Aja, nombraron los Magistrados del TSJ, …y ahora qué?

La escogencia de los Magistrados titulares y los respectivos suplentes para sustituir a los que por razones de jubilaciones, y que jubilaciones!, u otras causas que no vienen al caso, debieron separarse del máximo tribunal de la República Bolivariana, no ha sido la excepción para que la oposición mediática acusara de anti natura a los integrantes de la Asamblea Nacional que levantaron sus manos para aprobar los respectivos y magistrales (¡?) nombramientos.

Ahora, los militantes del Proceso Revolucionario, inscritos o no en el PSUV., en las distintas responsabilidades jerárquicas, tenemos la obligación política, histórica y moral, para, concienzudamente, asumir que la instancia judicial (sistema de justicia) como integrante de las instituciones del Estado Bolivariano, como lo ha definido el propio Comandante Hugo Chávez, viene siendo la pata coja cuando se ha trata del cumplir con las expectativas de los venezolanos esperanzados que, sin medios o recursos personales, anhelan los cambios profundos en las viejas, remozadas y disfrazadas estructuras estatales, porque, ante los sentidos completos de todas las víctimas en la administración de injusticia, los personerosneros que las conducen, se vaipasean sin miramientos con el capitalismo.

Veamos, a pesar de temer aún fresca la ofrecida Comisión de Reestructuración del Poder Judicial, que se anunció desde el comienzo de la Revolución con la que supuestamente se iniciarían las acciones para acabar con las tribus devenidas de la Cuarta, nada ha cambiado que no sea unos hombres (y mujeres) por otr@s; pues, los diputados que integraron aquella comisión judicial, jamás han manifestado un mea culpa, después que entregaron el poder reestructurador, nada mas y nada menos que a Luis Miquilena y su combo, quien no vaciló en llenar los tribunales en todas las instancias de personeros fieles a sus intereses personales y políticos para sus desmanes judiciales ya conocidos, de allí que habría que ver quiénes, igual que ayer, quienes son los diputados que formaron parte en la fulana nueva escogencia de magistrados.

También se encuentra bien marcada en el memorial del pueblo venezolano, la composición de aquella Sala Plana del TSJ, que absolviera a los golpistas del 11 de Abril 2002, después que los diputados de la Asamblea Nacional que los designaron creyeron o hicieron creer que se trataba de honorables y probos juristas comprometidos con la nueva institucionalidad jurídica que se habría paso en la República Bolivariana de Venezuela, mientras que solo les servía tal embestidura para ir amoldando y aparecer en escena las nuevas cofradías judiciales que hoy controlan los tribunales; tribunales donde, en una buena parte de las decisiones, son en perjuicio de los que, gracias a la falta de recursos (cuando la Constitución ordena la justicia gratuita) tanto en la cuarta como en la quinta, forman parte de los débiles jurídicos.

Esta reseña debe servir para preguntar a los diputados de la Asamblea Nacional que está por fenecer, si ellos asumen la plena responsabilidad histórica por las conductas futuras de los recién nombrados magistrados, asimismo, que si ellos pueden garantizar que estos juristas no son los tránsfugas que se esconden tras una amistad por favores mutuos con diputados o funcionarios de partido o gobierno, a quienes solo hicieron mueca para hacerlos creer que son hombres o mujeres del “proceso”, cuando, en algunos casos, siendo jueces de instancias no dudaron en favorecer a los fuertes jurídicos de siempre o, no habiendo razón jurídica para hacerlo, en los tribunales de donde provienen, las horas para las sentencias duermen el sueño eterno que materializa la injusticia, porque se trató y/o se trata, de jueces comprometidos ideológicamente con la oligarquía, que, aún que no se dice, se sienten hasta en las conductas ocultas de estos.

En una corta  pero oportuna e importante reflexión, afirmamos, la situación política en Venezuela, a lo dicho por el Presidente Chávez, se presentará hacia el 2012, arreciando la confrontación entre el capitalismo de los fuertes con todo su poderío nacional y trasnacional y el socialismo de los débiles jurídicos pero con la razón histórica que empuña la Espada de Bolívar y por lo tanto, no debemos permitirnos dudar, muchas de estas batallas, además de las movilizaciones de calle para demostrar fuerza de combate, tendrán como escenarios los tribunales de la República, de allí que, el papel de los hombres y mujeres que conforman la estructura del Poder Judicial, empezando por su puesto por los magistrados del propio Tribunal Supremo de Justicia, estarán en la mira, dada la nueva visión de la justicia que en aras de su reivindicación, se debe colocar hasta por encima de ley.

(*) Abogados                                                            



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(*) Gustavo C. Vásquez y Olga N. Rojas D


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