La Crisis Económica, el mensaje de Trump y las venideras elecciones

"La estrategia sin tácticas es la ruta más lenta hacia la victoria. Las tácticas sin estrategia son los ruidos que anuncian la derrota".

Sun - tzu

En momentos en que Mary Pili Hernández recomendaba por las redes: “Como el TSJ está interviniendo los partidos por falta de democracia interna, es momento para que algún militante del PSUV solicite se nombre una directiva Ad Hoc, porque desde que falleció Chávez, en el PSUV  no se hacen elecciones. Pero ya ¡Para inscribir candidatos nuevos!, Rodrigo Cabeza difundía un artículo suyo titulado “Cero mata Cero, dos años más tarde”. En el mismo, se retrotrae a aquel agosto de 2018 en que el presidente Maduro  anunciaba el “plan de recuperación, crecimiento y prosperidad económica”, con el pesado fardo a cuestas de una economía que arribaba a 5 años en estado recesivo, 10 meses de hiperinflación, el elevado estado crítico de PDVSA, y por ende la manifiesta situación cada vez más deplorable para el ciudadano de a pie. 

Quiero compartir un párrafo del artículo de Rodrigo en el que describe el terrible drama económico porque transita Venezuela, lo cual sin duda, nos llama poderosamente la atención, en momentos en que para la clase dirigente del país, el tema económico es parte de una coyuntura que se hace habitual, en medio de una cada vez creciente depauperación de la calidad de vida del venezolano y el  demoledor deterioro de su poder adquisitivo: “En enero de este año 2020 Nicolás Maduro afirmó que “estamos a las puertas del crecimiento económico”. En rigor, no existe ninguna posibilidad de crecimiento del PIB en las actuales condiciones macroeconómicas y políticas. Un nuevo declive de la producción en 2020, por sexto año consecutivo, es inevitable desde la continuidad de las cada vez mayores restricciones externas financieras y comerciales, la prolongación del deterioro operacional y financiero de la industria petrolera, las debilidades del sector eléctrico, el racionamiento del combustible para el mercado interno, la hiperinflación con su efecto destructor del salario real, y por tanto del consumo, la inversión y el multiplicador del gasto público y, finalmente, la destrucción del crédito real al sector privado.”. ¿No creen ustedes que esto debiera ser parte del debate electoral a propósito de las venideras elecciones parlamentarias?

El gobierno insiste en una estrategia de mayor relevancia que lo anteriormente mencionado, y es frenar todo acontecimiento partidista que conspire contra sus propósitos hegemónicos, de lo cual ha devenido toda una serie de eventos que han copado los hechos noticiosos de los últimos días, como las intervenciones judiciales en las organizaciones partidistas tanto de la derecha como de la izquierda y que ha acrecentado el rechazo por parte de un gran conglomerado de sectores e individualidades de larga data en el campo revolucionario y socialista, y aunque no es la verdadera causa, esto apresuró el surgimiento de una nueva corriente electoral encabezada por el PCV, la disidencia del PPT, el MRT y los seguidores de Lina Ron, la Alternativa Popular Revolucionaria (APR). Sin duda que el tema de utilizar las instituciones encargadas de administrar justicia para intervenir y manipular los naturales conflictos internos y el desenvolvimiento de la vida de los partidos debe ser siempre rechazado. 

Ya lo había dicho en un anterior artículo he insisto, rechazamos categóricamente la injerencia de Washington en los asuntos internos de nuestro país, e incluso las aberrantes sanciones económicas; somos amantes de la libre autodeterminación de los pueblos, los venezolanos somos los llamados a resolver nuestras diferencias. Principio y práctica propio de nuestra cultura. De manera, entonces que la política injerencista debe ser condenada cuando se aplica para la coerción. El artículo 2 de nuestra Carta Magna señala, entre los valores superiores del ordenamiento jurídico y de actuación por parte del Estado venezolano, el pluralismo político. El mensaje de Mary Pili simplemente desnuda los propósitos que subyacen.

