La verdad cambia según las patrias

Cuando UNASUR trato el tema de las bases militares norteamericanas en Colombia, nos dimos cuenta lo difícil que es un proyecto geopolítico para América del Sur.

El pensar geopolítico de América Latina es de provecho político de Estados Unidos, sin que sea a la vez condición irrenunciable de una conciencia política propia y de una guía orientadora para las demás naciones. Los que no tienen intereses, orientaciones por cumplir y responsabilidades con Washington, pero, cuya suerte esta vinculada inevitablemente a las planificaciones económicas con la gran potencia.

Por ahora la ciencia de la agresión no puede ser cambiada por una ciencia de paz. Muchos problemas internacionales en la región, problemas complicados entre Brasil Y Argentina con MERCOSUR, arrastran a las demás naciones en mal entendidos y subestimados evitan encontrar por la vía de criterios geopolíticos la unión, aun con la CAN, sin Venezuela, la UE e Israel metieron su TLC con facilidad. Relaciones geopolíticas polémicas por las más polémicas causas.

UNASUR freno la hegemonía política que construía Venezuela, teoría social que tuvo su cúspide en Mar del Plata 2005 con la derrota del ALCA. En realidad, el socialismo del siglo XXI no despega como teoría científica oportuna, armoniosa, duradera, integración regional con el banco del sur, el sucre, para una construcción del bloque unido del sur.

Los paulatinos cambios de gobierno en la región con gobiernos de izquierda, los últimos Paraguay y Uruguay, no garantizan una integración más allá del mercado del sur, porque ni Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, son naciones bastiones en la región, geopolíticamente no son decisivos a una zona de interés concordante con los mandatos geoestratégicos actuales donde se exige organización de puntos de fuerza dobles, defensivos y ofensivos, dinámicos a lo largo de múltiples radios de acción posibles: Económico, militar, comercial, cultural, tecnológico-científico.

La política de EEUU procede con Brasil, Perú, Colombia, a la selección de sus objetivos desestabilizadores, Argentina y Chile juegan a ser neutrales, pero no pueden con la vieja doctrina militar más que política que conduce a que naciones como Brasil, Argentina y Venezuela jueguen a quien protege mas a los débiles. Concepto de naciones fortalezas son políticamente inútiles, no llevan a la integración de potenciales defensivos posibles, Venezuela con las reservas petroleras más grandes del mundo, Brasil con interés por ser el nuevo imperio en América Latina y con capacidad de pasar de la energía nuclear pacifica a la militar y con aspiraciones de pertenecer al Consejo Permanente de Seguridad, Argentina alquilada como granero transgénico no se decide a dar el gran salto en MERCOSUR, sostiene y exporta la industrialización liviana, en una pugna permanente de aranceles estanca al mercado común del sur.

Verdad única para los intereses de las patrias. La nueva doctrina de integración político-militar no reviste realidades constructivas ni abre perspectivas duraderas, ni lleva a un equilibrio autentico en la región, es mas, puede conducir a un caos aumentando las fricciones latentes y multiplicando las fuerzas en pugna por ser amigos de Obama. Las ventajas políticas obtenidas por uno y otro se opacan con las desventajas militares de la compra de armas impulsada hábilmente por los EEUU desde Colombia, así, la nueva doctrina de UNASUR es en definitiva deficitario para la unión regional. Considerado en términos políticos y no militares, lo equivocado del concepto unión, esta no solo en la confusión entre los principales declarados neutrales y los culpables alrededor de Colombia, sino también, en el error de un cálculo pragmático por la relatividad reciproca de los intereses en política.

Solo la cohesión de los potenciales y la eliminación de las oposiciones llevarían a mejorar el balance, pero ya no seria UNASUR. Previsión y cálculo acertado no existe en la unión de las naciones del sur, se nota una retirada de responsabilidades de cambio propuesta por Venezuela, contraídas a la ligera y con desmesurada amplitud.

Pero, en razón de la interdependencia del mundo, el vuelco en la política venezolana requiere de otra estrategia internacional, nadie va a decir no a 100 mil barriles de petróleo, pero todos se lavan las manos cuando de intereses norteamericanos se trata, como la militarización de Colombia.

Nunca tantas dudas surgieron en lapso tan corto de tiempo con UNASUR, y solamente su análisis y cambio puede llevar a la integración de la región propuesta por Venezuela.

rcpuma061@yahoo.com




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Raul Crespo


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