El Líbano y Venezuela: la misma guerra

Los venezolanos y venezolanas, debemos al Comandante Hugo Chávez Frías, haber despertado nuestras conciencias para comprender una realidad que marcó nuestras vidas negativamente: la guerra económica. Y, sería la Dra. Pascualina Curcio Curcio, quien le daría contenido científico a esas develaciones del entonces Comandante-Presidente. Venezuela, desde la llegada del Comandante Chávez, se convirtió en un laboratorio de guerra social, único, en la historia de las guerras. No existe, modalidad de guerra alguna, que no haya experimentado -el imperialismo de EEUU- contra la nación y pueblo venezolano, en su desesperado intento de someter y destruir el Estado-Nación: República Bolivariana de Venezuela. Tal política imperialista, ha estado acompañada de una intensa guerra psicológica; cuyo fin, no ha sido otro sino crear la percepción –generalizada- en la población, que el culpable de todos sus males, no era otro sino Hugo Chávez; luego, Nicolás Maduro. "La tesis de la turbulencia social fue acuñada por los psicólogos Eric Trist y Frederic Emery. Sus conclusiones fueron popularizadas gracias al libro de Daniel Estulin El instituto Tavistock, y en ellas se explica cómo crear reacciones sociales de disociación en entornos bien organizados (entiéndase grupos poblacionales de cualquier escala) con el fin de "ablandar a una población utilizando fenómenos en masa como cortes en el suministro de energía, hundimientos económicos y financieros y ataques terroristas"(Venezuela: el laboratorio de ingeniería social más grande del planeta. José Negrón Valera, 15-10-2019, Spunik Mundo).

La distribución, ha estado –históricamente- en manos de la burguesía, en general, y en específico, en manos de los grupos oligopólicos, lo que les garantiza un poder –inigualable- sobre el control de los precios finales. Los precios en Venezuela, a todo lo largo de su historia, han permanecido "controlados" por la burguesía comercial-importadora, contrariamente, a lo difundido –masivamente- por los medios de comunicación privados. En 2008, Chávez, en un Aló Presidente retaba al entonces presidente, George W. Bush, sobre los riesgos de desatar una guerra económica contra Venezuela: "Si ustedes llegan de verdad a congelar los (fondos), si nos hacen daño, nosotros les vamos a hacer daño, porque no les vamos a mandar petróleo a los EE.UU. Anótelo Mr. Bush, Mr. Danger". En 2010, la modalidad de guerra económica se ubicó en el terreno monetario desde Colombia, siempre Colombia: "Chávez, leyó informaciones de prensa según las cuales, el "Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia desmanteló en Bogotá una fábrica de bolívares y dólares falsos", sin precisar cuándo se llevó a cabo ese operativo." Ese mismo 2010, Chávez, reta a la burguesía "nacional", les decía en cadena nacional de radio y tv: "Me declaro en guerra económica. A ver quién puede más, ustedes burgueses de pacotilla o los que quieren la patria" […]"Mendoza, te aceptó el reto. Tú con tus millones y yo con mi moral, porque tú eres un ricachón, para el cielo no vas (...) este es el reino del pueblo. Vamos a ver quién aguanta más, si tú con tu Polar y tu riqueza, y yo con mi pueblo y mi dignidad." En 2013, el entonces –electo- Presidente, Nicolás Maduro, denunciaba en una entrevista publicada en Últimas Noticias, el 22-12-2013, señalándole a Roberto Malaver: "Nosotros, nos concentramos en la guerra económica, verdaderamente, porque esta guerra económica se decidió en la Casa Blanca. Eso formó parte de los factores de poder en Estados Unidos creyendo que había llegado el momento de destruir a la revolución bolivariana. ¿Hasta dónde lo sabía Obama? No sé; si lo sabía, muy mal; si no lo sabía, también mal, porque todo lo hicieron en la Casa Blanca, yo lo denuncié en junio y tengo los nombres. Fue gente del Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado, y hubo una persona que estuvo en la reunión que alertó a Venezuela, con tiempo…"

