La inversión China y el ataque militar de Estados Unidos a Caracas

Todos nos hemos acostumbrado a leer los eventos mundiales a partir de las redes, páginas web, diarios y tratamos de hilvanar los sucesos que ellos nos presentan ya filtrados y en la sucesión que más les conviene y así nos consideramos que estamos bien informados, pero ocurren eventos que aunque están a la vista se nos escapan en su trascendencia y aun a los centros de poder, que al final impactan realmente los sucesos regionales o globales.

China, claro sin darse cuenta, aunque algo debían presuponer, provocó el ataque militar de Estados Unidos contra nuestro país. Una reacción militar tan agresiva no estaba tan calculada por las grandes potencias. Y es que dentro de los convenios que procuró el Gobierno de Venezuela se encuentra uno con China para la apoyar la explotación petrolera en el país, la cual como es de todos comentados se encuentra en una situación crítica y requiere grandes inversiones. Para eso vinieron los buques de guerra, para garantizar su explotación por empresas de Estados Unidos o su compinche Inglaterra.

Y es que durante años, las empresas de Estados Unidos sacaron cuentas sobre el petróleo venezolano. Se sentaron en sus oficinas en Houston o Washington a evaluar riesgos, a exigir licencias de la OFAC, a preguntar qué garantías de seguridad jurídica tendrían y a calcular cuántas décadas tardaría en reconstruirse una infraestructura que ellos mismos ayudaron a sabotear y paralizar. En su visión, la historia petrolera de Venezuela estaba congelada, un país con el recurso más grande del mundo pero incapaz de extraerlo sin el permiso y la ingeniería del norte.

Era la soberbia del que cree que sin ellos no funciona nada. Venezuela ha demostrado que a pesar de ellos se puede progresar. Y con el proyecto iniciado con China, toda su ficción se vino al suelo.    

​El año pasado, desde un puerto de China, de cuyo nombre no quiero acordarme, partió una barcaza diseñada para la producción petrolera y en una travesía de unos 3 meses llegó al Lago de Maracaibo, como parte de una operación de apenas 1.000 millones de dólares para incrementar la producción en los campos Lago Cinco y Lagunillas Lago, donde se extraían cerca de 12.000 barriles diarios, con una meta de alcanzar 60.000 barriles por día hacia finales del 2025.  A partir de diciembre del año pasado el proyecto sería auto sustentable, pagando la inversión en menos de un año y con perspectivas de incrementarse por 10 a partir de este 2026. Al momento de la invasión debía estar produciendo esos 60.000 barriles diarios. 1095 millones de $ anuales, pagados a 50 $ el barril. 

-No puede ser. Gritaron todos los estadounidenses, no podemos permitirlo. Alto dijo otro, no podrán hacerlo y esperemos y verán. Nuestros cálculos dicen que es imposible. 

Pero contra todos los cálculos norteños, los chinos en una semana estaban produciendo 7.000 barriles diarios y esperaban, no se informó si lo lograron, cumplir su meta de producir 60.000 barriles diarios para diciembre del año pasado. Es que la llegada de la barcaza china al Lago no fue solo una operación comercial, fue una provocación de la realidad. Decidieron invadir para detenerla.

China no envió una delegación de abogados a discutir el marco legal; no envió una flota bélica a impedir el comercio y la producción de Venezuela, construyó una plataforma de extracción de petróleo, cruzó Buena Esperanza y el Atlántico y la ancló en El Lago. Luego en apenas ocho días, lo que para el capital estadounidense era un "imposible técnico" o una "inversión de alto riesgo", se convirtió en siete mil barriles diarios de exportación real y física. Desde esta visión los Estados Unidos no aguantaron más y dieron la respuesta que los hace inviables como alternativa para el progreso y la economía en el mundo, que no fue una oferta competitiva ni una mejora tecnológica, fue la invasión, la reacción violenta del que se sabe desplazado en el terreno del trabajo positivo y la eficiencia.  

China provocó el ataque militar de Estados Unidos porque rompió el monopolio. Demostró que hay un manejo mediático profundo para esconder las fallas estructurales de su sistema económico, y que han perdido la capacidad de producir de una manera ventajosa para todos. Antes era capitalista ahora es semi feudal. Estados Unidos en los últimos 30 años no aprendió. Desaprendió.   

​Hoy es imposible producir nada en el mundo, ni siquiera dentro de las fronteras de Estados Unidos, sin la cadena de suministros y la visión ingenieril y técnica de China. Estados Unidos se retiró por si solo de la producción, evacuó sus propias fábricas en busca de la renta fácil y la ventaja financiera.  Al hacerlo, dejó un vacío físico que China no invadió por la fuerza, sino que ocupó por necesidad lógica. Los mismos empresarios transnacionales, manifestaron que se fueron del país porque eeuu, no los dejó.

Ese viraje de lo físico a lo financiero se ve manifestado inclusive en nuestra, producción petrolera, nosotros producimos, ellos manejan el dinero. Lindo. Ahora viene nuevamente el Jefe de la IV Flota, Comando Sur, de Estados Unidos para preparar según dijo, la transición hacia ese mundo peor. No ha sido una lucha por la democracia sino por la ambición política.  ​

Mientras Estados Unidos calculaba y sacaba cuentas, China sacaba petróleo. Gana la visión técnica sobre la envidia imperial. Venezuela no quiere subvertir a ningún país, pero todos los países observan que la conducta de Estados Unidos hacia Venezuela es un camino de pérdidas, que nadie quiere transitar. 

 


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Oscar Rodríguez E


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