Independencia de la clase obrera

Un principio imprescindible desde la fundación de los primeros sindicatos es la independencia de la clase obrera que se ha sostenido a lo largo de la lucha contra el capitalismo. Se trata de una condición que impone la lucha de clases.

Mientras la burguesía se mantiene en el poder sobre la base de la mentira que se ha formado a través de milenios, la revolución contra el régimen capitalista tiene que ser necesariamente de carácter científico. La verdad social y su denuncia es política revolucionaria permanente y para cumplirla la independencia de la clase obrera es irrenunciable. La clase obrera no tiene nada que ocultar porque el trabajo es su única propiedad como clase.

Cuando los soviets alcanzaron el poder político en Rusia, Trostky sostuvo la opinión según la cual los sindicatos serían simple correa de transmisión de la política del Estado Obrero. Lenin contradijo pública y radicalmente esa tesis, la cual consideró tanto más dañina cuanto era sostenida por un hombre del prestigio político de Trostky. Para Lenin era indispensable la autonomía sindical para el control de la conducta del Estado.

Lo curioso es que desde el poder, Stalin aplicó la política que Trostly había aceptado como errónea ante la crítica de Lenin. Éste, además, en su llamado “testamento político” enfocó los problemas que atravesaba la revolución como un problema de clase y en otro documento, desde su cama de enfermo, propuso la ampliación del Comité Central con obreros y campesinos que no fueran funcionarios de los soviets.

Después de muerto Lenin, la clase obrera fue sustituida por una casta burocrática y a la larga el capitalismo retornó a los países que constituyeron la URSS. El marxismo, por boca de Lenin, había previsto el peligro, su preocupación por garantizarle a la dirección política su carácter proletario se vio definitivamente frustrado y la revolución por él liderizada fue sencillamente derrotada desde sus propias filas interiores.

La revolución tiene que ser necesariamente científica porque es la única manera de derrocar un sistema de clases que ha generado una mentalidad a lo largo de milenios y la lucha de clases es un elemento científico insoslayable que no se puede eludir. Si no se mantiene la autonomía sindical no puede decidirse el conflicto que la enfrenta a la burguesía dominante. La lucha de clases es la dinámica de la historia, el mecanismo determinante y prescindir de ella es renunciar a la transformación revolucionaria.

Este es un planteamiento que surge de la historia mundial, inclusive la venezolana. Las huelgas petroleras de 1936-37 y 1950, así como la huelga general insurreccional que puso en fuga al dictador el 23 de enero de 1958 son el mejor ejemplo de la contribución decisiva de la clase obrera a la soberanía del país. Las huelgas petroleras señaladas fueron el más importante antecedente de la derrota electoral a la dictadura en 1952 y a la unidad nacional que puso fin a la dictadura.

Con plena conciencia de esos hechos, el imperialismo en 1944 y posteriormente en 1961 ha empleado todos sus recursos y esfuerzos, por medio de sus servidores criollos, por mantener la división de la clase obrera. Luchar por poner término a esa división es enfrentarse a la política central del imperialismo para ejercer el dominio de Venezuela. No podemos vacilar, en consecuencia, en emprender la lucha por la unidad, que ha planteado el Congreso de la Central Socialista Bolivariana y el Presidente Maduro. Esta es la esencia de la Revolución Venezolana. La única manera de hacer realidad el sueño humanista de los grandes pensadores latinoamericanos y caribeños como Miranda, Simón Rodríguez, Bolívar, Sucre, Martí, Eugenio María de Hostos, José Enrique Rodó, Juan Montalvo, José Carlos Mariátegui, José Ingenieros, Pedro Henríquez Ureña, Manuel Ugarte, Vargas Vila, Rufino Blanco Fombona y todos aquellos que sin ser marxistas ni socialistas expresaron categóricamente su repudio a las prácticas imperialistas.


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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

 robertohernandezw@gmail.com

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