OEA pal carajo

No hay, en la historia de la Humanidad, un organismo multilateral tan desprestigiado como lo está la Organización de Estados Americanos. Fidel, acostumbraba llamarlo como el ministerio de colonias de los EEUU: "(…) su propio ministerio de colonias, que es la OEA, esa organización dócil y sumisa, que no hace más que recibir órdenes de Washington; la han maltratado, de tal forma la han tratado con la punta del pie, que han puesto aquello, señores, en una situación insoportable, en una situación ridícula; porque encima de ser una organización que no hace más que obedecer órdenes de Washington, ni siquiera la consultan cuando van a desembarcar sus marinos" (Discurso de graduación de la Escuela Básica para Oficiales de Matanzas, Fidel Castro, 18 de mayo 1965). No se equivocó Fidel, al otorgarle a la OEA tal definición pues no hubo golpe de Estado o invasión militar imperialista de EEUU, que no recibiera el plácet o visto bueno de esa organización multilateral. La historia de los pueblos de América Latina y el Caribe, están marcadas por el signo de la violencia imperialista, como lo ratificaba Fidel en una entrevista a los medios de comunicación en diciembre de 1971, concluyendo: "Nuestra posición es que ese organismo ha sido instrumento de la penetración y el dominio imperialista en América Latina. Nuestra posición es que ese organismo tendrá que desaparecer…" En abril de 2009, el líder revolucionario americano, Fidel Castro, ratificaba en una Reflexión, una vez más, su postura principista sobre la OEA: "Los hechos históricos demuestran la política hegemónica de Estados Unidos en nuestra región y el papel repugnante de la OEA como odioso instrumento del poderoso país". La madera de un verdadero revolucionario, está construida sobre una base sólida de Principios, es por ello que ante el coqueteo del insulso Insulza, entonces secretario general de esa infausta organización multilateral, quien le propusiera a Cuba reingresar a la OEA en la Cumbre de las Américas en 2009, en un ambiente de progresismo en nuestro continente, Fidel reivindicó sus Principios: "Insulza afirma que para entrar en la OEA, Cuba tiene primero que ser aceptada por la institución. Él sabe que nosotros no queremos ni siquiera escuchar el infame nombre de esa institución. No ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos; es la encarnación de la traición. Si se suman todas las acciones agresivas de las que fue cómplice, estas alcanzan cientos de miles de vidas y acumulan decenas de años sangrientos" […] "Nos ofende incluso, al suponer que estamos deseosos de ingresar en la OEA. El tren ha pasado hace rato, e Insulza no se ha enterado todavía. Algún día muchos países pedirán perdón por haber pertenecido a ella…" (¿Tiene la OEA derecho a existir?, Fidel Castro Ruz, abril 14 2009).

La OEA, nace en 1948, el 31 de enero de 1962 Cuba es expulsada de esa nefasta organización que guarda silencio ante la derrotada invasión imperialista de Playa Girón. En 1965, la OEA avala la invasión imperialista de República Dominicana, convirtiéndose esa, en la primera invasión que contó con el aval colectivo de los Estados miembros de la OEA, violentando su propia Carta de principios que contempla como norma: "la no intervención de ningún Estado en los asuntos internos de otros". A partir de entonces, la OEA y los Estados que la componen, han sido cómplices de las políticas de rapiña y saqueo que los gobiernos imperialistas de los EEUU, han desplegado en garantía de la Doctrina Monroe: "Un principio referente a los derechos e intereses de los Estados Unidos es que los Continentes Americanos, por la libre e independiente condición que han adquirido y que mantienen, no deben ser en lo sucesivo considerados como sujetos a colonización por ninguna potencia europea." […] "En consideración a las amistosas relaciones que existen entre los Estados Unidos y esas potencias, debemos declarar que consideraríamos toda tentativa de su parte que tuviera por objeto extender su sistema a este hemisferio, como un verdadero peligro para nuestra paz y tranquilidad". (Fragmento del séptimo mensaje anual al Congreso de los EEUU del Presidente James Monroe, 02 de diciembre de 1823). América para los americanos de Norteamérica, ha sido un Principio que ha tomado para sí la burguesía estadounidense, considerando a sus países vecinos del Sur como el mal llamado "Patio trasero", visión denigrante que, en mucho, han reforzado y hecho suya, mucha de la élite gobernante de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.

