Me voy a Chile y no regresaré jamás a Venezuela (I)

"Limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado…

¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas…

Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas"

Revelación 21:3-5 (Apocalipsis)

Con intenso amor a mi hermano Gustavo y, a través de él:

"Al pueblo de Chile que dijo NO a la oprobiosa dictadura".

Así deje constancia en la dedicatoria de mi primer libro, "Conceptos básicos de la Planificación Estratégica Situacional". Editado por EDILUZ (1989). Mismo que, seguramente, dio origen al concepto del Método PES que, hasta entonces, se llamaba Planificación de Situaciones.

Tal como lo reconoció con humildad su original creador, aquel 19 de noviembre de 1997, en Isla Negra, Punta de Tralca, Chile, el día de su cumpleaños. En el marco del Seminario Internacional en "Planificación y Gobierno", fecha en la cual reconoció que el PES era una obra colectiva en la que habían colaborado los participantes de sus Seminarios y Cursos, a través de sus aportes críticos, sus interrogantes...y me honró al señalarme como uno de ellos. Propio de un verdadero maestro que habla hoy a través de sus discípulos. Me refiero al Dr. Carlos Matus Romo.

30 AÑOS DESPUÉS VUELVO A PENSAR EN EL PUEBLO DE CHILE

Hoy día - como expresan l@s chilen@s - digo desde mi lacerado corazón:

Gracias al pueblo de Chile que acogió y ayudó a mi hermano Gustavo Claret Moyer Agostini (†) quien falleció – en estos días – en el país austral que, hoy día, recibe solidariamente a muchos compatriotas venezolanos, como lo hicimos nosotr@s con much@s chilen@s, cuando fueron obligad@s a exiliarse en la patria de Bolívar luego de la arremetida del imperio sionista estadounidense en complicidad con militares traidores. Como ha quedado demostrado en los documentos desclasificados del Departamento de Estado de los EEUU y en las serias y rigurosas investigaciones realizadas (1). Ahora lo intentan en Venezuela, todos los días, desde hace mucho tiempo. No han podido ni podrán. El magnicidio es una de sus armas preferidas (2). Eso no niega nuestros errores, fallas, desaciertos e insuficiencias (3). Entre ellas, la crisis de valores y la corrupción generalizada en importantes niveles de dirección que debemos enfrentar urgentemente, antes que ya sea imposible detener sus estragos.(4) Nuestras fallas y la intervención extranjera han convertido a Venezuela en una pesadilla de la que pronto esperamos despertar. Nada es eterno. Todo país que ha pasado por crisis, tarde o temprano, las ha logrado superar. Y Venezuela no será la excepción. Y menos ahora. (5)

Chile ha recibido, a dos de mis ocho hij@s, a Sol Libertad y Christopher Enrique, como a su hermano Joshua Varela y dos de mis pequeños niet@s, Logan y Naomi. También a mi apreciado y solidarios sobrino Wilmer Moller y a tantos más que, escapando de la "dictadura" en Venezuela ( 6) y de la situación a la que hemos estado sometidos, por factores internos y externos, pronto verán renacer – más temprano que tarde – de las entrañas libertarias de la territorialidad chilena, la fuerza indómita de un pueblo bravío y culto que estoy seguro dirá NO y pondrá en su sitio, a una democracia disfrazada de equidad y justicia social, cuyos gobernantes, últimamente, en lugar de rescatar las banderas resplandecientes de la Unidad Popular, la dignidad nacional y la integración latinoamericana, prefieren asirse a la bandera norteamericana y al sionismo mundial para traicionar su legado histórico.

Pienso y escribo al Chile que vio nacer a Salvador Allende, a Pablo Neruda, a Violeta Parra, a Víctor Jara, a Miguel Enríquez y a connotados científicos de la talla de Francisco Varela y Humberto Maturana, también, a quien transformó mi vida para siempre, al maestro de maestros, a quien algún día la historia le irá reconociendo el habernos legado su sabiduría para formar a más y mejores gobernantes, a través de sus aportes a la Planificación Estratégica y a las Ciencias y Técnicas de Gobierno, apoyado en su Teoría del Juego Social, el Método PES y el Método ALTADIR de Planificación Popular (MAPP).( 7)

Me refiero al prestigioso economista e intelectual chileno, ex Ministro del gobierno socialista de Salvador Allende y ex Presidente del Banco Central de Chile, el Dr. Carlos Matus Romo. De quien fui su discípulo y amigo y de quien he escrito y defendido su obra, como si fuera mía.(8)

Ahora, como nunca antes, me encuentro agradecido y unido espiritualmente al pueblo chileno y a su hermosa territorialidad. Porque desde ese extremo suramericano se ha inspirado mi compromiso con las causas justas, nobles, trascendentes, humanistas, ambientalistas y universales. Ahora, además, estoy obligado porque en sus entrañas yace descansando en paz, mi querido hermano, como fue su voluntad.(9)

DEDICADO EN RECUERDO Y GRATITUD A GUSTAVO MOYER

No encontraba por donde comenzar este artículo. Lo esbocé, de otro modo, hace unos días, cuando presentíamos un desenlace indeseado. No me atreví a culminarlo y menos a publicarlo. Lo dejé escrito en alguna parte y no lo consigo. Aún no sé si este –que ahora escribo con inmensa tristeza por la partida de mi hermano y por los dolores que padece la Patria de Bolívar por defender, como lo hizo mi hermano, su propio destino – podrá salir publicado en Aporrea. Ojalá me lo permitan.

