Con un plan simple un Carabobo nuevo es posible

"No quiero volver a la normalidad,

porque la normalidad era el problema"

Anónimo

 

«Es una sensación maravillosa reconocer la unidad de

un complejo de fenómenos que con la observación directa

parecen ser cosas completamente distintas»

Einstein

El propósito de este breve artículo, es promover un sentido (un hacia dónde ir) de anticipación del Carabobo posible. De tal manera, que observando atentamente y haciendo una lectura dialéctico-heurística de los acontecimientos en curso y un análisis de los datos que se desprenden de la situación de desastre generalizado del estado Carabobo, nos serviría para seguir insistiendo en nuestro esbozo de un plan simple para conseguir tan ansiado objetivo.

La vida cotidiana de millones de personas que habitan el estado Carabobo ha sido políticamente conducida, desde Salas Römer hasta el día de hoy, a vivir dentro del modelo económico-social más despiadado de los últimos años; el neoliberalismo. Alcanzando, ciertamente, con Rafael Lacava un alto flujo de malignidad espectral. Las consecuencias son, que en esta región, el conjunto de las políticas públicas de la revolución bolivariana, diseñadas para ir liberando a los más pobres de los mecanismos productores de miseria, fueron tiradas al "caño la yuca". Por consiguiente, hoy en Carabobo se sobrevive en un desastre material que sirve de base a un gran desorden subjetivo.

El asunto primordial entonces no consiste en estar reconstruyendo la normalidad de la vida pasada, el pasado más bien hay que hacerlo añicos y dejar que los muertos entierren a sus muertos. Mucho menos estar buscando soluciones en pseudopastores pescadores de incautos en las aguas sucias de la política.

La clave para superar este estado de desastre, estaría en aplicar un método de organización de voluntades que vaya más allá de la izquierda y la derecha, que se perfile más bien hacia la conformación de un Frente de Unidad Popular abarcando a todos los sectores y organizaciones e individualidades de la sociedad carabobeña con la disposición de construir un acuerdo de articularse en torno a un programa que por un lado interconecte los intereses particulares de los actores involucrados y de otro lado rompa a corto como a largo plazo con las estructuras productoras de pobreza, autoritarismo relaciones de dominación, y que democráticamente definan y decidan cuál modelo armónico de vivir es posible practicar.

Hay que presentarle al pueblo de Carabobo una alternativa distinta tanto de forma y contenido a las demás ofertas gobierno-oposición. Estamos convencidos que las condiciones materiales y objetivas para construir el Carabobo posible las hay, no obstante debemos señalar que la gran debilidad está en la ausencia de una subjetividad unitaria, y nos atrevemos a decir más, percibimos que esta falta de subjetividad es auspiciada por ciertos agentes ególatras oportunistas que se inoculan en las organizaciones del pueblo para joder las esperanzas populares. Pero, si esa humanidad honesta y pensante que yace en el seno del pueblo carabobeño se pone en marcha y convoca a la consiliencia de las distintas fuerzas cada una con sus pensamientos y prácticas, sería mucho lo que se pudiera lograr. Carabobo es posible pero si se edifica uno nuevo



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Arnaldo Aguilar Dorta


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