59 años, han transcurrido para que la OEA repita la historia infame que la llevó a expulsar al pueblo cubano de esa organización y constituirse, sus Estados miembros, en verdugos de las penurias que desde entonces comenzó a transitar ese pueblo como consecuencia del bloqueo financiero y demás bienes esenciales para la vida, que comenzaron a escasear en la Isla Revolucionaria con la anuencia de sus países vecinos. Hoy, Venezuela asume su retirada de la OEA como un paso en firme para liberarse de lo que han significado 20 años de agresiones imperialistas, que no han encontrado la solidaridad necesaria, en los Estados que integran esa organización multilateral. Desde esa organización, se ha llegado al extremo de promover la intervención militar imperialista desde su Secretaría General, con el inmundo Luis Almagro. Y, al igual que hiciera esa organización en relación al golpe de Estado contra el gobierno democrático de Mel Zelaya en Honduras, y que motivara en nuestro Comandante Chávez, concluir que la OEA: "ya no sirve para nada"; hoy, esa organización, no solo avala, sino que pretende constituirse en soporte del intento de golpe de Estado de la Administración Trump contra la Democracia venezolana, mediante la figura de un autoproclamado designado por el propio Donald Trump, y que responde directamente a sus directrices. Si Chávez, concluyó que ya no servía para nada esa organización, después de analizar la reciente experiencia de agresión permanente contra Venezuela, bien podemos concluir que ya no sirve para menos nada, en momentos en que han llegado al descaro de desconocer plenamente los Principios de la Carta de la Organización, como bien lo expresara recientemente el Embajador de Uruguay, Hugo Cayrús, con relación a la imposición de un supuesto representante del Estado venezolano, designado por la Administración Trump: "La OEA no tiene competencia para efectuar un reconocimiento colectivo; facultad que solo reside en los Estados Miembros. La resolución es contraria al Derecho Internacional y a la normativa de la OEA". A tal extremo, han llegado en su decadencia.

Este sábado 27, Venezuela da como terminada su pertenencia a dicho instrumento de dominación imperial. Se cumple, el plazo fijado una vez que la nación Bolivariana denunció su permanencia en dicha organización. Es un día de júbilo nacional, que restituye -en mucho- la Soberanía perdida en beneficio de la dominación imperialista de EEUU. La América, en su reconsideración histórica para restablecer su independencia obtenida luego de grandes batallas contra las viejas colonias europeas, debe reconsiderar su permanencia en una institución nacida para doblegar naciones y encajonarlas como "perritos falderos", tal cual dijera el presidente peruano, hoy preso por corrupción, Kuczinsky, al redil de las directrices del imperio del norte. No hay libertad posible, mucho menos independencia posible, perteneciendo a ese club de Estados sometidos a la camisa de fuerza de las instituciones impregnadas de la Doctrina Monroe. La salida de Venezuela de la OEA, se constituye en un nuevo cisma que conducirá a la Patria de Bolívar y Chávez por nuevos senderos de liberación nacional, que deben acompañarse con la liberación en la economía de la dominación del dólar y otras instituciones occidentales, que le subyugan y someten –sus fuerzas productivas- a permanecer encadenadas a los dictámenes de Washington. En esta hora de nueva Independencia, como no recordar a Ayacucho, esa magna batalla que sella definitivamente nuestra primera independencia suramericana de la España imperial. En Ayacucho, se consagra nuestro Gran Mariscal Antonio José de Sucre, se cierra un ciclo libertario de nuestras naciones pero, a la vez, se abría otro.

Esta nueva gesta independentista de la OEA, apenas comenzaba cuando expulsaban a Cuba de esa nefasta organización. Hoy, Venezuela, su pueblo liderado por el Hno. Presidente Nicolás Maduro, reimpulsa sentimientos libertarios a la América de estos turbulentos tiempos, en que la espada de Bolívar se levanta contra el imperialismo. En carta fechada el 09 de diciembre de 1824, el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, reporta al Padre Libertador Simón Bolívar, los resultados de la batalla: "El campo de batalla ha decidido por fin que el Perú corresponde a los hijos de la gloria. Seis mil bravos del ejército libertador han destruido en Ayacucho los nueve y mil soldados realistas que oprimían esta República: los últimos restos del poder español en América, han expirados el 9 de diciembre en este campo afortunado. Tres horas de un obstinado combate han asegurado para siempre los sagrados intereses que V.E. se dignó en confiar al Ejército Unido." (Carta del Mariscal Antonio José de Sucre al Libertador Simón Bolívar, 9 de diciembre de 1824, Cuartel General en Ayacucho).

Caracas, 25-04-2019



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Henry Escalante


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