La siembra de acetaminofen, antibióticos, anticonceptivos y el bicarbonato

Mis queridos lectores, había decidido dejar descansar la pluma por un tiempo, sin embargo, cuando un hijo mío me dijo que estaban hablando de plantar acetaminofén sentí que no podía dejar pasar este momento. La verdad es que quedé estupefacto, anonadado, sin habla, ni siquiera me reí, en verdad no podía creer tal cosa.

Sé que las burlas han abundado en este sentido, pero creo que sugerir algo como esto en pleno siglo XXI, más aun cuando ha sido dicho por una ciudadana precandidata del PSUV creo que es una tragedia griega.

Como señalo en el título, ya no me extrañaría que alguien sugiriera plantar antibióticos, anticonceptivos y matas de bicarbonato, claro, quien lo haga posible merece el premio nobel.

Con este tipo de afirmaciones que nos retrotrae siglos atrás, antes del desarrollo de la industria química y de fármacos, no nos queda más que pensar que también deberemos dar otro pasito y dejar de consultar a los médicos e ir directamente a los brujos, que posiblemente cobren un poco menos, pero si la demanda de brujos y brujas aumenta, seguramente incrementarán sus honorarios.

Me recordó la última visita a mi médico que me dijo - tómate esto, si no hay, esto otro, y si tampoco hay, tomarás “tejo”, todos entendemos lo que me quiso decir.

En primer lugar, que alguien que aspira a ser diputada a la Asamblea Nacional haga este señalamiento, es un reconocimiento de la existencia de la escasez de algo tan básico como un remedio tan común como el acetaminofén, que usted lo encuentra en cualquier parte del mundo en distintas presentaciones y marcas y que es muy barato. Es reconocer que el gobierno no tiene la capacidad para solucionar un problema fundamental de abastecimiento de medicinas de una manera apropiada. Es presentar al país al escarnio y la burla internacional, yo creo que hasta en países tan pobres y castigados como Haití o Bolivia usted va a cualquier farmacia y sale con una cajita de acetaminofén. En todas partes del mundo usted consigue el bendito medicamento menos en la República Bolivariana de Venezuela, país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, país que cuenta con satélites circundando el globo terráqueo y que obtiene el reconocimiento de la FAO por su lucha contra el hambre. Solo hay una palabra “INCONCEBIBLE”.

Ustedes pueden imaginarse la cara de un extranjero que lea la noticia que en Venezuela se recomienda plantar matas acetaminofén, que también haya leído que en Venezuela la gente no encuentra papel higiénico y que para conseguir unos rollitos debe hacer una cola kilométrica a pleno rayo de sol, y no cualquier sol, este que nos achicharra en el trópico.

Una vez le comenté a un amigo de la infancia que en Venezuela estábamos viviendo la escasez que vimos en nuestra adolescencia en Chile, pero mi amigo me apuntó algo muy cierto, ni en los peores momentos del gobierno de Allende la gente fue a una farmacia y le dijeron “NO HAY”.

Me es difícil entender que en estos momentos tan definitorios y álgidos para el gobierno, haya una persona que no piense en el flaco favor que le hace a la revolución con una afirmación tan peregrina y jalada por los pelos como la de la siembra de acetaminofén. Ya me imagino que los bachaqueros pondrán en sus estantes improvisados maticas de acetaminofén y venderán el producto por hojas, o al mayor vendiendo la mata completa. Creo que esta idea debe agregarse a la de gallineros verticales otro desvarío de hace mucho tiempo.

Con este tipo de ideas geniales, pareciera ser que el gobierno quiere facilitarle las cosas a la oposición, de verdad no entiendo. ¿Qué alguien me explique? Declaraciones como esta de la siembra de acetaminofén, la promesa del ministro Osorio diciendo que en dos meses se normalizará el abastecimiento, sin explicar cómo, y las declaraciones de que la criminalidad ha bajado aunque no se cuente con estadísticas y estudios aritméticos matemáticos no ayudan en nada a la revolución.

Este es un problema serio que he conversado con muchas personas, la perniciosa tendencia de los políticos de dar discursos improvisados sin tener la pericia para tal cosa, lo que a mi modo de entender es una osadía. Grandes políticos como Churchill, Fidel Castro, el Che Guevara, entre muchos otros, dedicaban horas en la preparación de discursos muy bien pensados que luego se traducirían en alocuciones para la historia, alocuciones racionales y que también movían la fibra emocional de sus oyentes. Esto que señalo es válido para los representantes gubernamentales como para la oposición en la cual abundan las alocuciones que dejan mucho que desear

Por último, recuerdo una anécdota de mi adolescencia cuando abrí la boca para decir alguna insensatez que no recuerdo exactamente, mi padre me miró con un rostro severo y me dijo – HIJO SI NO TIENE NADA SENSATO QUE DECIR ES MEJOR QUE NO DIGA NADA, POR EL BUEN NOMBRE Y REPUTACION DE LA FAMILIA.


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Hernán Luis Torres Núñez


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