El transporte aéreo solo puede concebirse dentro de una disciplina de precisión milimétrica, exactitud y cumplimiento de normas. Estos principios estrictos generan seguridad y confianza y son absolutamente indispensables para que ese importante servicio surta el efecto requerido. Tanto las empresas que prestan el servicio como los usuarios debemos estar vigilantes del cumplimiento riguroso de tales principios.
Esta nota se deriva de la laxitud con que la empresa Santa Bárbara cumple algunas de las normas arriba esbozadas y de la paciencia, mascullada entre dientes, de los usuarios contrariados. Prueba: el Vuelo 515 de Santa Bárbara, hacia Mérida, del día 20 de Abril, programado para las 11 de la mañana, sin explicación alguna al usuario, fue diferido una hora. Al indagar sobre las razones del retraso, la dependiente del Aeropuerto de Maiquetía, neurotizada, respondió que sencillamente saldría una hora después y que no veía problema alguno en el asunto.
Quiero responder públicamente que sí hay problema en el asunto. El cumplimiento significa respeto por la programación de los vuelos. Significa respeto por el tiempo de los usuarios y sobre todo denota disciplina por parte de la empresa.
El incumplimiento hace pensar en indisciplina y conduce a preguntarse si se estarán observando todos los detalles de exactitud en las demás tareas que son de obligatorio cumplimiento para garantizar la seguridad de los pasajeros y la tripulación. La demora injustificada representa un servicio de mala calidad.
Es responsabilidad del INAC informar a los usuarios el nivel mensual de cumplimiento de los horarios para calificar las diferentes empresas a quienes confiamos nuestra seguridad y nuestras vidas. Una empresa que incumple los horarios reiterativamente merece menos confianza y el Estado debe mantener informados a los ciudadanos sobre la calidad del servicio que prestan las empresas de transporte aéreo.
mavet456@cantv.net
Mérida, 20 de Abril de 2008.