Todos a Elegir, Todos a Votar
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. INTERGREMIAL UCV
La universidad venezolana en sus orígenes y la UCV en particular, fue concebida como réplica de La Universidad Canónica Española, creada por la aristocracia colonial de acuerdo a los intereses de la Corona, para tener un instrumento capaz de preservar la dominación cultural la cual va a tener cambios en su funcionamiento a través de su historia. En 1827, el Libertador durante el proceso emancipador, decreta que los pardos tienen derecho a estudiar en la Universidad, sin embargo, años después, en la Universidad de Vargas se sustituyen los ideales liberadores de Bolívar, por los ideales del mantuanaje criollo. Estos cambios han estado afectados por los enfoques socio-económicos del momento, a nivel local y mundial.
En la década del 60, en el segundo mandato de Rómulo Betancourt (1958-1964), se hizo un enfoque de “Alianza para el Progreso”, en el cual se promovió la producción de mano de obra calificada barata, para que Venezuela se adscribiera al mercado mundial y sustentara la economía capitalista de los países desarrollados. El problema fue que los profesionales formados no estaban enfocados a superar el modelo capitalista dependiente, y junto con la masificación se creó el ambiente propicio para la llamada “fuga de cerebros en nuestro país”
En la década del 70, cuando a nivel mundial hay un repliegue del socialismo real y se avizora el resquebrajamiento de la Unión Soviética, en Suramérica se implanta el neoliberalismo a nivel piloto en el Chile de Pinochet, la Argentina de Menem, el Perú de Fujimori, la Venezuela de Luis Herrera Campins. La intelectualidad académica afectada por la masificación previa, recibió muy bien la concepción neoliberal de la educación, donde encontró el argumento perfecto para defender su interés de casta: “la calidad”
Este enfoque llevó al deterioro de la educación pública y su pase a manos privadas. El derecho humano a la educación fue pisoteado por la instrumentación de conceptos neoliberales.
La resistencia a las medidas neoliberales se manifestó en Venezuela con el movimiento de Renovación Universitaria, que se oponía a un proceso pedagógico improductivo, burocrático, desvinculado de las necesidades del país. Hubo manifestaciones estudiantiles de importancia en varios países, “Mayo Frances en 1968”, en México, Brasil. Estados Unidos.
A nivel mundial la discusión, el debate, las proposiciones fueron respondidas con la represión brutal. En Venezuela el gobierno de Rafael Caldera allanó la UCV, usando tanquetas, el 31 de octubre de 1969. Implantó nuevo rector, nueva ley de Universidades y mecanismos de control a través del Consejo Nacional de Universidades (CNU).
En la década de los 90, el mundo se torna cada vez más globalizado y sometido a enunciados neoliberales. La universidad es permeada y pasa del paradigma tradicional al paradigma corporativo.
Década del 2000 al 2010. Crece el número de estudiantes sin acceso a la universidad, dado los desmanes que se venían acumulando de la década anterior, estudiantes sin cupo. Se dan movimientos de Transformación en 2001, que piden configurar una educación universitaria al servicio de las necesidades más sentidas del pueblo venezolano. La respuesta institucional es descalificación y expulsión.
A partir del 2010 y en este año 2012, cuando presenciamos un derrumbe del neoliberalismo a nivel mundial y vemos movimientos de indignados en EEUU y Europa ante temas económicos y educativos; vemos como las autoridades de las universidades venezolanas pretenden mantener las mismas estructuras inoperantes neoliberales. Que dan lugar a la exclusión y la pérdida de profesionales que emigran. Estos dos aspectos se siguen manteniendo por la cúpula oligárquica académica que favorece la destrucción del sistema educativo nacional propuesto por el proceso revolucionario bolivariano, el cual se enfoca más en el desarrollo local para la liberación real del hombre. Estamos en un momento histórico para defender nuestro derecho a participar en la democratización de la universidad utilizando las herramientas jurídicas que nos provee la Constitución y la Ley Orgánica de Educación (LOE).
