Geopolítica y propaganda de guerra

En la actualidad la geopolítica se entiende como el estudio de las
rivalidades de poder o de influencia en los territorios y las poblaciones
que allí habitan, tanto a escala planetaria como a escalas continental,
nacional, regional y local. Esas rivalidades se dan por el interés que
tienen diferentes grupos humanos de controlar o dominar los recursos, los
mares, las rutas, las poblaciones, y cualquier otro elemento que exista en
los territorios o en el espacio geográfico en general.

Para el logro de sus objetivos de control y dominio territorial, los
grupos humanos se valen de diferentes tipos de estrategias, tanto de
carácter económico, como político, jurídico, comunicacional y militar.
Dependiendo de los objetivos a lograr y de los contextos en los que se
plantean las rivalidades, determinadas estrategias o combinaciones de
estrategias pueden resultar las más adecuadas.

En el caso de optar por una estrategia militar principal, apoyarse en una
estrategia comunicacional complementaria puede ser de gran ayuda,
especialmente en los tiempos modernos, cuando se cuenta con medios de
comunicación televisivos, radiales, impresos y electrónicos (redes
sociales). La estrategia militar de desarrolla precedida por, y en
paralelo con, una campaña de propaganda de guerra. Para esto último se
deben observar las siguientes reglas (www.michelcollon.info): esconder los
intereses, demonizar al enemigo, suprimir la historia y la geografía, y
organizar la amnesia.

La primera regla significa esconder los verdaderos intereses por los que
se declara una guerra, los cuales por lo general tienen que ver con el
control y dominio de los territorios, haciendo aparecer como motivo
principal, razones humanitarias o la defensa de los derechos humanos. La
segunda regla implica la demonización del enemigo, a través de la difusión
mediática de una mentira que indigne a la opinión pública destinataria de
los mensajes que forman parte de la campaña de propaganda de guerra. La
tercera regla consiste en suprimir o tergiversar el contexto histórico y
geográfico donde se está desarrollando la guerra, para evitar una
interpretación objetiva por parte de la opinión pública. Finalmente, la
cuarta regla busca borrar de la memoria colectiva otros conflictos bélicos
similares, como si no hubieran ocurrido, presentando la nueva guerra como
justa y liberadora. De esta manera, para recordar al geógrafo alemán
Federico Ratzel, quien vivió entre la segunda mitad del siglo XIX y
comienzos del XX, se puede decir que “la guerra es la lucha por el
espacio”, en la que la comunicación, en este siglo XXI, es una de las
armas más poderosas.


alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo


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