Hasta en el beisbol ¡Cuba sí, yanquis no!

Una vez más se hace presente aquella vieja consigna, aprendida en el calor del rancho en que nos crió la vieja María Gil y que da nombre a parte del título del presente artículo. De nuevo, el pueblo cubano ha demostrado que la gallardía, la voluntad, el arrojo y el orgullo, no son enseres que se compran en cualquier tienda. En esta ocasión, el beisbol ha dejado en el mundo entero un sabor a conga mezclado con libertad, altivez y humildad ejemplar.

El imperialismo, incrustado en varios de los países que participaron en el Clásico Mundial de ese deporte, acaba de recibir otro fulminante nocaut propinado por nuestros hermanos taínos, especialistas desde hace tiempo en humillar al tirano donde quiera se encuentre.

¿Dónde se refugian quienes se opusieron a la participación de los antillanos en el evento? ¿Nos queda claro ahora que motivó tan ruin acto de mezquindad y egoísmo? ¿En cuál oscuro hueco se enconchan los “profesionales” de la narración y el periodismo impreso, que se deleitaron ante el nocaut sufrido por los isleños a manos de la representación boricua?

Cuba y sus heroicos peloteros, reiteraron el camino a seguir. No hay dólares, fama, presiones ni patio que valga cuando de elevar la verdadera condición del ser humano se trata. Cuba y sus heroicos peloteros, de nuevo colocaron en la palestra la evidencia cada vez más clara del derrocamiento evidente y necesario del imperialismo.

El rol jugado por la Cuba socialista, es el triunfo de los pueblos latinoamericanos y del mundo en general que se resiste a seguir siendo colonia. Por eso y por mucho más, como cualquier cimarrón montuno otra vez gritamos llenos de emoción ¡Cuba sí, yanquis no!

*Periodista


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Ildegar Gil*

Comunicador social

 ildegargil@gmail.com

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