La universidad como uno de los pilares fundamentales del desarrollo económico, político y social del país, ha sufrido grandes cambios hacia la democratización, desde sus inicios como institución republicana hasta nuestros días.
En fecha 13 de Agosto del año 2009, la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela decreta y promulga la Ley Orgánica de Educación (LOE), que en su artículo 34, numeral 3, amplia el derecho Constitucional de elegir y nombrar a las Autoridades Universitarias con base en la democracia participativa, protagónica y de mandato revocable para el ejercicio pleno y en igualdad de condiciones de los derechos políticos de las y los integrantes de la comunidad universitaria, profesoras y profesores, estudiantes, personal administrativo, personal obrero, egresados y egresadas de acuerdo al reglamento que se dicte a los efectos. Este derecho solo es comparable históricamente con lo establecido en la Constitución de 1947, donde se estableció por primera vez la elección libre directa y universal, el derecho al voto de las mujeres, de los analfabetas y mayores de 18 años.
En fecha 14 de abril de 2011, siguiendo los canales regulares administrativos y en el marco del principio de la autonomía universitaria, que adquiere rango constitucional en 1999 y es ratificada en la Ley Orgánica de Educación (LOE), Artículo 34 del año 2009, por iniciativa de un grupo de profesores y profesoras, instructores (as), contratados (as), estudiantes, empleados (as) administrativos y trabajadores obreros interponen ante la Comisión Electoral de la UCV, un recurso jerárquico electoral de conformidad con lo establecido en los artículos 62, 63, y 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; artículos 3, 33 y numerales 1 y 3 del artículo 34, de la Ley Orgánica de Educación, solicitando la inclusión en el padrón electoral de las elecciones de Decanos y Miembros del Consejo de Apelaciones, para el periodo 2011-2014, de los profesores instructores, contratados, jubilados, empleados administrativos, obreros y estudiantes para sufragar en igualdad de condiciones. Dicha solicitud fue negada, por la Comisión Electoral de la UCV y el Consejo Universitario. Ante la negativa en fecha del 12 de mayo de 2011, el mismo grupo de personas presenta un recurso contencioso electoral ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, la cual dictamina el 10 de agosto de 2011, lo siguiente:
Ø Se ordena a la Comisión Electoral de la UCV, suspender cualquier proceso electoral pautado, hasta tanto no se dicte el nuevo reglamento electoral de elecciones universitarias.
Ø Se ordena a la Rectora de la UCV, que en un lapso perentorio, que no podrá exceder de 15 días hábiles, proceda a convocar al Consejo Universitario, para que ese órgano, dentro de un lapso de 30 días hábiles, reforme y publique el reglamento de elecciones universitarias, a fin de ajustar su contenido a las disposiciones de la vigente Ley Orgánica de Educación y a las consideraciones emitidas por esta Sala.
Ø Se ordena que una vez reformado el reglamento de elecciones universitarias, se convoque al proceso electoral de Decanos y Consejo de Apelaciones suspendido por la Sala Electoral, en un lapso que no podrá exceder de treinta (30) días hábiles.
Ø Se ordena la permanencia transitoria de las actuales autoridades en sus cargos hasta tanto se convoque a nuevo proceso electoral, donde sean elegidas las nuevas autoridades en el marco del nuevo reglamento de elecciones universitarias que la Sala ordenó dictar.
A pesar de las disposiciones emitidas por la Sala Electoral del TSJ, que como máxima instancia legal son de carácter vinculante y de obligatorio cumplimiento por parte de la UCV, el Consejo Universitario aprobó por mayoría el día 7 de marzo de 2012, la realización de las Elecciones Rectorales, para el periodo 2012-2016, en abierta situación de desacato y burla tanto a las disposiciones de la Sala Electoral, como a los miembros de la Comunidad Universitaria.