Hugo Chávez, siempre alertaba: "Hay que tener cuidado con las Redes de distribución...", nunca se tuvo cuidado, ya sabemos las consecuencias. La hiperinflación, lograron enquistarla en la economía venezolana. Y, ¿Qué es la hiperinflación?, No es más, que la mayor evidencia de la existencia de una intensa lucha de clases a lo interno de la sociedad capitalista venezolana. Por la vía de la especulación de los precios, en la esfera del consumo, se apropia la burguesía de todo aquello que no puede hacerlo en la esfera del trabajo, dadas las garantías que la LOTTT y la Constitución Bolivariana, otorgan a la clase trabajadora. Esta evidencia, nos permite afirmar, que el objeto de la guerra económica es despojar al trabajador y/o trabajadora del objeto remunerador de su jornada de trabajo, valga decir, el salario. ¡Pulverizarlo! He allí el objetivo fundamental perseguido, inducir la molestia de la clase trabajadora. Y, al hacerlo, convertir a la clase trabajadora en un factor de choque contra el Gobierno Bolivariano, sentenciado por los medios de comunicación -a favor de esa burguesía- como el culpable de sus desdichas. Con ello, la burguesía, consigue una fuerza de choque para enfrentarla contra el Gobierno, surgido del propio pueblo. Además, este tipo de guerra, les permite multiplicar sus ganancias, en fin, la guerra económica es el negocio perfecto. ¡El más lucrativo de todos!

Ya, con la llegada del camarada Nicolás Maduro a la Presidencia; esa guerra económica, adquiere connotaciones –abiertamente- golpistas. Obama, declara a Venezuela, en marzo 2015, como: "una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos", mediante la Orden Ejecutiva 13.692, y, con ello, abre las compuertas para extender la guerra económica de EEUU contra Venezuela, a niveles nunca antes vistos, como los puestos en práctica a la llegada de Donald Trump a la presidencia. La guerra económica, adquiere connotaciones de guerra abierta contra la nación venezolana con las mal llamadas sanciones, el ataque –permanente- a la moneda nacional: el Bolívar, el bloqueo financiero-comercial y las continuas amenazas de invasión militar, que se convierten en la cotidianidad del venezolano y venezolana, quien –afortunadamente- logra develar con mayor precisión, quien es el responsable de sus penurias y desgracias, esto es clave como instrumento del pueblo agredido para contrarrestar esa metodología de guerra. Con esto, afirmamos, que en el mismo momento en que el pueblo -objeto de ataque económico-imperialista- logra descifrar al atacante, hacerlo visible, desde ese mismo momento, las posibilidades de triunfo -mediante una estrategia de guerra económica- tiene sus días contados para su derrota.

El mecanismo de ataque a la moneda, fundamental en toda guerra económica, lo explica la Dra. Pascualina Curcio Curcio, en los siguientes términos: "Históricamente, los incrementos del tipo de cambio en Venezuela, derivan en aumentos de los precios internos de la economía, lo que ocurre es que a partir del año 2013, dicho tipo de cambio ha estado siendo manipulado políticamente a través de portales web que residen en EEUU…Esta agresión contra la economía venezolana y por lo tanto contra el pueblo todo, tiene tres efectos: 1) deteriora el salario real; 2) contrae los niveles de producción; 3) hace insuficiente el gasto y la inversión públicos." Las consecuencias, son devastadoras para la nación objeto de guerra económica, según lo indica la Dra. Curcio Curcio, leamos: "A 114.302 millones de dólares ascienden las pérdidas ocasionadas por las medidas coercitivas unilaterales [mal llamadas sanciones] que, desde el 2013 y hasta la fecha, EEUU ha impuesto al pueblo venezolano, incluyendo el ataque a la moneda nacional." (Impacto de la guerra económica contra el pueblo de Venezuela, Pascualina Curcio, 18-03-2019, alainet.org). Una corrección, hecha a posterior en La Hojilla, por la Dra. Curcio Curcio, incorporando el año 2019, eleva ese monto -en pérdidas- a 194 mil millones de dólares. En ese impresionante monto, estima la Dra. Curcio Curcio, las pérdidas causadas a la nación venezolana por efectos de la guerra económica, encauzada por el imperialismo de los EEUU, acompañado del imperialismo europeo y demás países del llamado Cártel de Lima y sus agentes terroristas en Venezuela. ¿Qué economía, agregamos: y qué pueblo, resisten tamaña agresión? Y, sin embargo, todavía persiste en su cargo el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, como muestra del fracaso imperialista en su campaña de guerra por la conquista de su anhelado "cambio de régimen".