En todo este jaleo informativo vamos a una información fuera de nuestras fronteras, y es el discurso de Donald Trump, el pasado jueves 27, de aceptación en la Convención Republicana de la nominación para ser el candidato presidencial a la reelección; erigiéndose como el adalid que para un segundo mandato busca “salvar” a los Estados Unidos de un Partido Demócrata que describió como un "movimiento radical" y "socialista", cuyo candidato presidencial, el demócrata Joe Biden, "destruiría" el sueño americano.

Pero lo más curioso es la total omisión a Venezuela en dicho discurso, teniendo, como reciente precedente, el desespero de un senador republicano de Florida, que abiertamente pidió a Trump intervenir militarmente a Venezuela para alentar el voto latino. Trump no hizo mención a su política hacia Venezuela o Cuba, información de mucho interés para el estado de Florida. Si se refirió a México para defender el tratado comercial T-MEC, y en su discernimiento sobre la política exterior, prefirió hablar de sus medidas hacia Israel, su combate al Estado Islámico (EI) y su guerra comercial con Pekín, etc.. etc.

En relación con las expectativas de la denominada oposición radical-abstencionista, lo que si queda claro son las afirmaciones de los candidatos estadounidenses en cuanto a que la opción militar está descartada para Venezuela. Respecto a este tema, en un extraordinario análisis político de Jesús Seguías, denominado: TRUMP ENVÍA UN MENSAJE ENCRIPTADO A LA OPOSICIÓN VENEZOLANA, señala: “Es una sólida política bipartidista. Nadie en la oposición debe llamarse a engaños al respecto. Y quien lo haga está contribuyendo de manera consciente a incrementar la frustración, la desesperanza, la impotencia en los venezolanos, amén de la prolongación de la agonía de la nación.”.

¿Estará todo esto relacionado con el cada vez más creciente discurso de la comunidad internacional en cuanto a que, la salida a la grave crisis porque transita Venezuela, debe partir de la iniciativa de los actores políticos venezolanos? La tendencia más palpable percibida por la comunidad internacional, incluso la que integra el grupo de gobiernos que reconocen al diputado Juan Guaidó como presidente interino, es una cada vez más intensa inactividad, pérdida de movilización y capacidad organizativa de la oposición en la sociedad venezolana. Los partidos opositores se han convertido en centros inactivos, devienen de sus cúpulas mensajes totalmente desdibujados de la realidad y fuera de todo contexto con respecto a las aspiraciones de la inmensa mayoría, con lo cual crece la desconfianza y su indiferencia, salvo los mensajes camorreros de las cuadrillas de cabilleros mediáticos, pagados para intentar justificar el discurso menguado, de quienes desde el extranjero abogan por más sanciones económicas para Venezuela, y hasta sin enmascaramiento alguno claman por una urgente invasión armada.

Discurso que por cierto viene haciendo un daño terrible a las posibilidades para quienes adversan al gobierno, en función de que puedan reorganizarse, replantearse su estrategia con nuevos y acertados métodos o como diría Cipriano Castro en la proclama de la Revolución Restauradora de 1899: “Nuevos hombres, nuevas ideas, nuevos procedimientos”.

En consecuencia, soy partidario de lo señalado por Seguías en cuanto a que las venideras elecciones parlamentarias no solucionan la mega crisis que estamos padeciendo y estará plagada de triquiñuelas; no obstante lo más interesante en su aseveración es: “Sin embargo, esas elecciones parlamentarias (y las que vengan) sí servirán para que miles de activistas opositores salgan a la calle a reencontrarse con un pueblo que está sufriendo en extremo, sin orientación, sin liderazgo, sin esperanzas. Servirán también para construir liderazgos auténticos, para acompañar a la gente, para reconstruir las fuerzas políticas, y para decirle a los venezolanos que los políticos sí son útiles.”



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Victor Barraez


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