#VamosVinotinto Castigo a los que de verdad te eliminaron

Basta de mentirle al país, nuestra Vinotinto jugó mal y fue justamente eliminada en la primera ronda de la Copa América. No tuvo vocación de ataque, fue timida, conservadora, apostaba a lograr el gol por casualidad y al final lo pagó muy caro. Corrió como un caballo frenado y varios tienen responsabilidad por tan amargo desenlace.  
 
Es sólo en la economía donde un pueblo obtiene riquezas sin trabajar porque el petróleo se lo da todo; pero en el fútbol sino trabajas para hacer goles, no habrá milagro que te mantenga con vida en un torneo. tarde o temprano te eliminarán. Así se resume la actuación de la malograda Vinotinto en la Copa América 2015.
 
Luego de que Venezuela alcanzara una estrecha victoria por 1 a 0 sobre Colombia basándose en un juego totalmente defensivo y obstaculizando el funcionamiento de su rival, nuestro pueblo se ilusionó con una Vinotinto que proponía muy poco en ataque. 
 
Contra los dirigidos por Pekerman, nuestro gol llegó por jugada a balón parado, como casi siempre ocurre, con un voluntarioso cabezazo del solitario y batallador Salomón Rondón. 
 
Después vino el partido contra Perú y habíamos empezado bien de tú a tú contra la selección inca, hasta que llegó la polémica expulsión del vasco venezolano Amorabieta. Si bien es cierto que pudo recibir tarjeta amarilla, lo castigaron con una roja como suele suceder contra los equipos pequeños y sin tradición que siempre sufren el ensañamiento de los árbitros
 
De allí la necesidad de educar a los nuestros para mantener un juego absolutamente limpio y prevenir sanciones en torneos internacionales.
 
De aquel momento para adelante nunca más vimos luz tácticamente en la Copa América, nuestra eliminación en primera ronda estaba pintada en el cielo pero la prensa sensasionalista nos creaba falsas ilusiones. Sólo los inocentes del fútbol creyeron tantas promesas. 
 
Quizás eso era necesario para la publicidad, la venta de refrescos, licores y otros productos que inundan la tv venezolana y han convertido a nuestra vinotinto en una selección farandulera y parrandera, a veces distraída de sus deberes deportivos.
 
Y fue así que ante Perú, la solidez defensiva de la Vinotinto se derrumbó. El director técnico Noel Chita San Vicente no supo reacomodar el equipo, condenando a nuestros muchachos a replegarse atrás para defenderse durante el resto del partido. 
 
Obviamente, si cuando tuvo once jugadores en el campo, Chita no ordenó a su Vinotinto para generar ataques; mucho menos lo iba hacer con diez jugadores en el campo. Muy lejos estabamos de meter un gol y parece que se nos olvida que sin gol nadie progresa en el fútbol. Finalmente fue Perú quien haciendo justicia a su dominio total en el partido, logró lo que era lógico: el gol de la victoria.
 
Contra Brasil ya no hubo excusas. Fueron 85 minutos de superioridad apabullante de los pentacampeones del mundo, hasta que su director técnico Dunga, sin ganas de golear a Venezuela, quiso congelar el resultado sacando a dos atacantes y metiendo a dos defensas.
 
Fue en esos pocos minutos, cuando el partido agonizaba, que apareció la zurda mágica del envejecido Juan Arango y generó el milagroso gol del 1-2 que maquilló un partido que pudo ser más abierto, tal vez 1-5 a favor de los brasileros. 
 
Ese último duelo desnudó las grandes limitaciones de una Vinotinto incapaz de dar tres pases seguidos sin perder el balón. Contra nosotros despertó un león dormido, un Brasil que armaba hasta 10 pases sin errores y desbordaba a los de Chita con repentinos cambios de velocidad.
 
Ha faltado darle cariño a nuestra Vinotinto, todavía ningún Director Técnico le ha enseñado a asociarse para atacar como bloque compacto de jugadores invadiendo el area pequeña de su enemigo y causándole peligro. 
 
Aún yenemos una selección cuyo promedio de gol es inferior a uno por partido y que para marcar goles depende de tiros de esquina, tiros libres, penaltis y errores del contrario.
 
Nuestro fútbol nacional sigue quedando en deuda con Venezuela. Habrá que examinar la permanencia de Chita al frente de la Vinotinto. Sería injusto culparlo por todo lo malo pero simplemente los resultados no lo acompañan. 
 
Ahora que el vitalicio emperador de la Federación Venezolana de Fútbol, Rafael Esquivel está "fuera de juego", se hace más factible revolucionar el fútbol venezolano en todos sus niveles si es que nuestro país quiere dar un salto adelante en su filosofía de juego, vencer la timidez y el conformismo táctico para por fin asumir una actitud ambiciosa en el fútbol, manteniendo la buena defensa pero mostrando una cara más ofensiva y dando paso a jugadores más jóvenes. 
 
Insisto, cambiar es imprescindible si se pretende tener posibilidades reales del clasificar a la próxima Copa Mundial de Fútbol, considerando que se aproximan unas eliminatorias suramericanas más difíciles que las anteriores porque vuelve a participar Brasil, aunque esta sea su versión más mediocre en muchos años.
 
Sin embargo parece que históricamente la camisa amarilla de Brasil pesa bastante, tal cual lo demostró avasallando a Venezuela y sacándola de la Copa América 2015. 
 
No por casualidad Perú y Colombia pactaron un empate que los clasificó a los dos para la siguiente fase, a sabiendas de que Venezuela tendría mínimo chance de siquiera empatarle al destartalado pero no fallecido equipo de Brasil. 
 
Dicho lo anterior queda muy clara la identidad de los que de verdad eliminaron a Venezuela en la Copa América así como las medidas a tomar para rescatar del abismo a nuestra muy querida Vinotinto.


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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