Revolucionarios, contrarrevolucionarios y Carta Democrática

Actualmente vivimos los venezolanos una situación socioeconómica extremadamente crítica. Por un lado, resulta difícil encontrar los productos de la cesta básica y cuando se consiguen ha sido a costa de interminables horas de cola bajo el sol o a precios sumamente elevados. La escasez y la especulación hacen gala de presencia constantemente de manera inclemente e incontrolada, bajo la tutela de funcionarios y comerciantes cómplices y autores de esta atroz situación. Por otro lado, la delincuencia de todo tipo se ha desatado y diariamente tenemos noticias de robos, asesinatos, secuestros, atracos, estafas y agresiones en todos los sectores sociales. Basta revisar las noticias, conversar con cualquier vecino u observar desde una esquina para darnos cuenta del aumento desmedido de la ilegalidad y la inseguridad.

Es innegable que ambas circunstancias, el acceso a los productos de la cesta básica y la inseguridad, son hechos que nos afectan a todos y que sus causas son múltiples. Podemos pasar horas analizando sus raíces, buscando culpables, pronosticando sus consecuencias tanto en el presente como en el futuro y estableciendo las soluciones. Lo peligroso y sumamente delicado es dinamitar el proceso revolucionario y darle cabida al regreso del neoliberalismo, a la derecha y la democracia representativa basándonos en estas realidades.

Muchos revolucionarios todavía no se han dado cuenta del paso transcendental, a nivel nacional como internacional, de haber evolucionado de la democracia representativa a la democracia participativa y protagónica. Hecho del cual si se ha dado cuenta el país más poderoso del planeta y por lo que nos ha declarado como "amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses". Sabemos que Venezuela no cuenta ni con la tecnología industrial ni militar, ni los inmensos recursos económicos ni nucleares que poseen los EEUU, por lo cual resulta cómico pensar que podamos ser una amenaza a su seguridad nacional. Sin embargo, la amenaza de Venezuela radica en el hecho de ubicar el poder político en el pueblo, la democracia directa, lo cual es sumamente explosivo y peligroso para el gran poder políticoeconómico estadounidense. Hemos logrado revivir, resucitar, el socialismo, el bolivarianismo e impulsado el progresismo y unión de países latinoamericanos. Somos el único país del mundo en el cual el pueblo participó y voto su propia constitución nacional; al contrario de la mayoría de los países del mundo en los cuales sus constituciones fueron impuestas por grupos de poder. Ahí está la amenaza a ese país.

Es válido que muchos venezolanos estén molestos por los niveles de corrupción dentro del gobierno, es válido que haya molestia porque no se haya podido controlar y enfrentar duramente el problema de la guerra económica y resolver positivamente la situación del ataque a los dos principios pilares de la revolución bolivariana: la mayor suma de felicidad al pueblo y la igualdad de oportunidades en igualdad de condiciones.

Lo que no es válido es que un grupo de contrarrevolucionarios y seudos revolucionarios vendan y traicionen las conquistas logradas por tener una arepa diaria en sus platos. Dice la Biblia: no solo de pan vivirá el hombre. No se puede validar el que este grupo de venezolanos soliciten la aplicación de la carta democrática y el catalogar la situación del país como crisis humanitaria para darle apertura a la intervención estadounidense en nuestro país. Pareciera que estos apátridas olvidan o no quieren ver lo que ha hecho EEUU históricamente cuando interviene militarmente algún país. Baste revisar lo que sucedió en las torres gemelas en donde se montó "el cuento" de un ataque terrorista para justificar una intervención en Irak para sacar "el dictador" que gobernaba ese país y llevar la "democracia" estadounidense. Podemos ver como se encuentra ese país y compararlo con los tiempos del famoso "dictador".

Considero que bien vale la pena que los revolucionarios luchemos por conservar la Revolución Bolivariana y profundizarla. Es tiempo de potenciar el Poder Popular y evitar que caiga en las manos de los infiltrados, los caballos de troya y los quinta columnas que se han enquistados en los órganos del poder gubernamental y que desde ahí han bombardeado a los verdaderos socialistas bolivarianos chavistas. No podemos permitir que se pierda la revolución, la paz y que se derrumbe con ella todos los procesos progresistas generados en América del Sur solo porque hay muchas colas y se dificulte enormemente satisfacer las necesidades básicas.

Vale que levantemos la voz contra los corruptos, contra los seudo-chavistas, los chavistas light, los quinta columnas, los burócratas y los ineptos que se han posicionado en los altos cargos del gobierno y desde esas esferas del poder han estado dinamitando la revolución y a costa de ella se han enriquecido a expensas de las necesidades del pueblo.

Vale que busquemos los medios apropiados para expulsar estos antirrevolucionarios pero no por esto vamos a aliarnos con los enemigos de la revolución y con países imperialistas para tener una arepa con queso. El fin no justifica los medios, al estilo de Bandera Roja que por considerar que este proceso no es ni revolucionario ni socialista, se convirtieron en el brazo armado de AD y en miembros de Voluntad Popular. Podemos no estar de acuerdo con muchas medidas que se han estado tomando pero no por eso vamos a regalarle el país a los enemigos de la patria ni a los neoliberales.



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Ysrael Salinas


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