La excusa pedestre de los militares chavistables

Aquella mera incorporación de Uribe en la cama con la cabellera vuelta un nidal, para luego calzarse las pantuflas paisas, colocarse los espejuelos al aire y echar mano por último del carriel multicolor con tanta falta de moderación inusitada, haría saber al mundo, de inminencia, que el “hermano” y sibilino presidente habíase embarazado, durante esa ardiente madrugada bogotana de agosto, de la idea de poder neutralizar al muy célebre gladiador de Sabaneta, designándolo mediador para un acuerdo humanitario con las FARC, en una especie de duopolio con Piedad Córdoba, senadora colombiana que no lo ve, ni lo ha visto nunca, creo, (y me refiero a Uribe) con mirada indulgente ni siquiera en lo más mínimo. Pero la verdad era que Uribe pasaba, cuando ello se le ocurriera, por unos momentos penosos con el asunto este de la parapolítica que aún no cesa de supurar, y por lo que hubiera de liberar a Rodrigo Granda que por ello mismo fuera bienvenido, luego de haber sido secuestrado en nuestro país (se supone que ilegalmente) aun cuando para la oligarquía colombiana nunca haya nada de ilegal dentro de sus conocidas ejecutorias tan vulgares.

Tan pronto se pudo, Chávez se reuniría entonces en Miraflores con Piedad y un grupo de familiares de los rehenes de las FARC (para más ñapa, también con el ELN que valoraba el esfuerzo), a los que ofreció toda la ayuda posible para alcanzar el intercambio humanitario; y entre ellos con la madre de Ingrid Betancourt y el caminante Moncayo, padre de un oficial militar, por una parte, y por la otra con familiares de tres gringos (las FARC dicen que CIAticos), a quienes les prometió que, si para alcanzar el objetivo debía ir a ver a Marulanda al sitio selvático más intrincado donde se hallara para tratar de convencerlo de la liberanza, y aun a riesgo de su seguridad, lo haría. Era por tanto una buena razón para que renaciera la ilusión en todos ellos.

Pero de entrada se establecerían unos fulanos inamovibles que pensamos debíanse más que todo a tácticas, dado que no se había producido un alto al fuego y donde a cada rato Uribe declaraba que andaba más afanoso que nunca buscando a Marulanda para joderlo como bien se merecía, y que se olvidaran incluso hasta de un simple palmo de despeje. Y Marulanda, que ha demostrado con creces que es muy espabilado, mandó decir de inmediato al comandante Reyes, a través del Clarín de Buenos Aires, que sí, que necesitaban despejar aunque fuera alguito de territorio para el canje, porque de ninguna manera se daría él fuera de Colombia; y, en adición, que las FARC estaban dispuestas a participar de una coalición de gobierno que encabezara el socialdemócrata Polo Democrático Alternativo, si el ejecutivo de Uribe, al que califican de ilegítimo y corrupto, presentara su renuncia. Lo cierto es que todo comenzaría a discurrir a pleno sol, sin escondederos ni misterios, y donde Chávez, muy a guisa suya les diría de entrada: ¡Bueno, panas, no me vengan con esas mariqueras, y pónganse!.. Y así parecía que poco a poco iban entendiéndolo para bien del proceso, que no sólo urgente luce, sino muy necesario para la tranquilidad e integración de América del Sur, por lo que intelectuales de todo el mundo, de todos los países del Movimiento de los No Alineados, y dentro de él Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Uruguay, expresarían de inmediato su franco y decidido apoyo al proceso esperanzador.