Desde 2019, El Líbano, se ha visto sacudido por una serie de protestas masivas en las calles, que motivaron la renuncia del primer ministro Saad Hariri. Las protestas, también se han dirigido contra el Banco Central de ese país. Si bien, los detonantes fueron el aumento del IVA, el impuesto al uso del protocolo de voz sobre internet (VOIP), una función en WhatsApp que permite hacer llamadas por el protocolo de voz sobre IP como Skype, Face Time o Hangou. Se unirían luego, reclamaciones sobre los pagos de deuda externa, el estancamiento económico y la falta de acceso a servicios públicos esenciales que, por lo costoso, se hacen inaccesibles a la mayoría del pueblo libanés. Las protestas masivas, obligarían al gobierno a rescindir los nuevos impuestos en el presupuesto 2020, recortar salarios y establecer contribuciones a la banca para cubrir el déficit público generado. El área económica, se ha convertido en epicentro de los descontentos del pueblo libanés. La moneda nacional, la libra libanesa, estaba en paridad con el dólar desde 1997, pero perdió cerca del 60 por ciento de su valor en las semanas previas a la caída del gobierno Hariri, en octubre 2019. Al ataque de la moneda nacional, la guerra económica propiciada por la Administración Trump, le han incorporado ahora, las mal llamadas sanciones o medidas coercitivas unilaterales imperialistas en contra del Hezbolá, las cuales, según el mismo discurso -aplicado a los funcionarios "sancionados" del Gobierno venezolano- solo afectarían a los militantes de dicha organización política libanesa. La embajadora de EEUU, en El Líbano, Dorothy Shea, así lo ha dejado claro: "EE.UU. impondrá "nuevas sanciones contra Hezbolá [Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano], medidas que también afectarán a aquellos que ayudan a Hezbolá. Asimismo, habrá una nueva categoría de sanciones que entrará en vigor el 1 de junio y afectará a los ‘asesinos’ civiles en Siria".

Al igual, que afirmaban en relación con las sanciones aplicadas contra Venezuela, la embajadora, niega que los EEUU tengan la intención de provocar un colapso de la economía libanesa, mediante sanciones a Hezbolá, a quienes acusan de lavado de dinero, narcotráfico y terrorismo, valga decir, de todos los males que aquejan a la población libanesa, tal cual se tratara de Chávez o Maduro. El objetivo imperialista, en El Líbano, al hacer uso de la guerra económica, es generar descontentos en la población [como lo han provocado] y promover el cambio de régimen [ya derrocaron a un primer ministro], pero ampliado a la procura de la destrucción del Hezbolá, organización política que cuenta con amplias simpatías de la población libanesa, lo que les ha garantizado una amplia bancada en el parlamento libanés, por su abnegada línea política de resistencia al régimen nazi-sionista de Israel y Arabia Saudita, enemigos históricos del pueblo libanés. A tal efecto, Sayyed Hassan Nasrallah, líder histórico del Hezbolá, denunciaba en junio pasado, que: "EE.UU. está interfiriendo y presionando al Banco Central de El Líbano para evitar que el dólar llegue a los mercados", y con ello, promover el alza de su valor y la correspondiente devaluación de la Libra libanesa y la consecuente subida de todos los precios; enfatizando, en su declaración que: "El tema del dólar, es una conspiración estadounidense contra El Líbano, su pueblo, sus familias y su economía, y hay quienes manejan este proceso…"

Obviamente, en El Líbano, los EEUU utilizan el ataque a la moneda como instrumento de guerra económica para la obtención de sus fines políticos: el cambio de régimen y destruir al Hezbolá. Al igual que en Venezuela, El Líbano, debe reorientar sus políticas económicas en el sendero de independizar su moneda de la dependencia colonial con el dólar estadounidense. Venezuela, hizo un primer intento –fracasado- en ese sentido, con la creación del Petro. Hoy, China, les traza la ruta a seguir a ambos países, mediante la creación de su moneda: el yuan digital. El cual –según afirma Mu Changchun, jefe de la división de investigación de la moneda digital del Banco Popular de China- "no podrá usarse para especular". Desde mayo, dicha moneda, ya es una realidad -en proceso de prueba- en varias ciudades, incluidas Shenzhen, Suzhou, Chengdu y áreas al sur de Beijing, Xiongán, entre otras. Algunos servidores públicos, ya reciben sus salarios en dicha moneda. China Daily, en uno de sus informes, señala: "Una moneda digital soberana, proporciona una alternativa funcional al sistema de liquidación en dólares y mitiga el impacto de cualquier sanción o amenaza de exclusión tanto a nivel de país como de empresa". Han sido, tantos los países que los EEUU, han agredido –económicamente- y "sancionados", que multiplicidad de soluciones han surgido para independizarse y liberarse del dólar estadounidense. El Líbano y Venezuela, deben avanzar por esos senderos que ha trazado la gran nación China. Juntas, como naciones y pueblos, unidos por lazos históricos de hermandad y confraternidad, ¡Vencerán!



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Henry Escalante


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