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La situación planteada, por la oposición en su ataque constante, contra el gobierno revolucionario bolivariano y socialista, del presidente Chávez y el pueblo venezolano. Hace definitivamente necesario contraatacar, no sólo en forma contundente sino, en forma decidida convencida y consustanciada con el fin o la meta que queremos lograr. No podemos, seguir, tratando de avanzar en el logro de nuestro propósito interactuando con el enemigo -como sí fuéramos complementarios con ellos- y utilizando sus procedimientos.

Es hora de ponernos a plantear una total y definitoria  estrategia que nos lleve,  al logro de nuestro propósito. Sin tener excesivas consideraciones protocolares y  diplomáticas. Nuestra estrategia, deberá estar destinada solamente, a usar todas nuestras capacidades, para lograr el éxito total en la implantación del socialismo en Venezuela. El enemigo, no tiene escrúpulos, para ejercer presión usando cualquier tipo de armas, no importándole caiga quien caiga. En consecuencia, nosotros, debemos responder con la misma fuerza o mayor. Nuestros propósitos ya están establecidos, y son buenos, y son de la conveniencia de pueblo, no podemos vacilar, en usar métodos contundentes para desbaratar los propósitos conspirativos del enemigo.

La oposición, no ha escarmentado con las derrotas que le hemos infringido, por eso continúan con sus propósitos desestabilizadores. Un ejemplo importante es la situación desestabilizadora que viene aplicando  la oposición mediante todos sus estamentos - solo falta la CTV-. El hecho, que ellos continúen, con ese propósito, y estilo de ataque – guarimbear con la alimentación-, es porque consideran que el pueblo venezolano, les va a creer su matriz mediática. Pues, es lamentable que, de alguna manera ellos, si tienen razón al abrigar esa esperanza, pues  solo están capitalizando nuestros errores. Y, uno de esos errores, es la falta de información, el gobierno tiene un pueblo seguidor cautivo, que oye, lee y ve a través de los medios la acción de gobierno; pero, esa masa de pueblo tiende a disminuir, por el descontento que se produce en la población, cuando se entera de fallas en el tren de gobierno y que los funcionarios incursos no hacen nada para corregir dichas fallas, y el nivel de sanciones también es muy bajo amen que todas estas cosas son capitalizadas por la oposición. Por otro lado fedecamaras y la gran parte de los comerciantes ricos que viven de la importación y han medrado tradicionalmente de la hacienda pública, o lo continúan haciendo.  También, se les ha dado chance, inclusive hasta para lograr éxito en la debacle de la inflación, mediante la especulación cambiaria.

A todos estos errores, que son apuntalados por la falla en la información, podemos agregar, que las empresas nacionalizadas no reciben la suficiente promoción, y cuando la tienen solo hacen hincapié en la producción comparativamente con la  administración anterior, y en el aspecto de reivindicación salariales de los trabajadores. Por ejemplo, antes, en estas empresas los trabajadores no tenían HCM, ahora tienen. Antes, no tenían cesta tickets, ahora tienen. Esas, supuestas mejoras son herramientas capitalistas, ni siquiera debíamos aludirla, sino eliminarlas y cambiarlas por herramientas socialistas como por ej. Acceso, seguro mediante procedimientos sencillos y expeditos, a todo lo necesario del trabajador para su bienestar; en calidad y cantidad suficiente; y la participación de la empresa, activamente en programas de beneficio a la sociedad.

Las políticas de crédito, a emprendedores, siguen teniendo fallas. Se les otorga créditos sin investigar a cuales empresarios se les esta dando el mismo. No podemos seguir alimentando la musculatura de un nuevo empresariado, que definitivamente no es socialista, ni quiere serlo. Todo empresario tradicional sólo se mueve, por sus intereses personales, ellos se guían por el afán de lucro, y se afianzan en consejas tan simples como ridículas. En los negocios capitalistas cualquier condición impuesta, por los financistas burgueses a los empresarios privados; por muy dura que sea, es aceptada por cualquiera de ellos. Sí, es el estado que ofrece el financiamiento, con limitadas condiciones y aparte de eso el crédito es blando, el empresario privado es capaz de hacer cualquier promesa, así no esté dispuesto a cumplir, lo prometido. Pero propóngale a ellos que compartan con sus trabajadores el lucro de sus empresas.  Estoy seguro que en el mejor de los casos, les será muy difícil aceptar de buen grado tal desprendimiento. Es que, hasta en el ejercicio político, nosotros estamos enfrentando, el egoísmo, la ambición y el deseo de asegurar parcelas o espacios de poder, por parte de nuestros funcionarios elegidos o delegados. Necesario es recordar una premisa de los capitalistas y adláteres “El dinero no tiene Nacionalidad”.

Pienso que nosotros como revolucionarios no debemos gastar las reservas económicas en parir otra generación de ricos. Un ejemplo lo representa la clase empresarial, que produjo la democracia representativa de adecos y copeyanos, junto a sus socios menores. Por ahí andan, conspirando y vendiendo la patria, por treinta miserables dinares. Ya existe por ahí (son muy conspicuos) una generación de nuevos ricos, producto de la revolución, sin contar los ricos repotenciados que también se le pueden achacar  a la revolución.

El pueblo venezolano, es quien debe manejar el aparato productivo bajo la regencia del estado. Por ello se hace necesario revisar el fondo bicentenario. Todo crédito debe estar condicionado a un traslado inmediato de la empresa acreditada al sistema  de empresas socialistas. Opinamos y sugerimos, que el grueso de la inversión del fondo bicentenario, debe ser orientado hacia las juntas comunales y las comunas o sea el poder popular. Porque nos la jugamos con el pueblo, o nos la jugamos.

Por ello no debemos interactuar políticamente ni comercialmente con países definitivamente  enemigos de nuestra causa y razón de lucha, no podemos seguir corriendo riesgos. Trabajar económica y comercialmente, con las armas del capitalismo, con demasiada benevolencia y eso unido a la impunidad contra los corruptos de nuestra factura, lo mismo que el perdón constante a las faltas de disciplina y eficiencia bastamente demostradas por algunos de nuestros funcionarios. Hoy nos están causando grandes tropiezos, por que no hemos podido castigar dichas faltas, con eficiencia y oportunidad. En consecuencia, por ello corremos el riesgo de ir perdiendo, la confianza de ese pueblo que nos ha dado su apoyo, en duras oportunidades.

Debemos reconocer que no tenemos en nuestro pueblo una conciencia socialista bien fuerte, y cimentada. Gran parte de  las clases medias son permeadas por la maledicencia y matrices de la oposición. Cómo éstas clases medias tienen cotidianamente, mucho contacto con el pueblo llano o proletario, ésta frustración y desencanto, encuentra campo fértil para germinar, por ello se hace necesario dar un impulso mas fuerte, a las sanciones tanto a nuestros delincuentes como a los delincuentes opositores. Debemos ir mostrando músculos

Debemos afianzarnos en el campo internacional, mediante negociaciones, tratados comerciales, culturales, deportivos y otros. Con países que están en nuestra esfera ideológica. Porque no hay mejor forma para conquistar a otros pueblos para el socialismo; que un buen ejemplo de  ejercicio de sistema de vida y de gobierno. Y, el socialismo es el sistema de vida y de gobierno que estamos empeñados en implantar en nuestra patria. En otras palabras, somos firmes en nuestro propósito, y por ello somos confiables, como socios y como amigos aliados.

PATRIA SOCIALISTA O MUERTE  ¡VENCEREMOS!

wiliancastillop@gmail.com


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William Castillo Pérez


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