Gustavo, mi hermano menor, salió sonriendo de la casa, hace unos meses. Me refiero a la Casa de América Latina y del Caribe. Lugar de indescriptible belleza cuyos espacios se contagiaron de alegría, mientras él la habitó, por un tiempo. Mientras cocinaba, aquí bailó infinidad de veces esa canción de Marc Anthony sobre la VIDA (Vivir la Vida), al ritmo de sus afanes cotidianos y, además, esta casona lo vio llorar emocionado y, con él, Hackyz´ҫ, Coky (†) y Reina (†) navegaron con él en el mar de sus tristezas junto a la naturaleza virgen que aún nos rodea.

VIVIR LA VIDA LA LA LA...

Hoy, donde quiera que te encuentres, con voz quebrada por el pesar de tu ausencia te la dedico para que sigas bailando como sólo tú sabías hacerlo:

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida la la la la
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida la la la la

A veces llega la lluvia
Para limpiar las heridas
A veces solo una gota
Puede vencer la sequía

Y para qué llorar, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Y para qué sufrir, pa' qué
Si así es la vida, hay que vivirla, la la lé

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida la la la la
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida la la la la
Eso!

Voy ha vivir el momento
Para entender el destino
Voy a escuchar en silencio
Para encontrar el camino

Y para qué llorar, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Y para qué sufrir, pa' qué
Si duele una pena, se olvida, la la lé

Voy a reír, voy a bailar
Pa' qué llorar, pa' que sufrir
Empieza a soñar, a reír
Voy a reír (oho!), voy a bailar
Siente y baila y goza
Que la vida es una sola
Voy a reír, voy a bailar
Vive, sigue
Siempre pa'lante, no mires pa'trás
Eso! mi gente
La vida es una

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida la la la la
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida la la la la

Ayer, en la cocina, tarareándola la baile en tu nombre y te gocé en el recuerdo de verte feliz cuando cocinabas y bailabas riéndote como si fuera el último día, consciente que la vida es una y hay que vivirla, porque como dijera aquel cantor nuestro: "después de esta vida no hay otra oportunidad", al menos para vivirla de la misma manera. A veces pienso que al cantarla con tanta frecuencia tú querías anunciarnos que no sólo vivías como te daba la gana tu vida, sino que nos invitabas a vivirla porque VIVIR es la razón esencial de la VIDA. No hay dudas, después de muerto es muy difícil VIVIR LA VIDA por eso la VIDA hay que VIVIRLA. Y tú, a tu modo, aún con dificultades, la viviste.

LA ÚLTIMA VEZ QUE ESTUVE CON ÉL NUNCA LA OLVIDARÉ

Gustavo, se fue sonriendo: Alegre. Feliz... la última vez que lo vi.

Ese día, antes de salir de casa y tomar la buseta, en San Rafael de Cárdenas, misma que lo llevaría al terminal de pasajeros hacia Caracas, para emprender su viaje a Chile días más tarde – aunque luego nos enteraríamos que fue primero a Argentina – nos tomamos varias fotos que han quedado grabadas para el recuerdo y que no me he atrevido a ver de nuevo, hasta que pase este duelo que parece nunca terminar.

Mi palabra que, muchas veces, se hace profética, le advirtió posibilidades que él no comprendió en su profundo significado o como él nos dejó escrito, no le puso cuidado porque no tenía miedo a fracasar, pues él estaba dispuesto era a VIVIR y VIVIÓ su VIDA, hasta el final. Le dije:

"Bueno hermano, te deseo éxitos – le hablé con franqueza –, tomémonos unas fotografías antes de partir porque, no sabemos si estas serán nuestras últimas fotos juntos. Estoy persuadido que no te volveré a ver porque lo estas decretando con tus palabras y tu firme decisión que respeto aunque no comparta. Tú eres libre de hacer con tu vida lo que te plazca. Yo desearía que volvieras a casa a acompañarme y que olvidáramos lo sucedido. A la vez, comprendo tu malestar por la situación que vive el país y la desesperanza que se ha generado. Sabes que no compartimos interpretaciones. Tal vez, algún día, sepamos quienes han sido los verdaderos responsables de lo que hoy vivimos"

Y agarrándolo de su brazo, con lágrimas en mis ojos, le dije con amor:

"Abrázame y toma esta bufanda negra para que te cubras si sientes frío en el bus o cuando llegues a vivir allá en Chile. Para que siempre recuerdes que hay alguien quien te ama aquí en Venezuela".

Con estas palabras me despedí de mi hermano Gustavo, resignado de no poder convencerlo dada su obstinada y terca manera de ser y por su firme e indeclinable decisión de vivir una nueva aventura del espíritu humano; esas riesgosas temeridades que son, a la vez, estimulantes y colmadas de esperanzas. Como las que emprendieran otros hombres, en otros tiempos, para descubrir, conquistar y colonizar anchos territorios dentro del planeta e incluso, para explorar inmensas distancias de nuestra estratosfera o las aún desconocidas profundidades de nuestros océanos.

Por eso, este artículo – después de mucho tiempo sin escribir y publicar, por propia decisión para evitar tener que decir mis verdades – he querido dedicárselo con profundo sentimiento a mi más cercano hermano y a quien traté como si fuera mi hijo: Gustavo Claret Moyer Agostini (†)

A escasos días de la partida, de su espíritu indoblegable, al "más allá".

"EXCELENTE MENSAJE!!! TE LO REGALO!!!"