De allí en adelante los hechos comenzarían como a columpiarse: el ministro neogranadino del Interior y Justicia decía que había que dejar actuar a Chávez. Éste por su parte y en un gesto diciente de mediador legítimo decide indultar a los paramilitares de Daktari que quisieron asesinarlo. También adquiere algo más de su tradicional optimismo, luego de haber logrado de Uribe en aquel retiro de ocho horas en Hato Grande (donde incluso se metería hasta la cocina) que éste aceptara que Chávez recibiera a un delegado del secretariado de las FARC para se entrevistara con él en Miraflores. Se comenzaba a hablar por parte de gente especializada que Chávez realizaba una auténtica mediación y que no veíanle segundas intenciones en ella. El Polo Democrático también le daba su confianza. El mismo Uribe, en rueda de prensa con él en Bogotá, se desgajaría en agradecimientos al calificar su visita como muy positiva, agregando en su honor este poema: “a la amistad no la simboliza una cortesía ficticia, sino la amistad que siempre entre ellos ha estado acompañada de franqueza, sinceridad y absoluta calidez”… (Y si Chávez hubiese sido mujer casco flojo, vaya que hubiera caído de inmediato...) Francia a su vez -y a través primero de su canciller- comenzaba a expresar muchas esperanzas en la mediación de Chávez. Éste también le diría a Marulanda ¡mosca! con el mensaje que le había enviado presúmese que sobre la necesidad de dar fe de la vida de los rehenes, porque además sabía que el viejo Marulanda veía Aló Presidente. El Tiempo, único diario de circulación nacional en Colombia, y expresión cabal de la oligarquía bogotana, comenzaba a lanzar alfilerazos al hablar no sin dejo de cinismo de un Chávez que no conocían y que una articulista suya antiuribista en apariencia confirmara cuando lo entrevistara en la embajada con otra que según dizque seducida quedara ante una copla llanera sólo cantada por Chávez para ella… Chávez estaba tan convencido de lo que sería su logro, que incluso hablaría de entrarle luego al temita caliente del diferendo sobre el Golfo, y resolverlo como para de una vez dejar atrás todo resquicio histórico que nos pudiera separar y que El Tiempo decía que estaba como a punto de melcocha… ¡Vaya a saberse sí! Muy apasionada era su entrega, pero Uribe felicitaba al ejército por haber matado al Negro Acacio y El Tiempo decía que las FARC debían estar muy intranquilas por ello y que la mediación de Chávez mortificaba a Bush sobremanera y sobre todo cuando las FARC pedían al mundo que le reconocieran status de beligerancia y no de terroristas como Uribe, por encargo gringo, se lo restregaba y aún restriega en la cara sin desperdiciar momento alguno. Uribe hasta subió cinco puntos en las encuestas. Entonces iba y venía el Comisionado colombiano para la paz al tiempo que Chávez recibía carta de las FARC. El Comisionado decía que no era viable que Chávez se reuniera con Marulanda en la selva cuando desde Bruselas el canciller Araújo (que estuvo como rehén por seis años) decía que ya las FARC comenzaban a burlarse de Chávez y que aprovechaba la ocasión para negar la visión romántica que se tiene en Europa del guerrillero. Se inauguraban así entonces las intrigas bogotanas a fin de ir preparando el ambiente para lo que vendría. Francia ratificaba su apoyo a Chávez esta vez por boca del propio Sarkozy quien lo llamaría a los fines consiguientes. ¡Y hasta el inolvidable Brownfield apoyaba la mediación de Chávez! lo que lejos de auspiciatorio no dejaba de resultar demasiado sospechoso. Las FARC enviaban un mensaje grabado a Miraflores donde proponían un encuentro Chávez-Marulanda para el 8 de octubre en un lugar no especificado. Chávez le pide entonces a Uribe que le permitiera reunirse con Marulanda en el Caguán y Uribe le diría que ni de vaina con un no mayestático, pero que podía ser sin embargo… Brasil hasta se ofrecería como sede de las conversaciones. Chávez dizque exclamaría: ¡A vaaiina, pues! La prensa colombiana especulaba que el encuentro podía ser en su fecha pero en Miraflores. Uribe extraditaba a Estados Unidos a otro miembro de las FARC. Comenzaba Piedad Córdoba a quejarse de que el gobierno de Uribe le prestaba poca colaboración negando éste que estuviera torpedeando el proceso. Pero Chávez insistía que la paz en Colombia era su “inamovible” cuando Uribe afirmaba que no daría ventajas políticas a las FARC con el acuerdo humanitario. Piedad Córdoba se reunía en Florida con familiares de los rehenes gringos. El acuerdo humanitario comenzaba a salírsele a Uribe de las manos como a Ortega “saliérase” de las suyas aquel paro tan sucio. Se