Sin embargo, para los universitarios cabales que luchan y aspiran por la Transformación Universitaria y la profundización democrática, esta no se debe limitar al aspecto de la reivindicación y dignificación legal de los derechos, sino a procurar el cambio de paradigma de la universidad actual enclaustrada en el ideal repetitivo de la Universidad Colonial. Pero además, defender y profundizar el principio de la Autonomía Universitaria, que obtuvo rango Constitucional aprobada por el pueblo venezolano en elecciones inéditas de 1999, y que estas Autoridades Universitarias, cual caricaturas académicas, con ínfulas de ilustración, pretenden desvirtuar, manosear, tergiversar el principio autonómico solo para sus mezquinos intereses políticos y desmanes cleptocráticos como clara y constante expresión de violencia institucional y patente de corso para que nada cambie.
Transformar la Universidad, es pues una gesta por la recaptura de la dignidad de nuestro pueblo y en el caso de nuestra universidad, de la dignidad humana, de todos y todas sus hombre y mujeres en igualdad de condiciones de participación total y en la proyección de un ideal colectivo y autogestionario, para la Institucionalización de la conciencia de la participación, compromiso, protagonismo y corresponsabilidad. Es decir, de ser parte de algo, de un todo, y de que aquel algo y todo sea parte de nosotros, mediante la democratización real, participativa, inclusiva, directa, y universal, a la hora de elegir y ser electos como autoridades universitarias ( Rector, Vicerrectores, Secretario, Decanos) y cualquier otra autoridad que se determine que deberá ser designada por elecciones de todo el colectivo universitario, en su pleno derecho al rescate de la identidad como pueblo, amante de la libertad, la autodeterminación en el afán de ser más justos y no inhumanos, en el tratamiento y dignidad dada a los hombres y mujeres del pueblo, como centro y objetivo mismo en el dialogo de los saberes y quehaceres, del conocimiento ancestral, empírico y científico, para la Constitución de un nuevo paradigma educativo, retomando nuestra verdadera memoria histórica, y consolidando un mejor futuro universitario para la dignificación de las generaciones del porvenir, en contraposición irreductible a los viejos modelos de la Universidad Canónica, la Universidad de Vargas, y la actual Universidad Industrialista, Petrolera y Tecnocrática que sobrevive como cadáver insepulto en la Casa que vence las sombra.
Esta Universidad Industrialista, Petrolera y Tecnocrática, profundiza su implementación a partir del año 1958 hasta el presente, con el ideal repetitivo colonial y sin confrontación con la existencia universitaria del nuevo mundo que sigue presente en forma muy coherente, el contenido e intencionalidad de la universidad para el dominio cultural y la mediatización en los mismos valores del individualismo, de la selección, de la exclusión, de la discriminación, en una suerte de micro estado o principado de organización autoritaria jerárquica, selectiva como expresión de una posición de clase que aún, sigue representando el liberalismo burgués, para defender y mantener su condición de “elite” y perpetuar el concepto de dominación y concentración del poder en mano de sectores que históricamente se han creído y se creen privilegiados como dioses de la academia, del conocimiento y del majunchismo neoliberal de la intelectualidad académica en crisis agonizante que se niegan a morir.
El resto de la comunidad exigimos el derecho a participar tal como lo plantea el articulo 34 de la LOE, y elaborar en conjunto un modelo social y educativo alterno al existente. En el nuevo modelo educativo debemos vincular el aprendizaje con el mundo y con la cultura del trabajo.
POR LA DIGNIFICACION DEL PUEBLO UNIVERSITARIO
POR LA PROFUNDIZACION DE LA DEMOCRACIA UNIVERSITARIA
POR LA DEFENSA DE LA AUTONOMIA UNIVERSITARIA
TODOS A ELEGIR TODOS A VOTAR
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Pronunciamiento de Empleados, Obreros, Estudiantes y Profesores de la UCV
“Creo en la concepción socialista democrática del Estado, y en la democratización de la democracia para la libertad plena del hombre”
“Creo en la distribución equitativa del poder para alcanzar mayor grado posible de justicia social y participación ciudadana”
Credo de Francisco De Venanzi. Rector Universidad Central de Venezuela 1958-1963
mmmaspero@gmail.com