Geopolítica y Crudo: El impacto de la intervención estadounidense en Venezuela en 2026

El inicio de 2026 ha quedado marcado por un giro drástico en el hemisferio occidental. La ejecución de una operación militar estadounidense en territorio venezolano, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, no solo ha transformado el mapa político regional, sino que ha puesto de relieve la compleja interdependencia entre la seguridad nacional, los recursos energéticos y la estabilidad económica global.

A pesar de las predicciones de colapso, la economía de Estados Unidos ha demostrado una robustez notable al entrar en 2026. No se ha producido el desplome de Wall Street; por el contrario, los datos del tercer trimestre de 2025 mostraron un crecimiento del PIB superior a las expectativas, impulsado por un consumo fuerte y un mercado laboral sólido.

Sin embargo, esta estabilidad no ha estado exenta de turbulencias. En abril de 2025, el sistema financiero experimentó una volatilidad significativa debido a políticas arancelarias, lo que evidenció la sensibilidad de los mercados ante decisiones políticas impredecibles. Es en este contexto de "fortaleza alerta" donde Washington decidió actuar sobre Venezuela, buscando asegurar activos que garanticen su hegemonía energética a largo plazo.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (aproximadamente 300 mil millones de barriles). La administración estadounidense ha sido inusualmente franca al declarar que el acceso a estos recursos es un objetivo central.

Un factor determinante, pero menos publicitado, es la protección de los intereses en Guyana. La región del Esequibo, rica en recursos, estaba bajo amenaza constante de ser recuperada por parte del gobierno de Maduro, es territorio venezolano.

Con la intervención, Estados Unidos ha neutralizado esta amenaza, protegiendo las operaciones de ExxonMobil, que en diciembre de 2025 ya producía 900,000 barriles diarios en Guyana, superando por primera vez la producción venezolana. Este movimiento asegura un corredor energético seguro en el Caribe que abarca también a Suriname, reduciendo el riesgo para las inversiones multimillonarias de las petroleras internacionales.

La intervención ha desatado un debate profundo sobre la Carta de las Naciones Unidas. Al actuar de forma unilateral y trasladar a un líder extranjero, que goza de inmunidad como jefe de estado en ejercicio a tribunales nacionales en Nueva York bajo cargos de narcoterrorismo, Estados Unidos ha establecido un precedente donde la superpotencia actúa simultáneamente como fiscal y juez.

Reacción Regional: América Latina se encuentra dividida. Mientras algunos sectores celebran el fin de un gobierno autoritario, otros temen el regreso de la "política del gran garrote" y la erosión del principio de no intervención.

Impacto Geopolítico: La operación interrumpe el flujo de petróleo hacia China (que compraba el 80% del crudo venezolano) y debilita la influencia de Rusia e Irán en la región.

La economía norteamericana se beneficia estratégicamente de la intervención en Venezuela principalmente a través de la seguridad energética y la reducción de costos operativos. Venezuela posee las reservas de crudo más grandes del mundo, y su reintegración masiva al mercado global bajo la influencia de Washington permite estabilizar los precios internacionales del petróleo, lo que se traduce en una reducción directa de la inflación y los costos de transporte en Estados Unidos. Además, las refinerías de la Costa del Golfo están técnicamente optimizadas para procesar el crudo pesado venezolano; el acceso sin restricciones a este recurso permite que la industria de refinación estadounidense opere a su máxima eficiencia, eliminando la dependencia de proveedores distantes o geopolíticamente hostiles.

En un segundo plano, el beneficio económico se extiende al complejo industrial y financiero mediante contratos de reconstrucción y la expansión de inversiones directas. Se estima que la rehabilitación de la infraestructura petrolera y de servicios básicos en Venezuela requerirá inversiones superiores a los $100,000 millones de dólares, un mercado que está siendo liderado por empresas de ingeniería y servicios energéticos estadounidenses como Halliburton y Chevron. Asimismo, este escenario refuerza la hegemonía del petrodólar, asegurando que las transacciones de los vastos recursos venezolanos se mantengan dentro del sistema financiero de EE. UU., lo que fortalece la demanda global de divisas norteamericanas y permite financiar la deuda interna con mayor estabilidad en un momento de alta volatilidad en los mercados emergentes.

Bajo el contexto de la "Operación Resolución Absoluta" de enero de 2026, China y Rusia enfrentan un retroceso estratégico masivo que desmantela décadas de inversión y diplomacia en el Hemisferio Occidental. China, que había inyectado más de $60,000 millones en préstamos pagaderos con crudo, se encuentra ahora con una deuda de aproximadamente $20,000 millones en el aire, perdiendo su principal fuente de energía segura en América Latina y sufriendo una "humillación diplomática" al no poder proteger a su aliado incluso con enviados presentes en Caracas. Por su parte, Rusia pierde su pivote militar y político más importante en la región, lo que anula su capacidad de ejercer presión asimétrica contra la OTAN desde el patio trasero de EE. UU.; además, el control estadounidense sobre el flujo petrolero venezolano presiona los precios globales a la baja, golpeando directamente el corazón de la economía rusa, que depende de un barril caro para financiar sus propios objetivos estratégicos.

La caída de la administración de Maduro representa el fin del intento de un orden multipolar en Sudamérica, consolidando una nueva versión de la Doctrina Monroe que desplaza la influencia de los BRICS. Mientras China ve expuesta la "fragilidad" de sus garantías de seguridad frente a la acción unilateral de Washington, Rusia se queda sin activos energéticos clave y sin su base logística más relevante en Occidente, marcando una transición forzosa hacia un sistema financiero y energético dominado nuevamente por el petrodólar.

NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE



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Ricardo Abud

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en Union County College, NJ, USA.

 chamosaurio@gmail.com

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