¡Salvemos al mundo!

Estamos al borde de una conflagración mundial. Ojalá, no ocurra lo que tanto se ha profetizado: El apocalipsis o la Tercera Guerra Mundial. Los embates de la naturaleza y los acontecimientos bélicos, en pleno desarrollo, son catastróficos. Existen signos y síntomas de un malestar global, mundial e internacional, que nos hacen presentir que la humanidad está en una encrucijada. No podemos permitir que privilegiados actores y fuerzas del juego mundial continúen dominando e imponiendo sus puntos de vista, sus creencias, sus valores, su cultura, sus intereses económicos, su filosofía de vida y su modelo energético de desarrollo y de convivencia. De una vez por todas, y probablemente por las malas y a un costo muy alto para la especie humana, nuevos actores y fuerzas sociales, deben asumir la conducción de un mundo que se nos está escapando de las manos. Ni el G-8, la ONU , los países no alineados, la confederación de países africanos o árabes, han podido detener las tendencias destructivas que nos acechan.

Basta observar lo que ocurre a nuestro alrededor: crisis energética, que se expresa a través del despilfarro de combustibles fósiles y los elevados precios del petróleo; crisis social, expresada en la desigualdad, la inequidad, la exclusión, la pobreza y la miseria; crisis ambiental, cuyas manifestaciones más evidentes son: lluvia ácida, deterioro de la capa de ozono, deshielo de casquetes polares, extendida desertificación, contaminación ambiental, calentamiento y cambios climáticos del planeta; crisis política, como expresión del juego del poder mundial, cuyo ejemplo más reciente es la cruenta invasión a Irak, por parte de los Estados Unidos, y la confrontación entre Israel y los países árabes, en especial, Palestina y el Líbano ¡por ahora! La rebelde posición de Irán y Corea del Norte, en cuanto al uso pacífico y bélico de la energía atómica, revelan que los pueblos oprimidos y excluidos del mundo, han decidido rescatar su dignidad y su soberanía, aún a costa del sacrificio y la inmolación colectiva. O vivimos libres y en paz o viviremos como esclavos y en permanente guerra ¡Ahora o nunca! Parece ser la consigna.

En 1987, visitamos Panmunzón, en el paralelo 38, donde se han celebrado desde la década de los 50 las conversaciones entre las dos coreas para alcanzar su reunificación pacífica, allí, pudimos constatar, sin intermediación de las agencias de noticias internacionales, que del lado de Corea del Sur, existían un control y una chocante presencia de fuerzas norteamericanas que, como en el caso de Guantánamo en Cuba, constituyen un irrespeto y una bofetada a la soberanía, independencia y dignidad de estos pueblos, que han sido hasta ahora pacientes y prudentes, esperanzados, en que la inteligencia humana, el tiempo y las vías diplomáticas, resolverían estas irracionalidades. Pero, todo tiene su límite. No se puede vivir acorralado, mendigando justicia social y pidiendo permiso toda la vida. Por eso, así como los Estados Unidos de Norteamérica y sus fuerzas aliadas, decidieron invadir Irak y lo han hecho en otros países, sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU , es comprensible que, Corea del Norte, en uso pleno de sus derechos soberanos e independencia, haya anunciado ratificar su firme decisión de continuar las pruebas de misiles de alto alcance.

Conociendo la férrea disciplina del pueblo norcoreano y el elevado compromiso con la Idea Zuche , inspirados en el legado de Kim Il Sung y en el liderazgo de Kim Jong Il, este país asiático, junto a Irán, podrían convertirse en "la chispa que prenda la pradera". Por eso, el Presidente Chávez, en su interés de contribuir a salvar al mundo, debería visitar Pyongyang, en solidaridad a un partido y a un pueblo que ha defendido y luchado, al lado de su líder, por la liberación creativa de los pueblos del mundo. No es una temeridad, ni una imprudencia diplomática, es actuar de manera proactiva, a favor de la paz y con total libertad, en contra de la dominación y el imperialismo ¿Vamos ahora a arrugar?


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Hugo Moyer Agostini

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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