"La vida es un problema que no tiene que ser resuelto, sino una realidad que tiene que ser vivida. Ten en cuenta que los demás ven lo que aparentas, pero pocos ven lo que realmente eres. El miedo viene de la mente y el valor de tu corazón. Si realmente deseas algo en la vida, inténtalo, no temas fracasar. No hay nada más gratificante que tratar de dar lo mejor de ti. La perseverancia tiene sus frutos. En esta vida nada es perfecto, por eso el lápiz tiene borrador. Todo lo que pasa es reflejo de lo que vales. Siempre que crees tener algo seguro es lo que quizás más fácil se te puede escapar de las manos. Por eso, debes aprender a valorar lo que tienes antes de que otro lo valore por ti. La vida se encargará de enseñarte quien te amo, te ama y te amará y quien nunca lo hizo, pero si no lo aplicas con sinceridad, honestidad y fidelidad, ni siquiera la vida logrará enseñarte."

Grafitti, escrito a mano, hace años, por mi hermano Gustavo Moyer (†), en una de las paredes de la Casa de América Latina y del Caribe, bajo el título: "Excelente mensaje!!! Te lo regalo!!!". La verdad, es que jamás le puse cuidado. Y por eso nunca atiné a preguntarle si era de su propia inspiración o fue que lo leyó en alguna parte, le gustó y me lo regaló. Hoy, lo reconozco autocríticamente. Y me apena reconocerlo. Porque está cargado de enseñanzas y, sobre todo, de un sutil mensaje para que lo comprendiera y, a lo mejor, para que nos ayudáramos a VIVIR.

HERMANO DEL ALMA TU "DERROTA" SERÁ NUESTRA VICTORIA Y TU MUERTE NOS LLENARÁ DE VIDA

Muchas gracias Gustavo. Hoy, por fin, comprendo el valor de tu mensaje que, estoy seguro, salió de tu corazón (valor) y no de tu mente (miedos). Debí haberle puesto mucha más atención antes. Tu partida, estoy seguro, nos hará reflexionar a toda la familia y, espero nos permita valorar algunas cosas a las que no le hemos dado la importancia que merecen.

Muchas gracias hermano. Dios te acompañe. Si existe ese más allá en el que por gloria divina volvemos a encontrarnos, por favor, exprésales nuestro amor y gratitud a nuestros padres y recibe tú, de nuestra familia, de tus amig@s y vecin@s que te recuerdan con mucho cariño y admiración, nuestro más sincero agradecimiento por todo lo que nos ofrendaste. Estoy convencido que recibimos de ti mucho más que lo que recibiste de nosotr@s. Sólo que, por tu forma de ser, no nos percatamos.

Vete tranquilo. Luchaste, sin descanso, por tus sueños y viviste la vida con intensidad, y de seguro en medio de tus carencias disfrutaste cada instante con alegría. Te amamos hermano. Nos ha dado mucho pesar no haberte acompañado cuando más nos necesitabas. Así es la vida, a veces, llena de paradojas y sin razones. Nada es casual, solemos decir.

SE HIZO LA VOLUNTAD DE DIOS Y LA RESPETAMOS

El domingo 30/09, al mediodía, a pesar de todas nuestras oraciones en el mural donde está la Rosa Mística que diseñé y construí en homenaje y en recuerdo a nuestra madre, recibí la infausta noticia: "nuestro hermano Gustavo ya partió para reencontrarse con nuestros padres". Se hizo la voluntad de Dios. Me quedé en silencio varios minutos y me parecieron una eternidad. No aguanté. Cerré los ojos. Y me autoricé a llorar como tenía mucho tiempo que no lo hacía. No me da vergüenza decirlo públicamente. He llorado, y mucho, toda mi vida. Porque he tenido que pasar situaciones muy duras que han retado mi sensibilidad, misma que cada día parece acrecentarse con el transcurrir del tiempo. Las lágrimas no sólo suelen limpiar mis ojos sino mi espíritu e incluso, aclaran mi mente. Ellas me han permitido tener consciencia que: ¡Soy mortal! ¡Soy demasiado sentimental y hasta iluso! ¡Soy imperfecto! A la vez, he descubierto, a través de mis lágrimas que ¡Soy muy fuerte! Tengo gran resiliencia y, sobre todo, he descubierto que cuando amo ¡Amo de verdad! A mi modo, claro está.

Me calmé y miré en lontananza. Contemplé las palmeras cercanas que se movían al compás del viento que inesperadamente se hizo intenso anunciándome la presencia divina. Observé absorto las montañas y el piedemonte andino. Contemplé ensimismado las nubes en movimiento. Escuche con atención, sin perturbarme un instante, el trinar de pajarillos y el recurrente canto del cristofué. Tomé consciencia de mi consciencia y de que estaba vivo, que no era yo quien había partido y que no era una pesadilla y menos un sueño del que pudiera regresar y pasar la página.

Aproveché, estos segundos embriagado de espiritualidad, para agradecer a Dios, al Universo Creador, a mis padres y a tanta gente hermosa que he conocido por habernos dado la oportunidad de vivir esta experiencia humana, única e irrepetible, aunque fuera en tercera dimensión, en este planeta llamado Tierra que es escuela universal de aprendizaje para el eterno, infinito e inconmensurable, viaje que hacemos en un espacio de más de mil millones de galaxias a inimaginables e incontables velocidades, dimensiones y en muy diversas formas energéticas. Incluso, mucho más allá de la velocidad de la luz y del tiempo lineal.