comenzaba a catalogar por parte del gobierno la vehemencia del canciller francés como injerencia de Francia en los asuntos internos de Colombia. “El acuerdo humanitario va bien” afirmaba un articulista de El Tiempo. La mediación de ambos recibiría un inusitado respaldo del comisionado Restrepo. Sarkozy en la ONU anunciaría el viaje de Chávez a París, pero Pastrana intrigaba pidiéndole a Sarkozy que no recibiera a las FARC ni les “diera vela”, cuando el estirado ministro Juan Manuel Santos también dijera que su gobierno entonces no garantizaba la vida de Reyes en un eventual viaje suyo a Venezuela. ¿Y entonces? Uribe decía que no aceptaría ni a Trinidad ni a Sonia de nuevo, pero que las FARC decían, como resulta obvio, que debían formar parte del acuerdo. Como podrá verse por tanto ya comenzaba a peligrar el acuerdo humanitario. Un grupo laborista y el alcalde de Londres se irían por el medio de la calle pidiendo que se suspendiera la ayuda militar a Colombia. Carlos Gaviria del Polo Democrático y el estirado de Juan Manuel Santos se enfrentarían a punta de verbo cuando éste acusara a aquel ser el autor de un artículo que hubiera de escribir un tercero en discordia contra Colombia en un periódico británico. Chávez era tan audaz que incluso llegó a proponer al mismísimo Bush para que colaborara en el alcance del objetivo humanitario, lo que no dejó de ser un obligado contrasentido y por lo que Uribe propusiera la presencia de Estados Unidos en las conversaciones Chávez-FARC. Incluso renunciaría Chávez a su participación en la ONU (oportunidad donde el mismo Uribe defendiera su “seguridad democrática” y su negativa al despeje) por dedicarse en cuerpo y alma a su delicado trabajo de mediador. El comisionado Restrepo diría que el gobierno de Uribe estaba dispuesto a reunirse en Caracas con las FARC para el 8 de octubre, para cuya facilitación operativa se había trasladado Granda ya a la reina del Guaraira Repano. Uribe ponía tres condiciones: no a la zona de despeje; que los guerrilleros que llegaran a salir de las cárceles no regresaran al delito y que no se les reconocería status político mientras estuvieran alzados en armas, como si eso no fuera de suyo un viejo status político en Colombia. Mientras tanto Maduro y Shannon se veían en la ONU y hablaban sobre la mediación. A las FARC (que se pronunciaba por un gran acuerdo de paz) le parecía que tres meses era muy poquito para llegar a un acuerdo y buscaba contactos con políticos para convencerlos de ello. Y era muy poquito en verdad. Hasta el semanario comunista “Voz” a través de su director diría que no había que generarse demasiadas expectativas por el encuentro Chávez-FARC porque el proceso era demasiado complejo. El gobierno diría ahora que no permitiría el viaje de los miembros de las FARC a Caracas, a lo que Chávez hiciera mutis. La reunión entonces del 8 de octubre quedaría pospuesta según Piedad Córdoba. Y ya no sería entonces Piedad sino también el propio Chávez quien tuviera que pedir la colaboración de Colombia para poder proseguir con la mediación. “Pon a Marulanda en un avión”, coño (el coño es mío, por si acaso, para cuando se vaya a escribir la Historia) le dijo Chávez a Uribe pero tienes que colaborar, mientras que la Unión Europea apoyaba oficialmente a Chávez como mediador así como China también. Chávez insistía en que había que tener mucha paciencia pero que él seguía lanzando sus rabo`e cochino a ver si se las bateaban… Brownfield (que según Roger Noriega y Peter Romero es el mejor embajador gringo) comienza entonces a joder hablando su buena paja dizque diplomática diciendo que no veía a las FARC en el proceso. ¿Y cómo iban a estar en el proceso si estaban siendo bombardeados? (Por cierto que Evo, que lo que tiene de aimara lo tiene de punzante, también diría que las FARC es quien atornilla a la derecha en el poder). Bush dice (no perdón Uribe) que las FARC buscarían el acuerdo por necesidad como queriendo decir, o que están derrotados, o que están desesperados de estar en el selva cuando el estirado de Juan Manuel Santos volvería por sus fueros para decirle a Chávez que dejara de hacerse propaganda con la mediación, como si Chávez necesitara propaganda, declaraciones que Uribe desautorizaría de inmediato diciéndole a Chávez que no le parara bolas y que prosiguiera con lo suyo, por lo que Santos pondría su cargo de ministro de la Defensa a la orden pero sin consecuencia: Uribe habría de decirle que era un buenazo chico sólo provocado y que se quedara quieto. Y así comenzarían a verse por tanto los manifiestos dobleces de “Uribito” como de manera cariñosa