Cumaná es un laboratorio de modernidad con alma o/y un campo de tensiones no resueltas entre metáfora y método (III Parte)

(1). Aporte teórico del artículo
 
Los tres artículos se sitúan en una tradición que entiende la ciudad como palimpsesto, donde las capas coloniales, republicanas y contemporáneas coexisten en conflicto más que en armonía.
 
 La metáfora del “paisaje urbano como texto” permite articular memoria, río, barrio Santa Inés, El Toporo y el caserio Altagracia y arquitectura bioclimática en un relato coherente de continuidad histórica.
 
Al enfatizar la condición de Cumaná como “Primogénita”, el texto instala un criterio normativo fuerte: 
 
* Toda intervención contemporánea debe medirse por su capacidad de dialogar con esa genealogía y no borrarla. En ese sentido, la noción de “modernidad con alma” funciona como categoría crítica frente a una modernización tecnocrática, ahistórica o puramente mercantil.
 
(2). Alcances del método de lectura. La sistematización muestra que el texto encarna un método interpretativo que combina:
 
* Lectura histórico-morfológica (río, conurbación de Santa Inés, trazas coloniales).
 
* Lectura simbólica (puente como metáfora, edificio verde como mediador entre pasado y futuro).
 
* Marco ético-político (arquitecto como intelectual orgánico, crítica al “ovni” arquitectónico).
 
(3). Ese método tiene tres virtudes claras:
 
* Recupera la densidad temporal del tejido urbano y evita lecturas presentistas.
 
* Reinscribe el proyecto arquitectónico en debates de justicia espacial, identidad y sostenibilidad.
 
* Desplaza la figura del arquitecto-técnico hacia una función de mediador cultural y político.Insuficiencias y Riesgos.
 
(4). La propia evaluación crítica apunta con precisión a los puntos ciegos del enfoque:
 
* Falta explicitación procedimental: no se formulan pasos, indicadores ni técnicas que permitan replicar la “lectura del paisaje como texto” más allá del gesto ensayístico.
 
* Existe un riesgo de sobre-simbolización: el edificio y el puente quedan atrapados en la esfera de la metáfora, mientras se dejan en segundo plano cuestiones duras como propiedad del suelo, gobernanza, financiamiento, desplazamientos o gentrificación.
 
(5). La participación aparece como principio invocado (Arquitectura de Multitudes), pero no como dispositivo concreto: 
 
* No se muestran protocolos, dispositivos ni experiencias verificables de co-diseño o co-gestión. 
 
* Al no tematizar de manera sistemática las relaciones de poder que estructuran quién escribe la ciudad y quién solo la padece, la lectura corre el riesgo de derivar hacia un culturalismo elegante, crítico en el plano del discurso pero débil como instrumento de intervención.
 
(6). Desplazamiento sugerido por tu comentario. La propuesta de “segunda parte o tercera parte” no se limita a comentar el artículo, sino que reorienta el marco hacia una teoría urbana más robusta en tres movimientos:
 
* De metáfora a método: pedir fases claras (lectura histórica, análisis morfológico y socioeconómico, identificación de conflictos, interpretación simbólica) es convertir un ensayo potente en un protocolo operativo.
 
* De símbolo a conflicto: insistir en propiedad, renta, segregación y mercado desplaza la interpretación de una ciudad “significativa” a una ciudad “conflictiva”, donde las metáforas se prueban frente a estructuras materiales y decisiones de clase.
 
* De participación declamada a participación diseñada: exigir protocolos de Arquitectura de Multitudes (quién convoca, cómo, con qué mecanismos de decisión) obliga a que la categoría deje de ser solo horizonte ético y se vuelva técnica democrática concreta.
 
(7). Hacia una “modernidad con alma” verificable:  La fuerza del comentario crítico está en mostrar que la “modernidad con alma” no puede quedarse en consigna ni en recurso literario. Para que Cumaná sea efectivamente un modelo, se requieren al menos tres desplazamientos adicionales:
 
* Primero, que la memoria no solo legitime, sino que limite y module proyectos, mediante criterios explícitos de protección, reinterpretación y conflicto aceptable sobre el patrimonio y el paisaje.
 
* Segundo, que el río, más que metáfora de continuidad, se convierta en eje de políticas verificables de movilidad, espacio público, gestión de riesgos y justicia ambiental.
 
* Tercero, que el intelectual orgánico abandone definitivamente la posición de mediador iluminado y se reconozca como uno entre varios actores en procesos colectivos de decisión, sometido también a control y crítica social.
 
Si se articula todo esto, el marco hermenéutico y ético que subyace al artículo puede transformarse en una verdadera metodología crítica de proyecto urbano, capaz de sostener una Cumaná donde la piedra colonial no sea solo imagen, la utopía no sea solo negativa, y la modernidad con alma sea algo más que una bella fórmula.


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Servando Marín Lista

Arquitecto - Autor de los libros: 1.- La Geometría de los Afectos (2007). 2.- Desde la Comunidad (2010). 3.- La Ciudad Comunal (2013). 4.- El Caserío de Altagracia de Cumaná (2016). 5.- El Caserío de Santa Inés de Cumaná (2017). 6.- Cumaná: La Otra Ciudad (2019). 7.- Más allá de Tierra Firme (2022). 8.- Más allá de La Mar (2023).

 tetralectica77@gmail.com      @chevan2

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