Sobre todo aproveché para expresar mi gratitud, por haber tenido unos padres tan hermosos y unos hermanos y hermanas que sé que me aman en demasía, me respetan y admiran y se sienten orgullosos de mí, a pesar de mis fallas y desaciertos y a pesar de nuestra lejanía y los errores familiares que he cometido. A pesar, además, de mis poses de gran señor y de mi ego inflado de vanidad y falta de humildad que aflora, a veces, cuando se me sale la clase o digo cosas duras, directas, confrontativas, que hieren, probablemente, aunque estén cargadas de sincero y profundo amor. Lo he hecho con mucha gente. Hasta con mis padres, subalternos, amigos y conocidos y, sin lugar a dudas con mis herman@s que han sido, sobre todo en el pasado, como mis hij@s. Ahora tod@s están entrados en años y viven relativamente bien con su familia: hij@s y niet@s. Poco necesitan ya de mis consejos y de mi apoyo como antes. Por el contrario, ahora soy yo quien los incomoda para pedirles alguna ayuda cuando la necesito. Saben ellos que en mi orgullo, como el de Gustavo, tratamos siempre de no molestarlos porque nos creemos autosuficientes.

LA FUERZA DE MI PALABRA NO LA HE PODIDO CONTROLAR

A Gustavo, mi querido hermano, lo maltraté y, seguramente, lo herí varias veces con la fuerza de mi palabra, no sólo por su significado sino por el peso que para él tenía quien se la decía. Más que su hermano mayor, era la voz de quien, desde muy pequeño respetó como si fuera su padre. Cuando le hablaba siempre hacía silencio. Nunca me ripostó ni intentó contradecirme. Cuando era demasiado fuerte mi verbo o mis observaciones críticas, entonces bajaba la cabeza y me decía: "Si hermano, como tú digas". Alguna vez me avergonzó verle salir lágrimas de sus ojos mientras le hablaba y ahora brotan a borbollones desde muy dentro de mí al recordarlo con tristeza e intenso dolor en el alma, aunque sé que está en paz y, seguramente, se fue tranquilo y es posible que con alegría.

MIS HERMAN@S HAN SIDO COMO MIS HIJ@S...

Mis herman@s han sido para mí como si fueran mis hij@s. La pobreza y las limitaciones de nuestros padres me obligaron, muy temprano, a asumir ese rol, sin tener consciencia que no me correspondía hacerlo.

Sé que tod@s mis herman@s me aman, me respetan y admiran. Aunque en el transcurrir del tiempo algunos de ellos cambien, a veces, de opinión según las circunstancias y el apoyo o el trato que reciben. A veces, ya lo sabemos, tenemos memoria corta y se nos olvida el pasado muy lejano.

Gustavo, de tod@s ell@s fue quien siempre me demostró en demasía su admiración, respeto y sobre todo, su profundo amor. Hoy, hermano, a través de estas sentidas palabras, te honro y agradezco todas tus ofrendas de afecto. En vida, te lo dije varias veces aunque no con la fuerza con la que ahora lo hago ¿Ya para qué? ¿Verdad? ¡En vida hermano! Me estarás reclamando en alguna otra dimensión poco conocida. Como el poema o código Hindú que dediqué a Alí Primera, en mi libro sobre Creatividad (p.25) y que ahora quiero compartir de nuevo para recordárnoslo a tod@s:

EN VIDA HERMANO, EN VIDA…

"Para ti que quieres vivir y hacer felices a todos aquellos que amas, que contigo trabajan y que de ti esperan algo…Si quieres hacer feliz a alguien que quieres mucho, díselo hoy, sé muy bueno. Si deseas dar una flor, no esperes a que se mueran mándala hoy con amor. Si deseas decir: "Te quiero" a la gente de tu hogar, al amigo cerca o lejos. No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerle sentir tu afecto. Tú serás muy feliz si aprendes a hacer felices a todos los que conozcas. Nunca te limites a visitar panteones, ni a llenar de flores las tumbas, llena de amor los corazones. En vida hermano, en vida…"

MIS HIJ@S, EN GENERAL, PARECEN MIS AMIG@S

Mis hij@s, por el contrario, se comportan como si fueran unos buenos amig@s. Sé que la mayoría de ell@s no ha sabido aún quién soy y, probablemente, nunca lo sabrán. Bien me lo dejó dicho mi hermano Gustavo cuando escribió: "Ten en cuenta que los demás ven lo que aparentas, pero pocos ven lo que realmente eres". Por eso sé que mis herman@s y mis amig@s más cercan@s conocen mucho más de mí que mis propios hij@s, por la forma como he tenido que vivir la VIDA que me ha tocado VIVIR. Así le sucedió a Gustavo. Sus dos hijas, nunca supieron ni llegarán a saber quien fue su padre. Por eso, a pesar de conocer la partida de Gustavo, y estar en Chile, se abstuvieron de ir. Yo las comprendo. Se hicieron una imagen de él que no es cierta. Gustavo era un ser maravilloso. Hubiera sido un padre excepcional si se lo hubieran permitido y si él hubiera luchado por ello. Pero pudo más la maldad, el orgullo y la terquedad. Resentido y dolido, en lugar de luchar por estar con ellas, amándolas como las amó, prefirió desistir de "pelear" y optó por retirarse, huir, buscar sucedáneos y sufrir, como sé que sufrió esa separación en silencio. Su orgullo y su ego pudieron más que su profundo amor por ellas. A los humanos nos falta mucho por aprender.