presúmese lo llaman algunos cachacos, paisas y costeños, que por cierto habría dicho al margen que aspiraría la reelección sólo en el caso de hecatombe… ¿Y qué más hecatombe que no se realizara el acuerdo humanitario? “Uribito” comenzaba entonces a anunciar siempre con sus dobleces su tercera reelección… El gobierno colombiano decía que el eventual encuentro no debía convertirse en tertulia. Chávez diría haberse reunido con uno de las FARC pero sin dar detalles. Se acercaba la realización de la accidentada Conferencia Iberoamericana en Santiago de Chile con lo del ¿por qué no te callas? y se especulaba que Chávez no hablaría con Uribe allá. Pero fue todo lo contrario, hablarían por más de ocho horas. Piedad Córdoba llegaría hasta decir de manera jocosa que Chávez y Uribe parecían dos carajitos. Chávez anunciaba algunos avances: “Yo tengo en mi agenda reunión con Marulanda y Marulanda tiene en la suya reunión con Chávez”, lo que falta saber es cuándo, dónde y cómo” al tiempo que el episcopado colombiano, luego de decirle a “Uribito” que dejara de pensar en su reelección y se concentrara más en el proceso de canje humanitario, ahora atacaba a Chávez y a las FARC: otro mal augurio. “Uribito” se opone ahora al encuentro de Chávez y Marulanda diciéndole a éste que ni se le ocurra salir de su escondite porque se jodería de verdad. Chávez se preparaba para viajar a Arabia Saudita para la conferencia de la OPEP mientras hablaba con el ELN. Las FARC dirían que sólo entregarían rehenes luego de la firma del acuerdo con “Uribito” quien daría plazo hasta el 31 de diciembre para que las FARC aportaran los certificados de vivencia. Para colmo, tanto Piedad como “Uribito”, como el propio Sarkozy, afirmaban que sólo Chávez podía lograrlo, y Chávez continuaba insistiendo que era clave que él hablara para eso con Marulanda. De pronto “Uribito” se levanta en iguales condiciones que cuando decidiera nombrarlo mediador aquel amanecer de agosto, pero esta vez una medianoche de noviembre, para hacerle saber entonces a Chávez y a Piedad sin que mediara alguna solicitud de explicación, que quedaban ambos desautorizados para continuar con la mediación y la facilitación por la imprudencia que según dizque cometiera Chávez al hablar por teléfono, a pedido de Piedad que fuera quien lo llamara, con el comandante del ejército colombiano sólo para saludarlo fugazmente y hacerle de paso -y sin premeditación de por medio- una preguntilla para nada impertinente. La razón que adujera la misiva leída por el vocero de “Uribito”, aquella media noche, era que éste le había pedido a Chávez en Santiago que no hablara directamente con sus militares “porque se los volvía chavistas”, que sería la expresión exacta de su patosidad presidencial, pero que además, al parecer, le había hecho entrega a Chávez en Santiago de fotografías de satélite que daban cuenta de un presunto campamento que tenían las FARC en Venezuela. El marido, el ex marido y los hijos de Ingrid Betancourt quedarían sorprendidos por la decisión lo mismo que el gobierno francés que pidió a “Uribito” que Chávez siguiera con la mediación. “Uribito” dice que no pondrá a riesgo su “seguridad democrática” con ella. El estirado de Juan Manuel Santos dice que la decisión de “Uribito” es irrevocable como dirigiéndose al gobierno francés. Piedad Córdoba llama a tomarse con calma la decisión unilateral de “Uribito”. Chávez acepta la decisión como soberana de Colombia, y manifiesta frustración explicable cuando todo iba sobre ruedas, y manifiesta, no obstante, seguir a la orden para lo que sea. Pero al final Chávez, con razón, se sintió traicionado por “Uribito” y lo decretó en consecuencia otro peón del imperio, lo que le calza como dedo a ese anillo, y no como anillo a ese dedo...

¡Y ya pues!.. Para qué continuar con esta historia hiriente; Evo tiene razón: las FARC son las que atornillan a la derecha y la han atornillado siempre desde aquel fatídico día de abril de 1948 en Bogotá, cuando Jorge Eliécer Gaitán cayera abatido por sus balas magnicidas, lo que habría de generar en el país un círculo vicioso de violencia donde por cierto haya vístosele el más repelente rostro a la muerte; y que no nos extrañe, para nada, que pudiera cumplir hasta un siglo echada al fracaso la mediación eficiente de Chávez.

¿Y para qué entonces acabar con las FARC con un estúpido proceso de paz? seguro se preguntará “Uribito” a diario mirándose al espejo su encubierto rostro de hiena famélica.

crigarti@cantv.net


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Raúl Betancourt López


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