Descolonizar la historia de Maracaibo

Las formas de la dominación son múltiples; una evidente haciendo uso irrestricto de la violencia a través de la represión o la censura y otros menos evidentes, tal es el caso de los discursos de la dominación, que recurren a elementos simbólicos. Más aún, sociedades occidentalizadas como la nuestra, que han perdido la mirada a su memoria histórica bombardeada por años y años de manipulación mediática y consumista. Esto es aplicable a la más reciente conmemoración de la Fundación Hispana de la Ciudad de Maracaibo, en donde inexplicablemente coinciden en sus posturas neocoloniales el gobierno municipal (socialdemócrata) y el Gobierno regional (aparentemente de izquierda).

La única manera de entender cómo dos autoridades ideológicamente distante – en apariencia- pueden coincidir en un discurso que justifica las formas de explotación capitalista, la violación de derechos humanos y peor aún, la depredación medio ambiental al conmemorar los 485 años de la invasión hispánica, es que ambos son esclavos de un discurso neocolonial, que reproduce los mecanismos de sumisión ideológica, repetido a través de las escuelas y el sistema educativo y peor aún, con el apoyo de las Academias de Historia. Los discursos neocoloniales reproducen los esquemas de poder de las sociedades capitalistas, y ello significa la justificación de los propietarios (y su control económico y social) sobre quienes no lo son y peor aún, la justificación de la violencia y la existencia de divisiones sociales, que son la base de la lógica divisionista de una sociedad de clase.

Que esto lo haga una autoridad como la Alcaldesa de Maracaibo no es de extrañar, pero que igualmente el Gobernador del Zulia, junto con parte de su equipo (Secretaria de Cultura, Educación, Secretaria de Turismo, Acervo Histórico, entre otros) los acompañe en la reproducción de la falsedad histórica en torno “al descubrimiento” del lago y la “fundación” de la ciudad, resulta inaudito y un insulto a los esfuerzos que realizó el propio Chávez por una historia del pueblo.

¿Cómo explicar que la ciudad “existe” desde 1529, cuando el propio Ambrosio Alfinger reconoce la existencia de rancherías al momento de su irrupción?¿No son esas rancherías una evidencia concreta de la presencia de sociedades tribales, con un modo de producción vegecultor y tradiciones y valores trascendentales?¿Cómo un Gobernador que dice militar en un Partido como el PSUV, que habla de los derechos y reconocimiento de los pueblos ancestrales se presta para conmemorar el olvido histórico, la desmemoria y la dominación cultural? ¿Seguiremos hablando de “sociedades Descubiertas”? Es profundamente criticable que se ignore el valor del pueblo añu, de los barí, los yukpas y en general de todas las comunidades con presencia arqueológica de más de 6000 millones de años en la Cuenca del Lago, para pasar a concentrarse en los perversiones que introdujo el modelo de vida europeo, con sus lógicas de explotación y violencia.

¿Somos “descubiertos”?¿ No existieron formas de organización del espacio (poblados), mecanismos culturales de relacionamiento con el Caribe, una estructura socio-productiva ecológicamente sustentable y en equilibrio con el Lago, fuente de vida y esencia cultural antes de la irrupción coactiva del Europeo? ¿Es que acaso no negamos la humanidad de esas comunidades, sus aportes al tomar la fecha del acto de explotación hispano como un “hito histórico”, que debe ser conmemorado por la estructura del Estado y sus medios institucionales? ¿Nadie en el Gabinete de Arias Cárdenas se atreve a levantar la voz y asumir la urgencia de un discurso decolonizador, que se desprenda de los mecanismos de control cultural y desmemoria histórica?¿Está el Gobernador y su equipo de asesores comprometidos con la idea de una historia del pueblo o seguirá insistiendo, tal como la Academia de la Historia, con una historia de las élites propietarias?

Yo me declaro militante activo de una historia de los colectivos, de una historia social, que deje atrás la insistente tendencia a la fechalización (el fetiche por las fechas), el culto al héroe y con ellos, la reproducción de una historia elitesca y excluyente, donde solo los intelectuales, los comerciantes, los propietarios aparecen. Apuesto por una historia social y colectiva del pueblo, de la diversidad socio-cultural, de ese Maracaibo diverso y multiétnico, de ese Maracaibo complejo que tenemos hoy, cuyos cimientos han sido aportados por la mano de obra – explotada- del wayuu, del barí, del yukpa, del añu, del afrodescendiente, del zambo, del mulato. ¿Por qué no celebramos una semana de la diversidad cultural del maracaibero, incluyendo un debate profundo desde el punto de vista historiográfico, que incluya las comunidades, los colectivos?¿Somos o no partícipes de una historia de los no descubiertos o por el contrario, somos reproductores del discurso de la dominación? Usted dirá Gobernador Arias Cárdenas, bien a través de su propia voz o a través de su Secretario de Cultura, o de la Dirección del Acervo Histórico de qué lado del combate por la historia se encuentra. Yo ya lo he definido durante muchos años de investigación y combate por las ideas. Chávez también se definió claramente.

El autor es: Dr. Historiador/politólogo

Juane1208@gmail.com



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Juan E. Romero

Dr. Mgs. DEA. Historiador e Investigador. Universidad del Zulia

 juane1208@gmail.com

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