MIS AMIG@S MÁS CERCAN@S SON MIS HERMAN@S

Estoy convencido que algun@s mis amig@s más cercanos han sido mis verdader@s herman@s. Mi vida ha girado alrededor de la amistad no de mi familia, como me dijo algún día un psicólogo amigo, Chiquito León. Tal vez porque aún no he podido reprogramar aquel mensaje que viene de mis vidas anteriores: "Familia es abandono". En este sentido, Gustavo fue para mí, no solo un gran amigo, sino mi hermano preferido – disculpen ustedes herman@s que lo diga con sinceridad – y fue, tal vez, mi verdadero hijo mayor. Así lo amé, lo amo y lo seguiré amando en la eternidad. Porque como él lo expresó: "La vida se encargará de enseñarte quien te amo, te ama y te amará y quien nunca lo hizo"

MI MADRE LA MUJER QUE MÁS NOS HA AMADO

Tal vez por eso, un buen día, mientras comíamos juntos sus ricas hallacas que según él me reveló estaba obligado a hacérmelas porque fue un compromiso que adquirió con mi madre antes de morir: "No dejes nunca de hacerle las hallacas a Hugo Enrique cuando me vaya…" le dijo mi madre en su lecho de enferma, allá en el Hospital Coromoto y él me lo confesó -tiempo después- con su habitual y pícara sonrisa. Ese día, aproveché para preguntarle, sabiendo que él se llevaba mejor con mis parejas que yo mismo, pues con ellas mantenía "secretos" y "confidencias" que sólo ellas sabrán develar y conociendo que él había compartido apreciaciones en sus largas e íntimas conversaciones con todas ellas, aproveché el momento y le pregunté: ¿Gustavo, cuáles de las mujeres que han estado en mi vida, verdaderamente, me han amado? Yo supuse lo que me diría y quedé boquiabierto al escuchar su respuesta:

"Irma, nuestra madre. Es la mujer que más te ha admirado y amado en el mundo. El resto ha sido por interés, no por verdadero amor".

Hice silencio y pensé en lo que mi hermano me acababa de decir y sentí como una revelación que nadie nunca me había hecho caer en cuenta.

"Es cierto Gustavo, tienes toda la razón", le respondí sorprendido de su sabiduría y su capacidad de análisis. Sólo ella –nuestra madre– supo de nuestro ser esencial y no de nuestras apariencias. Sólo ella permitió que nos fuéramos y regresáramos cuando quisiéramos de la casa sin nunca echarnos de ella. Sólo ella comprendía nuestra "inestabilidad" y nuestra manera de SER y HACER. Sólo ella mantuvo incólume su amor por mí y por Gustavo y nunca estuvo basado en intereses subalternos, circunstancias y necesidades. Tenía razón Gustavo, mi querido hermano. Sólo nuestra madre nos conocía, en nuestra esencia, y sólo ella podía prodigarnos amor altruista, sincero e incondicional. Así son la mayoría de las madres. Una mujer que nos ama se desprende de nosotros para entregarnos a otras mujeres que amarán más a sus hij@s que a nosotros.

Por eso hoy, puedo decir, sin duda alguna, que no hay nadie que haya amado tanto a mi hermano Gustavo como yo. Salvo, claro está, nuestra madre que nos parió y nos pleno de amor infinito hasta el final de sus días. Probablemente por eso le escribí a mi madre dos de mis artículos:

"¡Madre sólo hay una!" y "Por mi Madre" (4)

"NADIE SABE LO QUE TIENE HASTA QUE LO PIERDE"

Gustavo era como mi hijo consentido y preferido. Por alguna razón, o por varias razones, fui muy complaciente con él. Excepto en aquellas cosas que no me gustaban porque las rechazaba. Lo ayudé mucho. Bueno, eso creo. A la vez, fui demasiado exigente, crítico y duro con él. Lo reconozco.

Como suele ocurrir cuando alguien muy querido se nos va y no logramos decir o hacer oportunamente lo que queríamos y no lo dijimos o no lo hicimos, viene a nosotr@s una especie de "sentimientos de culpa" o, tal vez, un "y si en lugar de…hubiéramos…" Pero, ya no hay tiempo. Por eso ese refrán popular tan certero: "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Él nos lo dejó grabado en el pensamiento que escribió de puño y letra en una de las paredes en la Casa de América Latina y del Caribe que comenté antes en este artículo y que, reconozco, nunca le había puesto cuidado hasta ahora, cuando buscando qué pensamiento colocar –luego de explorar algunos – vino a mi mente el recuerdo de ese, su hermoso regalo, que ahora tiene un valor mucho mayor para mí. Y, tal vez, para tod@s nosotr@s. De modo que Gustavo tiene razón: "… debes aprender a valorar lo que tienes antes de que otro lo valore por ti…" Y nosotros, aquí en la Tierra, no supimos valorarte Gustavo y tal vez por eso Dios, con su inconmensurable poder, decidió llevarte con Él en esos espacios que llaman su reino, no sólo para que descanses en paz sino porque sólo Él conoce tu esencia y, a lo mejor, ¿quién quita? está necesitando un buen Chef y alguien noble como tú.

Por eso, en estos días en el que vivimos a "cuenta gotas" el proceso de deterioro de la salud de mi hermano Gustavo, estuvimos l@s herman@s valorando y reconociendo, a destiempo ya, las cualidades, virtudes, habilidades, actitudes positivas de quien con frecuencia veíamos sólo sus defectos, errores, fallas y desaciertos. Duro aprendizaje este. Tener que reconocer que, al menos con Gustavo, much@s de nosotr@s – me incluyo – nos equivocamos o, al menos, no lo supimos valorar lo suficiente. Y, tal vez, no supimos comprenderlo y ayudarlo a salir de sus angustias, sus dolores existenciales, sus heridas emocionales, sus frustraciones y desesperanzas. Ojalá tod@s aprendamos a valorar lo que tenemos.

