Tenemos un problema de -incertidumbre divertida- con los rusos en Margarita

Esto no es para reírse por más que se le busquen las posibles tres patas o cinco patas, y aunque la curiosidad mató al gato, lo más que hay para largo rato son gatos y, más dentro de la pandemia por el coronavirus que mata, sube día tras día, deja dudas, y pone al magisterio venezolano en guardia de cobrar sin asistir a trabajar a aula -vaya descaro de flojera- que hasta coños cortantes salen disparados entre bamboleo fuera de la isla, pero lo cierto es que el que se va no hace falta, eso dicen las malas lenguas, además, las torturas es posible que maten gente, pero las vejaciones no siquitrillan al enemigo, porque sino la mortandad en el país no tendría fin que, son aclaratorias dentro de un pensamiento nada refractario, ni saturado de egoísmos personales de yo acuso y, dale que estamos en Venezuela que el tiempo lo dirá, más temprano que tarde cuando, las mentiras salgan a flote. Aunque, el que es mentiroso como su bien de convencimiento que no es el mío, definitivamente lo superará, que para eso fueron creadas y soltadas las dudas, y duda que entra bien esparcida, posiblemente sus frutos dará.

¿Y quién los recogerá? Sorprendente para los juiciosos que no viven de los frutos posteriores. Ahora bien, posible es que, otros sí esparcidores que de su dádivas viven, ya que seguro mató a confianza y como diría el tío Cándido, "el que no te conoce que te compre".

Me salí del tema que no era ese, y pueda que con el calor que corre en Margarita entre la abstracción y, las ganas de reír se espantan y, por más que uno trate de ser gracioso que, quien quita vayamos directo al cielo y no al infierno como otros desean, por lo que nos queda solo la atención de saber cosas que llegan para quedarse, porque cuando la maldad con aversión coge camino, ni que el papa la excomulgue se escapa pues, lo sabroso es tratar de desacreditar a quien interese para que el odio consiga su cauce como aprecio o como apoyo que, ya es bastante.

Lo que quería informarles es que, el título del artículo hace alusión a los rusos de Margarita, o sea, que están de visita turística en Margarita cada grupo de ellos por 20 días, y por lo que me dijeron, siempre hay pajarito maromero, por lo que me enteré que, ahora no se quieren ir, es decir, vinieron, les gustó, y de la isla encantados y a Rusia ni volando pues, su felicidad está en Margarita, no en los hoteles, no. Sino en las playas, en sus gentes, en su ambiente y en el lenguaje del margariteño que todavía no se sabe que idioma habla y ellos los rusos han descubierto que, en verdad son unos hijos er diablos, y como no se pueden llevar la isla han tomado la delirante decisión de quedarse que de arepa y pescado también se vive. Pero lo más que le gusta son las cachapas y si están calientes mejor, ya saben hacer cachapa margariteña. Así es que en lo adelante, Margarita será de los rusos que, las mujeres como su clima es lo mejor que hay, pero hay un problema con las turistas rusas, y es que, no quieren a los margariteños porque hablan mucho y además, ellas no los entienden. Por lo que posiblemente haya huelga de margariteños por las rusas por escasas y ariscas que, hasta Dante Rivas ha dicho que, si llega a gobernador las va a nacionalizar como futuras emprendedoras margariteñas, aunque sea cogiendo sol, por lo que sale el siguiente chiste a flote que dice: Iba una señora margariteña por una calle de uno de sus pueblos que, pudo ser Tacarigua, y ella se desplazaba voceando todos los tipos de pescado que llevaba en la cesta y al finalizar de nombrarlos a todos, uno tras uno, le gritó un cliente ¿y qué más llevas, mujer oh? Y ella la vendedora, -le responde molesta- y el sol que jode.



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Esteban Rojas


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