¿Arrodillado en la alfombra o rodilla en tierra?

Todavía no había cumplido cinco años, cuando una tarde estando de visita en la iglesia, mi madre, un poco molesta me dijo: o te hincas o cuando lleguemos a la casa arreglaremos este asunto. A continuación me aplicó un pellizco y me ofreció un rodillazo, por lo que ante semejante cordialidad maternal, no me quedó más remedio que obedecer....a pesar de todo, a la mayoría de los feligreses, se les veía felices doblando las rodillas y colocándolas sobre el banco de madera o aforrado en tela de alfombra.

Otro día, cuando pasaba frente a la casa de un jóven árabe, lo observé hincado sobre la alfombra de su casa. Inmediatamente le pregunté a mi madre: ¿también esa gente se arrodilla? Por supuesto, la mayoría de ellos creen en dios, y lo que eso significa es que los creyentes suplicamos con insistencia. A veces nos sentimos tan pequeños, tan pecadores y tan débiles ante el gran poder de dios, que nos reconfortamos pidiendo clemencia, prosternados, postrados si es posible, eso sí, en paz, con sublime resignación y alejados de sentimientos de rebeldía mundana...

Ya estando menos jóven, junto a mi compañera, tuve la oportunidad de ver algunas películas italianas, en especial aquellas protagonizadas por Marcelo Mastroianni, donde con magistral actuación, al estilo de Giacomo Girolamo Casanova, cada vez que deseaba los favores sentimentales de bellas y elegantes damas, se les arrodillaba, no importaba si en la alfombra o en el piso, pero siempre en señal de súplica amorosa que con casi toda seguridad lo conduciría al lecho de tan codiciado angel...

Todavía, hace apenas un año aproximadamente, tuve la oportunidad de ver una foto, donde una dama venezolana, ansiosa de figuración, apareció mostrando sus rodillas al Sr. Bush, tal vez en señal de que a cambio de sumar voluntades en la escuálida oposición de su país, podría incarse ante el supremo jefe del imperio de la posmodernidad. En realidad, no se como calificar esta insinuación, si de divina o terrenal, pero lo cierto es que con o sin reclinatorio, lo que pudiese haber venido podría inscribirse en la antología de la postración del subdesarrollo corporal y mental...

Pero mucho más reciente a lo que les he contado, ha aparecido en la escena pública internacional, un personaje con cara de morsa, de ágil caminar y brincoleteo incesante, que a pesar de ser la mano derecha del Sr. Bush en la ONU, se arrodilla a cada instante ante el cuerpo diplomático que actualmente está votando por la persona que debe quedar como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. ¿Extraño caso?. A primera vista, parece insólito que el imperio se arrodille para solicitar los amores de los delegados. En realidad, más que insolito, es un acontecimiento histórico. Por primera vez, la denominada primera potencia, se siente débil de apoyo, ya no maneja a su antojo a casi doscientos países del planeta. Ahora, han comenzado a entender que el viento y la nave del mundo está cambiando, está girando en sentido contrario a la hegemonía, a la unipolaridad.

El hombre morsa, perdón, Mr. John Bolton, las Señoras Deborah McCarthy, Condorisa Rice y las camarillas del alto gobierno de USA, a pesar de su poderío que nadie niega, han comenzado a pensar seriamente en la necesidad de arrodillarse en la espumosa alfombra, mientras chantajean y confunden a los países que a esta hora del partido han comenzado a dudar de las bondades del imperialismo norteño. Un juego diabólico, mesclado con fingidos golpes de pecho de falsas beatas, anuncian nuevas tácticas y estrategias, con la esperanza de evitar se les quiebre su omnipotencia.

Mientras tanto, aquí en Venezuela, un nuevo líder continental, muy respetuoso de los ritos religiosos, pero muy conocedor de lo que significa poner una sola rodilla sobre la tierra, pero todo el corazón sobre ella, en vez de hacerlo en felpudas y complacientes alfombras, enfrenta sin vacilación la embestida del Mr. Luci y sus asociados y ha dicho: “Aquí está en juego la continuación de este proyecto democrático, liberador, patriota, nacionalista, o la otra alternativa es que Venezuela se arrodille de nuevo y sea encadenada como colonia del imperio norteamericano, he allí la realidad...Venezuela más nunca será territorio del imperio norteamericano”. Independientemente de los resultados electorales que al final se logren en la ONU, esta acción quedará como una lección tanto para la oposición apátrida que todavía queda en el país, como para cachorros de otros lares que todavía dudan de la valentía con que estamos y continuaremos actuando en la vida política nacional e internacional.

Rodilla en tierra, es el símbolo de la resistencia y el combate de frente y sin temor ni vacilación, donde al adversario no se le debe implorar, sino por el contrario hay que demostrarle al mundo que se tiene la razón y la verdad en la lucha por la justicia y la paz universal. No se trata de arrodillarse al estilo del pecador arrepentido y sumiso, del liderazgo tradicional tercermundista que en sus andanzas, busca la bendición en Washington, de la cínica postura de funcionarios del imperio de engaños y agresiones, o de la representación de Casanova en la picaresca comedia italiana, por el contrario, lo que se plantea desde Venezuela, con el apoyo de 80 países del planeta, es la lucha sin cuartel por la soberanía, la supervivencia, la democracia y la convivencia internacional con dignidad, desarrollo económico y social para todos los pueblos del planeta.

(yovic01@cantv.net)


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Yolí J. Núñez O.


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