No quiero disculparme ahora, sólo quiero decir, públicamente, mi verdad aunque esté equivocado. Él y nosotros cometimos errores. Ya no es posible rectificar. Ojalá, no le ocurra esto al país. Sería muy doloroso ver morir la esperanza de millones de seres humanos asidos a este sueño, porque no supimos rectificar y corregir a tiempo. Necesito ratificarlo (10).

Recuerdo, en este momento, que uno de mis amigos más cercanos que conoció a Gustavo y pudo recibir sus atenciones aquí en la casa, una de vez que vino y nos honró con su presencia, Bladimiro Valbuena, al saber que Gustavo pensaba irse de mi lado por una diferencia que tuvimos, con su proverbial sinceridad y buen tino me recomendó:

"Hugo, trata de convencer a Gustavo que no se vaya de tu casa. A ti te hace falta quien te acompañe y él es un buen muchacho es casi un niño rebelde en sus conductas. Él también necesita que tú le ayudes. Deja la soberbia y el ego a un lado y habla con él y llega a un acuerdo razonable para que se quede contigo". Yo le riposté y él: "bueno, entonces, jodánse"

No lo hice y se marchó. Me creí autosuficiente. No lo necesitaba a mi lado –decía para mis adentros– yo sé defenderme solo, me decía a mí mismo. Y él, terco y soberbio como yo, seguramente decía algo parecido para sus adentros. Y la bendita DIGNIDAD, hizo de la suya. "Mi dignidad no me lo permite. Es como yo digo y punto". Propio de quien siempre quiere tener la razón y nos domina el falso orgullo y el ego destemplado.

En fin:

LAS PALABRAS TIENEN PODER Y ATRAEN LO QUE QUERAMOS

Gustavo vino, hace unos meses a casa, a principio de año, a buscar algunas cosas que necesitaba y, sobre todo vino a despedirse porque se iría a Chile y – según sus propias palabras – él no regresaría jamás a Venezuela. Delante de una vecina que fue testigo. Lo increpé, como siempre solía hacerlo, le hice varias preguntas directas y sin tapujos. Le advertí de los peligros o riesgos que corría. Le describí posibles sorpresas y escenarios: ¿Y si te enfermas? ¿Con qué recursos resolverás? A tu edad y con esa tosecita de fumador empedernido y con el historial médico que tienes ¿Vale la pena correr ese riesgo? ¿Cuáles son tus planes de contingencia? Y ¿Qué pasa sí…? Y, como él solía decirme dolido:

"Tú le quitas el entusiasmo a cualquiera, lo desmotivas, siempre andas manejando fatalidades y cosas negativas. Tus preguntas y observaciones no me estimulan… Todo va a salir bien, voy a tener éxito…pero, aquí a Venezuela no vuelvo más. Esta vaina (revolución) que tú defiendes tanto y para la cual siempre tienes una explicación nos está matando de hambre y no nos permite avanzar ¿Es que no te das cuenta? Hay que salir de Maduro y de esta dictadura. Pero ese carajo, junto a Diosdado y otros más, están atornillados al poder y no los van a poder sacar fácilmente. Así que yo me voy porque este "Socialismo" como que va para rato y yo no me calo más este despelote en el que han sumido al país. El chavismo ha destruido a Venezuela. Me voy y no regresaré jamás de Chile. Al menos allá viviré mejor que aquí". Palabras más, palabras menos.

No pude convencerlo: Ya tenía una firme decisión tomada. Sólo vino a casa con el pretexto de buscar un papel y dejar andando los trámites para conseguir su pensión y, en caso de que muriera, dejársela de herencia a sus dos hijas porque él no tenía otros bienes materiales que dejarles, después de años de trabajo en numerosos sitios, en los que siempre salía con "problemas", a pesar de su innegable capacidad de trabajo, su sentido de responsabilidad y su incomparable forma de relacionarse y meterse en el bolsillo a la gente, por su don de gente y su espontánea y natural manera de comunicarse y entregarse a los demás.

Gustavo era un proverbial Relacionista Público. Su fortaleza, le dije en varias oportunidades, no era el dominio de su arte culinario que lo llevó a estudiar como Chef y según me dijeron era el mejor de su clase. El verdadero arte que dominaba a perfección era el de las Relaciones Humanas e interpersonales… que se venía a pique cuando le tocaban su orgullo o su dignidad. Cuando lo maltrataban o le desconocían méritos.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN Y LA IGNORANCIA TAMBIÉN

Sus dos hijas, siempre estaban en sus pensamientos, ni él ni yo sabíamos, que estaban trabajando en Chile y apenas me enteré por pura "casualidad" al tratar de indagar sobre ellas para notificarles la muerte de su padre. He oído decir que ellas no han querido saber de él y las comprendo. No supieron nunca el tremendo padre que hubieran tenido, sino hubiera aparecido, en sus vidas, esas cosas que suceden tantas veces que separan y destruyen familias. No voy a juzgar, lo que no me corresponde. Sólo quiero asegurar que se perdieron de disfrutar a un ser humano excepcional. Un hombre hermoso que las amó, a la distancia, hasta el final de sus días. Aunque su forma de ser dijera lo contrario. Y aquí vuelve a aparecer su pensamiento: "Ten en cuenta que los demás ven lo que aparentas, pero pocos ven lo que realmente eres".

Antes de partir y tal vez presintiendo o llamando con su pensamiento y sus acciones lo que iba a suceder, les dejó unas cartas escritas que guardaremos hasta que la ocasión nos permita entregárselas. Mi hermana Raiza, las consiguió entre sus cosas en Caracas, en casa de su tío Jorge Urdaneta, lugar donde habitó por última vez en Venezuela, después de un ir y venir a numerosas partes y lugares como un gitano.

