron Irak. No levantaron su voz tampoco cuando el gobierno de Ronald Reagan mandó a bombardear Libia, acción en la que mataron a decenas de civiles, entre ellos una hija de Gadafi, su favorita según la prensa de entonces. Así le doblaron las rodillas al hombre. Ahora quieren terminar de quebrarle la espalda, no importa los favores prestados en los últimos tiempos a las potencias ávidas del petróleo liviano que yace bajo su suelo.

La verdad es que uno lee estas cosas de lo que mientan la alta política y termina asqueado. Tanta falsedad junta da grima, y semejante ausencia de coraje para asumir responsabilidades convierte a los dirigentes de aquí y de allá en un atajo de cobardes.

Mlinaar2004@yahoo.es


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Mariadela Linares


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