Dejemos la Hipocresía

Una de las cosas que más irrita a la humanidad es la hipocresía. Es la suposición de unos que los otros son tontos, es pensar que nos tragamos el cuento que existen “instituciones” donde se concilian y se regularizan las relaciones interpersonales o internaciones. Es creer que la ignorancia es inherente al receptor y que el discernimiento es un don divino de aquellos que, por razones circunstanciales, ostentan el poder.

Obvian que el individuo por naturaleza busca la veracidad de la información, independientemente de la fuerza que impriman las transnacionales de la comunicación en controlarla. Por mucho músculo político comunicacional que tenga el emisor, siempre queda evidenciada la patraña, que no es que resarce los daños ocasionados pero que, suma nuevos enemigos hasta llegar el momento en que todo su poderío se venga abajo como una torre de naipes.

El abuso del poder es inversamente proporcional a su permanecía en el tiempo. Nada más irritante que un prepotente bravucón amedrentando a los que considera débiles e incluso a aquellos que en el tablero político tienen su mismo estatus.

Esa es la actitud, por ejemplo, de los Estados Unidos frente al resto de las naciones, que una vez más lubrica su artillería para vapulear esta vez, al pueblo Sirio, bajo el supuesto de ser el gendarme del mundo. La verdad es que el Premio Nobel de la Paz Barack Obama, es el encargado de activar la economía de su país a través de la industria militar, apoderándose del corazón del Medio Oriente por lo lucrativo de diversos proyectos de gasoductos y oleoductos que existen en la región.

El “argumento” es que Bashar al-Asad utilizó armas químicas para combatir a rebeldes que se oponen a su gobierno, cuando la realidad es que fueron mercenarios contratados por los aliados de los EEUU (Arabia Saudita, Jordania, Qatar, entre otros), quienes proporcionaron el arma letal a los Jihadistas para agredir a Damasco y así crear condiciones que “justifiquen” ante la “comunidad” internacional un ataque militar. La treta injerencista quedó develada con las declaraciones difundidas por una reportera de una agencia noticiosa de los EEUU.

El mamotreto del Consejo de Seguridad de la ONU y el resto de las “instituciones internacionales” están conscientes de la falsedad con que se busca justificar la acción militar en Siria, pero no tienen las agallas y/o el ejercicio soberano para darle un parado al cínico imperio, que vaya más allá de un simple exhorto.


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Jiuvant Huérfano


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