Domingo el Viejo, El Tovareño incorruptible: a propósito de su Centenario

“Solo aquel que se consagra a una causa; con toda su fuerza y alma, puede ser un verdadero Maestro. Por ésta razón, ser Maestro lo exige todo de una persona”

Albert Einstein

Científico Alemán Premio Nobel de Física

“Sin transformación del espíritu, no hay transformación del hombre”

León Trotsky

Intelectual y Político Ruso

“En politica no hay nada mejor que tener una oportuna imaginación y vasta cultura para aliviar los enormes desafíos”

Ramón José Velásquez

Historiador y Ex – presidente de Venezuela

Parafraseando a un personaje singular de la historia universal, me refiero propiamente a Marco Porcio Prisco o "Catón el Viejo, El Romano incorruptible" que se hizo famoso entre sus congéneres por su altísima moral e intachable conducta, amén de una muy reconocida sabiduría y admirado por lo austero en su modo de vida. Siempre censuró el comportamiento inmoral de las personas, ciudadano generoso, muy crítico de quienes llevaban vidas ostentosas, se labró significativamente una muy buena reputación como gobernante y alcanzó una enorme fama como elocuente orador. Acá entre nosotros tuvimos a nuestro Catón el Viejo, sí, al que cariñosamente y con gran afecto llamamos el Viejo Domingo, un auténtico venezolano, un genuino merideño y un tovareño a carta cabal.

El brillo de personalidades singulares que hicieron de la tribuna, de una curul legislativa o simplemente detrás de un escritorio; el espacio ideal para el debate político, la protesta y la confrontación positiva, destaca la figura siempre polémica y controversial de Domingo Alberto Rangel Bourgoin. Este tovareño de extraordinarias cualidades y dotes excepcionales lo catapultan como uno de los más grandes y sobresalientes intelectuales de la segunda mitad del siglo XX. La identificación con el país y con su suerte, lo llevaron a apartarse de esa multitud inútil de burócratas aletargados que supieron salvar el honor de la representación y actuó conforme a los dictados de su conciencia y la dignidad que lo caracterizó.

Dotado de un agudo ingenio, de acertada capacidad de análisis y de incomparable maestría a través de sus libros, para interpretar los dramas y vicisitudes socio-económicas desde la óptica correcta. Domingo Alberto desenmascara la conseja construida por el bipartidismo y los sectores de la burguesía que se asociaron con los poderosos del Norte, apoyado en hechos históricos irrefutables, mediante un esfuerzo ciertamente encomiable por definir sin esguinces ni ambigüedades, y sí, con la mayor resolución y honestidad su posición frente al imperialismo norteamericano, donde siempre sostuvo que el eje central de la politica exterior estadounidense ha sido su inocultable y sostenida vocación colonialista.

Guiado por la lealtad a sus principios que fue el numen de su pensamiento y de su acción, con la certeza de que el escritor debe explicar sus creencias con la mayor altivez y responsabilidad, y tomarlas como base de sustentación de su conducta para que ellas irradien fuerza y capacidad persuasiva.

Desafió abiertamente en sus encendidos discursos y memorables reflexiones a los factores tradicionales de poder que permanecieron intactos. Desde muy joven ya despuntaba como escritor, fue un brillante y denso columnista, con un bagaje intelectual como pocos, tanto en lo estrictamente programático de su otrora militancia partidista, como en el manejo audaz de las teorías políticas y por su amplia cultura histórico – literaria.

Como cuadro político fue un jacobino (guardando las distancias) a lo Robespierre, sin poseer de éste la tendencia de acometer tareas propias del terror, más bien emuló al galo en su recto proceder y en la defensa a ultranza de la cosa publica. El Viejo Domingo, a quien no le escribieron nunca un discurso, ni segmentos agitativos y consignas, para que les diera fogoso tono oratorio, dada su destacada y sólida capacidad de dirigente, le otorgaban una amplísima autonomía para cumplir exitosamente cualquier misión.

Hoy, a un mes de haberse conmemorado sin pena ni gloria su centenario, fecha que triste y dolorosamente pasó desapercibida, dejando un sabor amargo y muy mal parado a las autoridades gubernamentales del municipio y del Estado. Seguramente la figura del Dr. Rangel Bourgoin no encuadraba en las historietas y fabulas gobiernera a las que nos tiene acostumbrado el madurismo infantil, como parte de su repugnante politica hollywoodense de los Comics y de la asquerosa y tóxica borrachera de poder que padecen.

A nombre de mis paisanos tovareños, a los familiares y amigos cercanos, discípulos, ex alumnos y, por sobre todas la cosas en especial a la memoria de DAR, con la respectiva anuencia me permito expresar unas sentidas y oportunas palabras de desagravio al legado de ese gran ser humano, que recientemente fue apartado al olvido de las conmemoraciones oficiales. Como venezolano, merideño y tovareño me siento obligado a resaltar y rescatar la obra de este gran hombre de letras, que ha llenado de orgullo y glorias a este suelo patrio. Sintámonos hondamente orgullosos de haber tenido entre nosotros a una de las mentes más brillantes por su enorme caudal de conocimientos, un prolífico escritor de dimensiones incalculables, un destacado y comprometido intelectual que se pierde de vista y de los escasos Políticos auténticamente más coherentes, consecuentes y verticalmente CORRECTO y HONESTO del que se tenga memoria en este país. ¡Honor y Gloria al Viejo Domingo!



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Silver Eliezer Gutierrez


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