Yo solía decirle que era muy delicado, orgulloso y sensible a algunas cosas que chocaban con su manera de pensar y de actuar. Era, indudablemente, terco, inestable, soberbio y débil frente a tentaciones humanas dominadas por el cerebro reptil que tod@s llevamos dentro. Y no digo más, porque pudiera estar hablando, probablemente, es de mí mismo. Al proyectar en él lo que yo soy o ¿quién sabe? es lo que no me gusta de mí mismo y me molestaba de él. Así se lo reconocí a él en vida. Y, en verdad, nos parecíamos mucho en algunas conductas y en el destino o futuro de soledad que nos arropaba y al que llegamos por tercos. No supimos lidiar con nuestras parejas. Le echamos esa vaina a nuestr@s hij@s. Ell@s han padecido nuestros errores y nos han pasado factura, salvo aquellos que nos han comprendido o son seres excepcionales que ven más allá de lo que otr@s le cuentan ¿Qué explica esto? Sabrá Dios, ¿Las "maldiciones generacionales" o las "Constelaciones Familiares"?.

Lo que no dudo es que él y yo, amamos a nuestr@s hij@s aunque él no pudo, como he intentado yo, demostrárselos como era su más íntimo deseo. Él y yo somos personas de bien. Hay mucha gente que nos aprecia y admira. No andamos haciendo daño intencional y conscientemente… Gustavo, al menos él, fue un ser humano especial. Gustavo no pasaba desapercibido, aunque no se hacía notar en lo que nos ofrendaba. Era y sigue siendo "muy querido", incluso por aquell@s que alguna vez lo criticamos. Quien conoció a Gustavo, aunque sea un ratico, quedó impresionado de su capacidad para querer y dejarse querer.

GUSTAVO TENÍA NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO

Generalmente él pensaba, con cierta vanidad, que no lo valoraban, lo explotaban y que no eran justos con él pues no le daban lo que merecía… Y, probablemente, tenía razón. Abusamos de su nobleza y de su generosidad. Siempre nos dio mucho más de lo que él recibía de nosotros y no nos percatamos porque hacía las cosas con cierto grado de humildad, espontaneidad y sutileza que casi pasaban desapercibidos sus aportes y sus labores, especialmente, en el arte culinario y en labores propias del hogar. Así como nunca reconocimos a nuestras "amas de casa" hasta que a través de Chávez se les reivindicó y se les reconoció su labor. Gustavo también fue invisibilizado, muchas veces, por nosotr@s.

No voy a exagerar si digo que ha partido un ser humano inigualable, generoso, solidario, amable, desprendido, trabajador y luchador incansable, amoroso, de buen gusto…que será recordado más allá de quienes no supimos apreciarlo en su justa dimensión.

El Chato Zuliano, Pollos Arturo, el Hotel "Las Palmeras" en Colón, la Escuela Latinoamericana y del Caribe (ESCOLAG), la Abadía Las Mercedes y tantos lugares más se llenaron de la alegría, el trato amable y gentil, la sonrisa amiga a flor de piel y los gestos solidarios y espontáneos de Gustavo. Vergüenza me da recordar la dureza de mi trato con él, aunque siempre lo hice con el más sincero sentimiento de amor y lealtad.

CUMPLIÓ CON SU PALABRA HASTA EL ÚLTIMO INSTANTE

Mi hermano juró y el poder de su palabra se cumplió. Y fue palabra cierta: "Me voy a Chile y no regresaré jamás a Venezuela"

Y así será. Lejos de nosotr@s, sin nuestra presencia, ha sido enterrado en Santiago de Chile, porque no tuvimos como repatriarlo y ni siquiera de donde obtener recursos para cremarlo. Hemos tenido que apelar a la solidaridad de quienes le conocieron en Abadía Las Mercedes donde trabajo en San Francisco, para que a través de contactos en Chile lograr que la Municipalidad le garantizara sepultura a los restos de un cuerpo que padeció, durante tantos años, los rigores de la desventura y la injusticia humana. Duele mucho decirlo: esa es la verdad.

POR ESO Y MUCHAS COSAS MÁS ESTAMOS AGRADECIDOS

Gracias Gladys Bedoya, por tu gesto solidario y tu mano amiga. Siempre te estaremos agradecidos. Porque sin ti hubiera sido imposible lograrlo. Gracias por tus gestos de amistad y de amor sincero. Desde México pudiste lograr lo que sólo tu capacidad y tu generosidad, tu afecto por Gustavo y tu manera humilde de mostrar gratitud pudiste lograr en tan corto tiempo y a tan larga distancia. Gracias, también, a Carolina Negrette, por haber gestionado los servicios fúnebres y habernos quitado un peso de encima en la angustia de no saber cómo enfrentar ese drama humano. Como me escribió mi hermana Raíza, quien mantenía contactos con mi hija Sol Libertad y su esposo Agustín, a quienes agradecemos sus esfuerzos, Gustavo fue velado y enterrado, en un espacio hermoso y colmado de flores, en una prestigiosa funeraria como él se lo merecía. Nuestro hermano, bello y solidario, ahora descansará en paz. Toda la familia les agradecemos a ustedes sus gestos amorosos con Gustavo.

En el Patio 124, número de sepultura 00847, ubicado en: Nva. Limay/ Los prunos y retamos del Cementerio General. Dirección: Av. Profesor Alberto Zañartu 951, comuna de Recoleta - Santiago (acceso Av. La Paz) Nos encontraremos pronto con nuestro hermano Gustavo.

