La revolución mundial ha comenzado

Ha llegado aquel famoso tiempo de vivir.

Las guerras usualmente son decretadas por estados, o por caudillos, defienden intereses apoderados del poder y se enfrentan para obtener más dominio. Las revoluciones, al contrario, han sido la rebelión contra la opresión de estos poderes hacia la clase trabajadora. Hoy nuestro mundo esta convulsionado y al borde una conflagración que no podremos llamar de otra forma sino revolución mundial. No es una guerra declarada por estado alguno. Son los pueblos que se sublevan en todas las latitudes contra un orden mundial inoperante y que estrangula la felicidad de todos.

Tratar de vislumbrar de donde sale la conflagración mundial actual, que es lo que interesa en estos momentos últimos de la gran liquidación social, nos lleva a un solo sitio, el malestar de las clases trabajadoras. Es el aullido de una humanidad que llega al tope de su capacidad de sufrimiento, es la ira desatada de mujeres y hombres por milenios sometidos. La revolución mundial ha comenzado.

Es cierto, y está en la conciencia de la mayoría, que la explotación y el deseo de riqueza es la causa del mal. Es cierto y probado que las religiones dominantes crearon castas y nos dividieron en clases sociales, es cierto y probado que en esta sociedad injusta, no puede haber armonía.

Es cierto y probado, que esta desarmonía es sanguinaria, porque por fuerza engendra odios. Es cierto y probado que el odio nace de las diferencias sociales y es cierto y probado que las diferencias sociales son la causa de las guerras, como es cierto y probado que una mínima parte de la humanidad vive del sudor de la gran mayoría.

Es cierto y probado que esta humanidad necesita que se acabe esta era de parásitos y comience un tiempo de amor y solidaridad colectiva, que ya basta de este mundo para mujeres y hombres que somos imperfectos y es cierto y probado que debe abrirse el espacio para que estas luchas terminen en una gran victoria donde hagamos un mundo nuevo sin religiones, ni ejércitos, ni ladrones que deseen seguir explotando, porque son los males que ocasionan todo el sufrimiento del pueblo trabajador.

Es cierto y probado que debe acabarse la degradación infinita a la que se ha avocado la humanidad y que debe comenzar una era de unión universal donde el planeta tenga un solo propietario: EL PUEBLO TRABAJADOR!!

Vivimos la angustia final de las calles bañadas con la sangre de quienes ya no aguantan más el peso opresor que por siglos ha predominado. Es cierto y probado que la falta se agranda, porque es parte de la heredad común de las clases y supremacías y autocracias, que nos dividieron en pedacitos llamados propiedad privada, la que ni siquiera han trabajado los que la han recibido y la disfrutan, por gracia al pago de unas monedas, que tampoco las han ganado con su esfuerzo ni arrancado o elaborado del mineral que contiene el metal de la moneda; y de este delito son culpables los estados que se subyugaron a los poderes imperiales y las religiones que sembraron su ponzoñoso veneno en la masa popular.

Anuncio a la humanidad que presenciamos el final del tiempo del dinero vil hecho ganancia con la explotación de todas y todos. Que esta revolución no se detendrá hasta que no caiga derrotado el imperio capitalista, máxima expresión de anteriores formas de dominación. Anuncio que al final, cuando se acabe la injuria dominante, mujeres y hombre comunes, debemos crear la nueva sociedad, sin poderes, sin amos, sin armas. Con la mujer y el hombre nuevo que renace del dolor y la sangre para mitrar el firmamento y reencontrarse con si misma y abrir un nuevo momento donde la fuerza del amor y la hermandad, de la justicia social y la igualdad, serán las bases para borrar todas las fronteras y dar paso a un planeta donde viviremos en paz.

Marcharán las grandes masas de los pueblos del mundo derribando imperios, rodará la sangre de muchos, nos combatirán los egoístas que pretenden seguir dominando con sus balas asesinas, pero triunfaremos, triunfaremos, triunfaremos.

Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.

¡Venceremos!


brachoraul@gmail.com


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Raúl Bracho


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