¿Avanzamos o pactamos?

La agenda revolucionaria frente a las brutales calumnias de la oposición capitalista

El discurso del Presidente durante el acto en la Asamblea Nacional (23-11-10), con motivo al Manifiesto Antiimperialista en defensa de la Patria, suscrito por los representantes de los poderes del Estado de la República Bolivariana de Venezuela, determina líneas políticas fundamentales que deben considerarse como auténticas directrices de carácter estratégico estatal, de vital implementación para el movimiento revolucionario. Resalta como elemento central, la firme voluntad del liderazgo revolucionario, sobre consolidar el plan del ALBA como el instrumento para la independencia y soberanía de los países miembros, y desde esta cosmovisión política hacer frente, sin dobleces, a los ataques del imperialismo estadounidense que insiste en menoscabar la democracia venezolana. Asimismo, se procura mantener en alerta a nuestro pueblo respecto a estas funestas operaciones y a las asociaciones venezolanas financiadas y vinculadas con Washington en el desarrollo de estas tareas.

El accionar del Primer Mandatario, debe entenderse como muestra de su sagaz actuación política frente a la amenaza de la potencia extranjera, rehusándose al chantaje del oposicionismo criollo, quien plantea que ventilar tal situación es una maniobra para distraer la atención del pueblo, ocultando lo que serían los verdaderos problemas aun no atendidos. En este sentido, la dirigencia política y gubernamental de la revolución, el partido y la militancia en general, deben asumir con convicción política la necesidad de visibilizar ante toda la colectividad, la gravedad de la campaña mediática que desde el exterior se teje contra nuestra patria, así como denunciar públicamente a las organizaciones que en nuestro territorio son subvencionadas por el Imperialismo estadounidense y obran como cómplices de multifacéticas maniobras antinacionales para derrocar al Gobierno Bolivariano.

Adentrándonos, al documento in comento “Manifiesto antiimperialista en defensa de la Patria”, se hace énfasis sobre el papel del Imperialismo estadounidense como la principal fuerza contraria a la Revolución Bolivariana y que ello exige la más amplia alianza internacional y nacional para confrontar esta amenaza, sin embargo se subraya el carácter anticapitalista de esa alianza nacional, lo que denota la firme voluntad del liderazgo revolucionario de avanzar en la agenda del Socialismo Bolivariano, lo cual incontestablemente se viene materializando en la implantación de modos y relaciones de producción basados en la propiedad estatal en reemplazo de la propiedad empresarial privada, así como un manejo centralizado de la renta petrolera que prioriza el interés social por encima de la disfuncional descentralización hoy profundamente afectada por las agendas político-partidistas de la derecha.

Estas líneas de acción son prueba fehaciente de una dirigencia revolucionaria determinada a ejercer el poder que el pueblo le ha dado, con legítima vocación hegemónica hacia la implantación de la democracia popular plasmada en la constitución vigente, descartando invitaciones de sectores moderados respecto a ensayar el incierto camino de la concertación con el oposicionismo, quien lejos de mostrarse dispuesto a tal experimento, no cesa en su diaria arremetida por medio de la difamación mediática y hoy día estimulando protestas obreras y sindicales que hagan lucir al Gobierno Nacional como máximo transgresor de los derechos laborales.
Por todas estas consideraciones, resulta impostergable unificar criterios en todas nuestras instancias gubernamentales y políticas, el PSUV, el renaciente Polo Patriótico, consejos comunales, comunas, frentes sociales, red de medios públicos y la intelectualidad patriótica, a fin de garantizar la correcta aplicación de la estrategia revolucionaria (polarización, repolarización y radicalización) de cara al incremento de nuestro electorado, el contacto con las bases del heterogéneo “universo no chavista” (operación distinta a la cohabitación o avenimiento con su dirigencia política), la cooptación de la clase media y la optimización general de la gestión pública con eficacia y eficiencia para el establecimiento de la amplia mayoría bolivariana en el 2012.

(*)Abg. Constitucionalista y Penalista. Profesor Universitario.

http://jesusmanuelsilva.blogspot.com


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Jesús Silva R. (*)

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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