Agradecid@s estamos también, toda nuestra familia, con los médicos, los Doctores Aquevedo, Paulo y Cristian Pérez y demás médicos y paramédicos y personal de enfermería que le atendieron en el Hospital Sotero de Rio, así como a la Municipalidad, que nos ha permitido resolver esta angustia que hemos vivido de no saber cómo resolver su sepultura. Apele a amigos y conocidos del gobierno y no supimos de que manera la embajada de Venezuela en Chile pudiera habernos ayudado. Justo es reconocer la ayuda que en Chile recibió mi hermano. Ella contrasta con la información que hemos recibido de otros países como Colombia, Perú, Panamá, Brasil, Argentina o Ecuador. Tal vez, haya sido no sólo el gesto generoso de Gladys y Carolina y, especialmente los esfuerzos de sus sobrinos Sol y Wilmer y el apoyo de chilen@s que colaboraron sino, además, la voluntad de Dios.

AGRADECIDOS ESTAMOS TODOS CONTIGO SOL LIBERTAD

Mientras terminaba de escribir este artículo para enviarlo a una querida amiga, Rocío, que sabe mucho más que yo de estos menesteres, para que corrigiera el artículo – quien al final me dijo que tenía tiempo que no leía completo un artículo mío y que salvo tonterías me sugería que lo publicara como estaba –, revisé mis email y recibí esta comunicación de Sol Libertad, que dice mucho de su calidad humana, su sensibilidad y de lo hermoso de sus gestos con nuestro recordado Gustavo. Siento la necesidad de incluirla para que quede constancia para la posteridad.

"Bendición Papi, ¿Cómo estas? ¿Cómo te sientes? No me he podido comunicar contigo, así que decidí escribirte por esta vía, para decirte que TE AMO a pesar de la distancia y las limitaciones de comunicación. El día 30/09/18 a las 11:00 am falleció tío Gustavo un hombre fuerte, alegre, noble, atento, chef, pero a la vez con mucho silencio, hubo cosas que se escaparon de mis manos, quería tener la dicha de ayudarlo en medio de su enfermedad pero cuando llego la hora, ya era muy tarde. Lo más importante de todo esto, son los recuerdos que compartí junto a tío; por algo Dios permitió tenerlo aquí conmigo. En una oportunidad él nos manifestó lo mal que se sentía en Venezuela, y fue cuando decidimos Agustín y yo, que se viniera a Argentina con nosotros. En una oportunidad quise consultarlo contigo para ver que opinabas, pero nunca me podía comunicar, y era casi imposible, y luego entre una cosa y otra se nos pasó. Igualmente llevaré plasmado a tío en mi corazón, porque ya lo pasado es pasado, y ahora hay un presente, está en los cielos con abuelo Hugo y abuela Irma. También se todo lo que tu hiciste por tío Gustavo, el te lleva en su corazón, lo sé, y que a pesar de ser orgulloso, siempre te amo. Espero comunicarme contigo pronto, y si quieres el teléfono de tío Gustavo como un recuerdo, te lo haré llegar a Venezuela papi, ya que no tienes forma de comunicarte con nosotros. Te amo inmensamente.

Tu hija Sol Libertad"

GRACIAS A TOD@S: ¡GRACIAS CHILE QUERIDO!

Tal vez, de algún modo, el pueblo chileno, nos está retribuyendo el haber dedicado nuestro primer libro, publicado en 1989, por EDILUZ, sobre "Conceptos Básicos de Planificación Estratégica Situacional", cuando se lo dedicamos y allí expresamos: "Al pueblo Chileno que dijo NO a la oprobiosa dictadura" al referirnos al Plebiscito que dio al traste con la Dictadura de Augusto Pinochet.

Hoy si tuviera que escribirlo de nuevo y lo pudiera ajustar, la dedicatoria, diría: "Al pueblo Chileno que dio muestra de solidaridad con mi hermano Gustavo y ha recibido a varios de mis hijos y a numerosos compatriotas como en otrora l@s recibimos en Venezuela"

Gracias a tod@s quienes de manera desinteresada, incondicional, generosa y bondadosa ayudaron a que nuestro hermano tuviera la oportunidad de decidir entre regresar o continuar el eterno viaje hacia las infinitas oquedades del Universo Creador al encuentro de esa fuerza energética indescifrable y misteriosa que llamamos Dios.

¡GRACIAS A DIOS!

Por eso, hincando mis rodillas ante Dios, con humildad, en nombre de tod@s los familiares, amig@s y vecin@s que conocimos a Gustavo en su esencia y no en su apariencia, oramos en señal de gratitud:

Gracias, Dios nuestro, por concedernos haber conocido y compartido con un hermoso y excepcional ser humano como Gustavo.

Gracias, Dios nuestro, por permitirle descansar en paz.

Gracias, Dios nuestro, por la ayuda que recibimos desinteresadamente.

Gracias, Dios nuestro, por permitirme escribir y publicar este artículo para honrar a quien honor merece y para dejar constancia de nuestro infinito amor y el de toda nuestra familia por un ser de luz que se nos adelantó, tal vez, para tenernos preparadas las hallacas y una hermosa recepción, para ese día en el que tú decidas que lo acompañemos.

¡Muchas Gracias!

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

En vista de que el artículo se ha hecho más largo de lo esperado, he decidido las largas notas Bibliográficas a las que hago referencia en el mismo, usarlas para terminar de escribir y publicar la parte II del artículo, en la que fundamentaré los notas bibliográficas y otros aspectos más.



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Hugo Moyer Agostini

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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