El Ébola suscita ambiciones corporativas

“La historia demuestra que detrás de cada brote de este tipo de
enfermedades está el cartel de las farmacéuticas, una de las
industrias más poderosas, influyentes y perversas del mundo”.
Tal es la conclusión que deriva de una investigación llevada a cabo
por la agencia informativa rusa RT acerca de la relación que existe
entre el centro de investigaciones biológicas Fort Detrick de Estados
Unidos, el reciente brote de ébola en África y quienes han sido los
beneficiados por las pandemias a lo largo de la historia.

Según un despacho fechado el 7 de agosto de Karen Méndez, corresponsal
de RT, ha llamado la atención de los especialistas en cuestiones
epidemiológicas en todo el mundo el hecho de que fuera la cadena
televisiva CNN, telemisora considerada la que con mayor exactitud
refleja en la actualidad la agenda mediática del gobierno de Estados
Unidos, la que alarmara acerca del brote de Ébola en varios países de
África; la que más insistiera acerca de la necesidad de lograr una
vacuna contra esa enfermedad, y la primera en dar a conocer los
adelantos que en tal sentido están obteniendo ciertos laboratorios
estadounidenses.

CNN lanzó, en exclusiva, la noticia de que en EEUU se había logrado un
tratamiento –no probado aún en humanos- para curar el Ébola. Se decía
que el medicamento había sido administrado al doctor Kent Brantly,
estadounidense afectado por esta enfermedad en África, y que los
efectos en el paciente habían sido “milagrosos”.

Luego se conoció que el medicamento fue desarrollado por la compañía
biotecnológica Mapp Biopharmaceutica, con sede en San Diego,
California, cuyo equipo científico trabaja con el ejército en el
centro de investigación biológica y desarrollo de armas químicas Fort
Detrick, de Maryland, que desde hace medio siglo se dedica a la
detección de enfermedades mediante la manipulación ingeniera genética
de la infección. En Fort Detrick, se inoculó hace un año el virus del
ébola a un grupo de monos.

Según la investigación periodística de RT, durante la Segunda Guerra
Mundial, en Fort Detrick tuvo lugar una intensa investigación sobre
guerra biológica supervisada por George Merck, gran aliado de Hitler y
presidente de una de las mayores industrias farmacéuticas de EEUU.
Se conoce que el gobierno estadounidense calcó del nazismo el programa
de guerra biológica aplicado por Alemania durante el Tercer Reich. A
tal fin, en 1946, el gobierno de Truman reclutó a los principales
científicos que trabajaron para Hitler. Sus servicios de inteligencia
militar trasladaron a EEUU en la Operación secreta Paperclip a unos
700 científicos nazis para extraer de ellos todos sus secretos en
armas químicas y experimentación médica.

En 1949 llegó a EEUU Eric Troub, responsable de la sección de
armamento biológico del Tercer Reich quien desde entonces trabajó en
la Marina estadounidense.
Troub, experto en enfermedades víricas, investigó allí las 40 cepas
más virulentas del mundo, asesoró a los “bioguerreros” del Fort
Detrick y a miembros de la CIA. Según ha sido denunciado, desde este
centro se han inoculado los virus del VIH, Ébola, Peste bubónica,
Antrax y Nilo Occidental.
Fort Detrick cambió de nombre en los años 70 y tomó el de Instalación
Frederick para Investigaciones sobre el Cáncer, bajo supervisión del
Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Interna, la CIA
y el Instituto Nacional del Cáncer.
En septiembre de 2010, la cadena FOX divulgó que más de 500 familias
residentes cerca de las instalaciones del Fort Detrick, en Maryland
fueron afectadas en Maryland con cáncer a causa de experimentos
químicos en el fuerte Detrick.

Mientras aumentan las víctimas del ébola y se agudiza la paranoia, las
corporaciones mediáticas promueven el valor en la bolsa de las
acciones de las grandes empresas farmacéuticas que, a su vez, permiten
que trasciendan infundados rumores de que ya cuentan con los remedios.
Un informe periodístico de CNN en Español titulado “El ébola promueve
a farmacéutica en la bolsa”, afirma textualmente:

“Las acciones de una compañía basada en Vancouver que trabaja en una
medicina para frenar la enfermedad subieron 40% en la última semana.
(…) Tekmira Pharmaceuticals tuvo un aumento mayor porque los
inversionistas esperan que las agencias de salud de Estados Unidos
aprueben un medicamento conocido como TKM-Ébola”.
“La historia demuestra que estas grandes farmacéuticas junto con el
Fort Detrick son responsables de inocular y propagar diversos tipos de
enfermedades por el mundo para así maximizar sus ganancias a costa de
la vida de los demás, casi siempre los africanos, a quienes aún
utilizan para sus experimentos” concluye el reportaje.


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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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